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  • Política

Ecopop: la iniciativa con dos caras

02.10.2014 – Jürg Müller

Por segunda vez en 2014, el 30 de noviembre se votará sobre una iniciativa relativa a la inmigración. Esta no sólo es más radical que la Iniciativa contra la Inmigración Masiva aprobada en febrero, sino que contiene asimismo una reivindicación de política de desarrollo extremadamente controvertida.

¿Qué tiene que ver la inmigración en Suiza – sobre todo la procedente de Europa – con la planificación familiar en África? Para unos poco o nada, mientras que para los artífices de la Iniciativa Ecopop existe un fuerte vínculo. Y es que su referéndum “Alto a la superpoblación – sí a la preservación duradera de los recursos naturales” contiene una reivindicación ecológica y un enfoque global: que haya menos personas en Suiza y en el mundo entero. “La iniciativa es un pequeño paso hacia un mundo que pueda administrarse razonablemente con una población estabilizada, y en un lejano futuro incluso decreciente”, dice la Vicepresidenta de Ecopop, Sabine Wirth.
Para alcanzar esta meta, Ecopop reivindica dos cosas: “La cifra neta anual de inmigración en Suiza debe ser de una media del 0,2 % de la población residente y el 10?% de los subsidios estatales deben destinarse a fomentar la planificación familiar voluntaria” (véanse también los artículos en las ediciones 2/2013 y 3/2014 de “Panorama Suizo”). Así pues, reivindica por una parte limitaciones mucho más drásticas de la inmigración que la “Iniciativa contra la Inmigración Masiva” lanzada por la UDC y aprobada por una escasa mayoría del pueblo el 9 de febrero de 2014, porque aspira a un rígido encorsetamiento de las cifras de inmigración. Por otra parte, esta iniciativa persigue objetivos de política demográfica y de desarrollo.

Ecopop: “La calidad de vida disminuye”

Sabine Wirth justifica el postulado de la deseada limitación rigurosa de la inmigración aduciendo que desde la introducción de la libre circulación de personas, Suiza crece anualmente cerca de un 1,2 %, y el 80 % se debe a la inmigración. “Con este gran crecimiento de población, cualquier esfuerzo para reducir el consumo pro cápita y el aumento de la eficiencia tecnológica resultan ineficaces a largo plazo. La calidad de vida disminuye, así como la calidad medioambiental”. Como ejemplos menciona la sobrecarga del tráfico, los gastos de vivienda, la propagación de superficies urbanizadas y la pérdida de la biodiversidad.
Si se limita la tasa de inmigración al 0,2 %, la inmigración neta sería de unas 16.000 personas al año, en vez de las cerca de 80.000 actuales. Con ello se estrecharía aún más el margen de negociación con la UE. La libre circulación de personas ya no tendría ninguna oportunidad.

Detractores: “iniciativa engañosa y perjudicial”

En el Parlamento y en los partidos, el rechazo a la iniciativa es prácticamente unánime – incluso en la UDC. El experto en migración y consejero nacional, Heinz Brand, de la UDC, dijo en el debate del Consejo que esta drástica iniciativa no es aplicable por razones prácticas. La consejera nacional Tiana Moser (de los Verdes Liberales) piensa que la iniciativa es “engañosa y perjudicial”: perjudicial para la economía y engañosa porque así no solucionamos ningún problema medioambiental y el consumo per cápita es más decisivo que el número de personas.
No solo la parte relativa a la inmigración es muy controvertida, sino la reivindicación, menos discutida públicamente, de medidas de fomento de la planificación familiar en el Tercer Mundo. El consejero de los Estados Paul Rechsteiner, del PS, preguntó en el debate parlamentario: “¿Qué diríamos si otro Estado estipulara en su Constitución medidas de política demográfica en forma de planificación familiar para Suiza?” Y calificó esta intención de “inquietante ideología de superioridad de la raza”.

Ecopop plantea una cuestión peliaguda

¿Y qué pasa más allá de la retórica política? Es indiscutible que el desarrollo demográfico es un reto mundial. También está claro que el crecimiento se concentra en Estados poco desarrollados. La Vicepresidenta de Ecopop, Wirth, dice: “En países como Mali, Níger y Burkina Faso las mujeres tienen una media de seis o siete hijos, el primero por lo general en la adolescencia. Esto dificulta la posibilidad de librarse de la trampa de la pobreza”. Además, opina, la planificación familiar voluntaria, o sea, la educación sexual y el libre acceso a los anticonceptivos, son un derecho humano reconocido por la ONU desde 1968 y pertenecen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. “La ONU quiere alcanzar al mismo tiempo varias metas con la planificación familiar voluntaria: reforzar la autodeterminación de las mujeres, acelerar el desarrollo económico, aumentar el grado de salud y la calidad de vida de los afectados, estabilizar estructuras sociopolíticas, sin olvidar una contribución a la calidad medioambiental a largo plazo.”
Ecopop plantea una cuestión peliaguda, porque el rápido crecimiento demográfico en países muy pobres merma considerablemente sus perspectivas de desarrollo: ya no se puede garantizar la alimentación para todos, la infraestructura está hipersaturada y los sistemas de educación y sanidad sometidos a una gran presión. El quid de la cuestión es, no obstante, que el crecimiento demográfico se deriva de estos déficits: la pobreza conduce a tener familias numerosas, porque en esas situaciones los niños son mano de obra adicional y un apoyo en caso de enfermedad y en la vejez, y aseguran así la subsistencia.

La lucha contra la pobreza es más eficaz

Esto es lo que critican las organizaciones de ayuda al desarrollo. Alliance Sud, el grupo de trabajo de las organizaciones suizas de ayuda, constata “que la decisión de tener muchos hijos raramente es voluntaria, más bien refleja aprietos económicos y una indefensión jurídica. Aquí es donde hay que intervenir”. Dicho de otro modo: “Ecopop ignora las causas estructurales del crecimiento demográfico.” Las organizaciones de ayuda al desarrollo están convencidas de que el principal requisito para que descienda la tasa de natalidad en África es reforzar la posición de las mujeres. La formación de niñas y mujeres conduce a que las mujeres no tengan hijos demasiado pronto. También está demostrado que el descenso de la mortalidad infantil gracias a mejores servicios sanitarios ayuda a reducir el número de hijos, así como las mejores posibilidades de encontrar empleo.
El Consejo Federal piensa de modo similar, como se lee en el informe del 30 de mayo de 2014, relativo al compromiso de Suiza en los programas de educación sanitaria y sexual en países en vías de desarrollo: “Desde la Conferencia sobre la Población Mundial en El Cairo en 1994 ha habido un cambio de paradigmas. Los programas anteriores intentaban influir sobre la dinámica demográfica en los diversos países poniendo prioridad en una planificación familiar prescrita por el Estado y la distribución de anticonceptivos. Este enfoque ha resultado ser problemático o poco eficaz. Entre los principales factores que influyen positivamente en el desarrollo demográfico a nivel mundial cuentan mucho más la lucha eficaz y selectiva contra la pobreza, la igualdad de derechos para hombres y mujeres, así como la formación y el empoderamiento de las mujeres. Suiza aplica estos amplios principios en el marco de su cooperación internacional, contribuyendo así al mismo tiempo a controlar la dinámica demográfica”.
La iniciativa Ecopop propaga de este modo métodos con los que se empieza la casa por el tejado, que no han dado buenos resultados y no han sido bien acogidos en el Tercer Mundo o incluso han resultado contraproducentes. Además, la iniciativa Ecopop es problemática porque achaca los problemas medioambientales a nivel mundial sólo al crecimiento demográfico. “Al hacerlo soslaya las gigantescas diferencias en el consumo de recursos”, escribe Alliance Sud. “Si analizamos con detenimiento las reivindicaciones de Ecopop, tendríamos que aspirar a la reducción radical de la población en los países ricos y de las élites adineradas en los países pobres, ya que no es la cifra de personas la que perjudica decisivamente el medio ambiente, sino su consumo de las reservas.”

Jürg Müller es redactor de “panorama suizo”

¿Qué significa “superpoblación”?

En el debate demográfico el concepto de “sobrepoblación” es omnipresente, como en el título de la iniciativa Ecopop. Pero nadie sabe definir con precisión cuándo está superpoblada una zona. ¿Está superpoblado Mónaco con una densidad de población de 17.889 habitantes por km2? ¿O Alemania con 226 y Suiza con 198 habitantes por km2? Por el contrario Nigeria, el país más poblado de África, tiene “sólo” 165 habitantes por km2. En general, África es el continente con una densidad de población inferior a la media: 36 personas por km2 (en países subsaharianos), mientras que la media mundial es de 53 personas.

Imagen  Menos niños en África gracias a más dinero para planificación familiar es lo que quieren los iniciadores de Ecopop

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