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  • Sociedad

Feminicidios en Suiza: violencia a puerta cerrada

17.07.2026 – Susanne Wenger

Los homicidios de mujeres en el ámbito doméstico alcanzaron un nuevo récord en 2025. La Confederación y los cantones han puesto en marcha diversas medidas para frenar la violencia y ofrecer mejor protección a las víctimas. ¿Pero, es suficiente lo que está haciendo Suiza?

Binningen (Basilea-Campiña): el 13 de febrero de 2024, a mediodía, un hombre de 41 años golpea a su esposa de 38 años en la cara, la asfixia hasta dejarla inconsciente y la estrangula en la vivienda que compartían, situada en un acomodado barrio residencial. La pareja, con dos niños pequeños, estaba a punto de separarse. El marido desmiembra el cadáver para desaparecer las evidencias. Corcelles (Neuchâtel): en la noche del 19 al 20 de agosto de 2025, una mujer de 47 años y sus dos hijas mueren apuñaladas en su vivienda. El exmarido, de 52 años, se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Grabs (San Galo): el 26 de abril de 2026 fallece una mujer de 71 años en su vivienda unifamiliar. La policía detiene a su marido, de 67 años.

El Gobierno federal y los cantones planean implementar en 2027 una nueva estrategia nacional de lucha contra la violencia doméstica y sexual.

Tres lugares, tres años, tres crímenes. Estos hechos demuestran lo peligroso que puede llegar a ser el propio hogar para las mujeres de todas las edades, en una Suiza que suele considerarse pacífica. Poco a poco, la sociedad y la clase política van tomando conciencia del problema de la violencia cometida por la pareja o expareja de las víctimas; pero lo cierto es que estos crímenes han dejado de ser, desde hace tiempo, mucho más que casos aislados. Por término medio muere en Suiza cada dos o tres semanas una mujer a causa de la violencia doméstica. Con 25 mujeres y niñas asesinadas, se registró en 2025 el mayor número de feminicidios en Suiza desde que el Gobierno federal comenzó a registrar estos homicidios por separado (2009). En total, Suiza registró el año pasado 55 homicidios.

Alarma en el Gobierno

Los hombres también son víctimas de la violencia doméstica. Sin embargo, en los casos de homicidio se observa un patrón muy claro: más del 90 % de las víctimas son mujeres, y los autores, en su mayoría, hombres. La cifra récord de 2025 alarmó al Gobierno. “Esto no puede seguir así”, declaró la Ministra del Interior, Elisabeth Baume-Schneider. Para el Ministro de Justicia, Beat Jans, se trata de un problema de seguridad: ningún otro delito se cobra tantas víctimas mortales en Suiza como la violencia contra las mujeres. Ya a mediados de 2025, cuando empezaba a perfilarse el aumento de los casos, una comisión formada por representantes del Gobierno federal, los cantones y los municipios adoptó medidas de urgencia: por ejemplo, se solicitó a las distintas regiones que colaboraran para ofrecer más espacios seguros en los centros de acogida para mujeres.

Mientras que los homicidios entre hombres han disminuido considerablemente en Suiza, los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas se mantienen estables. “Esto da que pensar”, afirma la criminalista Nora Markwalder. Foto cedida a la revista

Nora Markwalder, Profesora de Derecho Penal en la Universidad de San Galo, no ha observado hasta ahora un aumento sostenido de los homicidios de mujeres. Aun así, esta “tendencia estable” resulta preocupante. Mientras que los homicidios entre hombres (por ejemplo, durante salidas con amigos, en el mundo del hampa o en el marco de peleas) han registrado un descenso significativo en las últimas décadas, los homicidios de mujeres a manos de sus parejas se han mantenido constantes. “Esto da que pensar”, afirma la criminalista.

No se trata de simples “dramas familiares”

El término “feminicidio” ofrece una posible pista para la reflexión. Acuñado en los años setenta por la socióloga estadounidense Diana Russell, hace referencia a la dimensión social de este tipo de delito. Según una definición de la ONU de 2012, se consideran feminicidios los asesinatos cometidos contra mujeres en el ámbito doméstico. Los análisis muestran que estos crímenes están relacionados a menudo con el afán de dominación, el deseo de posesión y las expectativas del agresor respecto de los roles de género. Las separaciones constituyen episodios de alto riesgo. “Alrededor de la mitad de los homicidios ocurren durante o tras la separación”, explica Nora Markwalder.

En Suiza, el término “feminicidio” no se usa en el ámbito legal. Los colectivos de defensa de los derechos de las mujeres, la política y el proyecto de investigación stopfemizid.ch lo utilizan desde hace tiempo para dar visibilidad a estos casos; pero también los medios de comunicación y las autoridades lo están usando cada vez más. Para Nora Markwalder, este término describe la realidad: “Se trata de un homicidio, no de un drama familiar, ni de una desgracia, ni de un acto motivado por un amor desmedido, como solía decirse de forma eufemística en el pasado”.

Poco a poco, la sociedad y la clase política van tomando conciencia del problema de la violencia cometida por la pareja o expareja de las víctimas.

Nueva línea de atención a las víctimas

Durante mucho tiempo prevaleció en Suiza la idea de que no era asunto del Estado lo que ocurría en el ámbito doméstico. No fue hasta 2004 cuando se tipificó la violencia doméstica (violaciones, agresiones físicas, amenazas) como un delito perseguido por el Estado. Mujeres de todos los partidos políticos han pugnado para que se adopten medidas destinadas a combatir la violencia ejercida por los hombres. Con la ratificación del Convenio de Estambul del Consejo de Europa en 2018, Suiza se comprometió a actuar. Una “hoja de ruta” elaborada conjuntamente por el Gobierno federal y los cantones ha dado sus primeros frutos: desde la primavera de 2026 está en servicio la primea línea nacional de atención a las víctimas, que les permite llamar directamente al 142. Además, los cantones están reforzando su gestión de las amenazas para detectar la violencia con antelación, porque el feminicidio suele ser el desenlace de una espiral de violencia, según un análisis gubernamental.

Ahora, los esfuerzos de la policía se centran más en los agresores potenciales. En algunos cantones se están llevando a cabo proyectos piloto con tobilleras electrónicas para hacer cumplir las órdenes de alejamiento. El Gobierno federal ha lanzado una campaña de prevención para sensibilizar a la población sobre la violencia doméstica. También se están debatiendo modificaciones legislativas, por ejemplo en materia de armas. Un estudio de la Universidad de San Galo reveló en 2025 que los autores de homicidios domésticos en Suiza suelen utilizar armas de fuego con una frecuencia superior a la media, sobre todo si son personas de cierta edad. Una de las razones es que los hombres suizos pueden conservar sus armas del ejército tras finalizar el servicio militar obligatorio.

Críticas y reivindicaciones

Las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer y los partidos de izquierda critican a Suiza por no aplicar con suficiente rigor el Convenio de Estambul, a pesar de los avances logrados. Denuncian la falta de recursos financieros para los centros de acogida para mujeres y lamentan que la protección de las mujeres varíe mucho de un cantón a otro. El partido de derecha SVP sostiene que la violencia doméstica es, ante todo, un problema relacionado con los inmigrantes, para los cuales exige penas más severas y expulsiones sistemáticas.

El Gobierno federal y los cantones planean implementar en 2027 una nueva estrategia nacional de lucha contra la violencia doméstica y sexual, con el fin de armonizar las medidas adoptadas y combatir de forma más eficiente la violencia digital. Además, El Parlamento nacional ha aprobado un estudio de viabilidad sobre el registro estadístico de los feminicidios, incluso fuera del ámbito doméstico.

Un juicio que sacudió a la opinión pública

En el caso del homicidio de Binningen, el juicio en primera instancia tuvo lugar en mayo de 2026. Dejó al descubierto la dinámica destructiva de la violencia doméstica. El Tribunal Penal de Basilea-Campiña condenó al marido a cadena perpetua por asesinato y profanación de la tumba. Determinó que actuó movido por el afán de control, el resentimiento por la intención de separación, la venganza y la ira. En última instancia, mató para encubrir la violencia doméstica. El Presidente del tribunal aludió al problema social: “Esto es un feminicidio”. Durante la lectura de la sentencia, familiares, amigos y activistas recordaron a la mujer asesinada formando una cadena humana ante el edificio del tribunal.

Stop Femizid

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