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  • Sociedad

¿Debe el teléfono móvil prohibirse en las aulas?

06.02.2026 – Denise Lachat

Regular claramente el uso del teléfono móvil en la escuela o, incluso, prohibirlo por completo: esta exigencia se escucha con cada vez más frecuencia, incluso en Suiza. A ello se suma otra pregunta: ¿debe prohibirse a los menores el acceso a las redes sociales?

Los teléfonos móviles no se diseñaron para los niños; sin embargo, han transformado su mundo en un tiempo récord: esta es la conclusión a la que ha llegado el movimiento internacional de padres Smartphone Free Childhood [“Por una infancia sin móviles”]. Este movimiento reúne a padres que se han propuesto mantener a los niños alejados de los teléfonos móviles el mayor tiempo posible.

Argumentan que los niños están siendo arrastrados a un mundo digital diseñado para volverlos adictos. Diversos estudios demuestran que esta adicción tiene efectos graves en el desarrollo personal, la salud mental y las relaciones entre los niños. Los investigadores estadounidenses Jonathan Haidt y Jean Marie Twenge, en particular, señalan que, desde la introducción de los teléfonos móviles, las tasas de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas han aumentado de forma significativa entre los adolescentes, mientras que la capacidad de concentración y de aprendizaje de los niños ha disminuido drásticamente.

Una prohibición que está de moda

Varios países están reaccionando con prohibiciones. Italia y Francia ya desterraron los teléfonos móviles de las escuelas hace varios años; lo mismo hicieron los Países Bajos a principios de 2024. Y en otoño de 2025, el país más digitalizado de Europa siguió su ejemplo: Dinamarca, donde los niños reciben tabletas al ingresar en la escuela, ahora prohíbe a los alumnos llevar sus teléfonos móviles al colegio.

En Valais, los teléfonos móviles han sido desterrados de las aulas: los alumnos depositan sus dispositivos en una “bodega para móviles”. Foto Keystone

En todas partes se esgrime el mismo argumento: mientras que los ordenadores y las tabletas pueden y deben utilizarse en la enseñanza, los smartphones privados generan inquietud en el aula, merman la concentración y el espíritu comunitario.

En la Suiza federal, donde la soberanía educativa no recae en la Confederación, sino en los cantones, la situación es muy heterogénea y nuestro país está aún muy lejos de tener una ley nacional al respecto. Sin embargo, a petición del Parlamento Federal, la Confederación tiene ahora la obligación de analizar el tema.

El Parlamento ha aprobado dos mociones presentadas por sendas senadoras ecologistas del Consejo de los Estados, que solicitan a la administración federal la elaboración de un informe. Dicho informe debe mostrar cómo puede el Estado proteger a los escolares del uso excesivo y nocivo de las redes sociales, y dar a conocer la postura del Gobierno respecto a una prohibición de los teléfonos móviles en las aulas. Estas intervenciones se fundamentan, por cierto, en los estudios mencionados anteriormente.

Si bien los teléfonos móviles perturban las clases, también es cierto que forman parte de la vida cotidiana de los niños. Incluso el billete de autobús suele estar guardado en su teléfono móvil.

Fomentar las competencias

¿Qué opinan los profesores y directores de escuela suizos, así como los expertos en protección de menores, sobre la prohibición del móvil en la escuela? La verdad es que distan mucho de tener una postura claramente definida al respecto. En 2024, la Asociación Suiza de Profesores (LCH) declaró que los estudios sobre este tema no eran concluyentes: el éxito de la prohibición del teléfono móvil en la escuela depende en gran medida de la forma en que se aplique y de las acciones pedagógicas que acompañen esta medida.

En lo que respecta a los teléfonos móviles y dispositivos similares, hay que sopesar cuidadosamente los pros y contras, tanto del control como del fomento de las competencias digitales en el entorno escolar. Aunque los teléfonos móviles pueden generar distracción, adicción y conllevan riesgos como el ciberacoso, también ofrecen importantes oportunidades de aprendizaje. Una prohibición general no sería viable a largo plazo, afirma la LCH.

Debe prohibirse el acceso de los menores a las redes sociales, reclama Thomas Minder, de la Asociación Suiza de Directores de Escuela. Foto cedida a la revista

La fundación suiza para la infancia y la juventud Pro Juventute también recomienda que se adopten medidas acordes con las necesidades y que las escuelas conserven su libertad pedagógica. Pro Juventute insiste en que se consulte al respecto a los grupos afectados: si se excluye a los niños y jóvenes de la toma de decisiones, es muy probable que incumplan las prohibiciones: “Los alumnos podrían llevar un segundo móvil a la escuela o utilizarlo a escondidas”.

También hay que tomar en serio sus necesidades, subraya Pro Juventute, puesto que muchos necesitan el teléfono de camino al colegio, o bien justo antes/después de las clases: por ejemplo, porque allí tienen guardado su billete de transporte público o porque el teléfono les permite comunicarse con sus padres. Una prohibición generalizada equivaldría a ignorar la realidad cotidiana de los niños y los jóvenes y dificultaría la organización autónoma de su día a día. La fundación estima que la prohibición por sí sola no sustituye la educación sobre el uso responsable de los medios digitales; lo que debe fomentarse es más bien la competencia en su manejo.

Proteger a los menores frente al peligro de las redes sociales

Esta postura también la comparte la Asociación Suiza de Directores de Escuela, cuyo Presidente, Thomas Minder, aboga incluso por una intervención política al respecto. A los menores se les debe prohibir el acceso a las redes sociales, afirmó Minder ante los medios de comunicación. Dado que la legislación suiza no permite que los jóvenes voten y dispongan de su dinero antes de los 18 años, Thomas Minder no entiende por qué no ocurre lo mismo con aquellas aplicaciones que generan una dependencia tan fuerte como el alcohol o el tabaco. ¿Prohibir Instagram y TikTok a los jóvenes? La primera ley de este tipo en el mundo entró en vigor en diciembre de 2025 en Australia, donde se prohibió el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.

Esta ley obligó al grupo Meta, propietario de Facebook e Instagram, a desactivar las cuentas de los usuarios menores. También la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha pronunciado a favor de un límite de edad, y varios Estados de la Unión Europea (UE) están contemplando la posibilidad de restringir el acceso a las redes sociales. Esta exigencia también podría ser pronto objeto de debate político en nuestro país: las dos mociones parlamentarias solicitan al Estado no solo que se pronuncie sobre la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas, sino también sobre la prohibición del acceso a las redes sociales por parte de los jóvenes. Todo parece indicar que el acalorado debate continuará hasta que el Consejo Federal publique su informe: en Australia, dos escolares presentaron una demanda en contra de la prohibición de las redes sociales, poco antes de la entrada en vigor de la nueva ley.


Estudio sobre teléfonos inteligentes de Sotomo (PDF en alemán)

Movimiento de padres “Smartphone Free Childhood”

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