En los tres casos, el veredicto fue unánime: todos los jurados destacaron la maestría estilística con la que Dorothee Elmiger mantiene en vilo a sus lectores y los conduce al corazón de las tinieblas. En una palabra: su novela ha suscitado el entusiasmo general.
Dorothee Elmiger ha creado una obra singular, exigente en su forma y cautivadora en su contenido. La novela, escrita exclusivamente en estilo indirecto, cuenta la historia de una autora que, en una conferencia, relata un experimento teatral: “En enero, hace tres años, ella recibió una llamada de un director de teatro” que le proponía un proyecto. Se trataba de investigar la desaparición de dos holandesas y adentrarse en la selva para reconstruir el hilo de los acontecimientos.
Con su estilo compacto y sutil, Dorothee Elmiger enreda al lector a una intrincada maraña de historias y referencias que ocultan los hechos reales bajo las múltiples capas de la narración. La oradora cuenta cómo, en el campamento de la selva, las aventureras se contaban historias espeluznantes para conjurar el miedo a la oscuridad y a los ruidos que las rodeaban. En su conferencia, la selva se convierte en la proyección de una angustia existencial. A sus vivencias, la oradora superpone referencias culturales teóricas, literarias y cinematográficas, y recuerda que el dramaturgo solía expresar una y otra vez su admiración por Werner Herzog, quien, durante los rodajes en la selva, había afrontado con heroísmo toda clase de peligros.
Dorothee Elmiger sabe que todo relato es incierto e impreciso: siempre conserva algo de indirecto, que pone en duda lo que realmente sucedió, lo verdadero y auténtico. Aunque pueda parecer un poco abstracto, todo el arte de esta novela consiste en dar vida a este tipo de reflexiones y, con ellas, cautivar al lector para que siga a la narradora por los más intrincados senderos. Por mucho que cueste acostumbrarse al estilo indirecto, Elmiger lo maneja con tal agilidad y discreción que resulta imposible desprenderse de él, incluso mucho tiempo después de haber cerrado el libro.
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