Cómo la guerra en Ucrania afecta a Suiza
06.02.2026 – Christof Forster
A pesar de que ya han transcurrido cuatro años desde su inicio, la guerra en Ucrania sigue afectando a Suiza. El rearme y la neutralidad son objeto de acalorados debates, las fuerzas armadas gozan de un mayor respaldo y la afluencia de refugiados ha provocado un endurecimiento de la política nacional de asilo.
A mediados de febrero de 2022, el Consejo Federal levantó las últimas medidas contra el coronavirus. Pero apenas una semana después, el Gobierno tuvo que afrontar otro grave desafío, que lo obligó a volver al modo crisis: tras el ataque ruso a Ucrania, el Presidente de la Confederación, Ignazio Cassis, habló ante los medios de comunicación de un “día triste”, haciendo alusión a posibles sanciones. Al día siguiente, el Ejecutivo volvió a salir a escena, representado en esta ocasión por tres miembros del gabinete, pero sin que se perfilara todavía una línea clara de acción. Mientras tanto, las impactantes imágenes de Ucrania conmocionaban a la población suiza. En distintos lugares del país se organizaron protestas en contra de la guerra.
Tras la Guerra Fría y la crisis de los Balcanes en los años noventa, Europa se había acostumbrado a la paz. Si bien es cierto que el año 2014 estuvo marcado por combates en el este de Ucrania, no fue hasta que Rusia lanzó su guerra a gran escala contra Kiev que los suizos tomaron conciencia de que las tensiones podían degenerar en un conflicto armado.
Esta situación trajo consigo importantes consecuencias, entre las que destaca la llegada de numerosos refugiados ucranianos a Suiza, entre otros países. Pronto comenzaron a ondear en las fachadas las banderas amarillas y azules de Ucrania y a circular vehículos con matrícula UA: la población mostraba su solidaridad con los refugiados. Simultáneamente, el Ejército recibía más fondos y el Parlamento debatía si había que proporcionar a cada soldado un paquete de munición, como en el pasado: otra consecuencia más de la situación de inseguridad en Europa, causada por la guerra.
El gran debate en torno a la neutralidad
Al adoptar las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia, el Consejo Federal abrió un gran debate en torno a la neutralidad de Suiza, que se prolonga hasta el día de hoy. Poco después, el exconsejero federal Christoph Blocher (UDC) calificó las sanciones económicas como un instrumento de guerra y anunció el lanzamiento de una iniciativa popular sobre el tema de la neutralidad. Hacerle el juego a un agresor no es ser neutral, replicó Cassis. La iniciativa aboga por una interpretación estricta de la neutralidad. Además, exige que Suiza ya no pueda imponer sanciones a ningún país en guerra, salvo las que imponga la ONU.
¿Cómo ha cambiado la guerra en Ucrania la actitud de la población suiza respecto a la neutralidad y al ejército? En términos generales, la neutralidad sigue gozando de amplia aceptación, como se desprende del estudio anual de la ETH de Zúrich sobre seguridad: casi el 90 % de los encuestados se muestra a favor de mantenerla. Al mismo tiempo, el 28 % de las personas encuestadas opina que, pese a su neutralidad, Suiza debería adoptar una postura clara en los conflictos armados. Esta cifra es significativamente más elevada que la del año anterior, antes de que estallara la guerra en Ucrania. Además, el 70 % de los encuestados considera justo que Suiza se sume a las sanciones contra Rusia.
Hubert Annen lleva unos treinta años trabajando en la Academia Militar de la ETH de Zúrich como docente de psicología militar. Durante mucho tiempo, su actividad profesional suscitó escepticismo o, incluso, rechazo en su entorno privado: a menudo tuvo que explicarse o, incluso, justificarse. Pero todo vino a cambiar con la guerra de Ucrania. “Hoy en día, la mayoría de la gente está de acuerdo en que no solo se necesita un ejército, sino también expertos que velen por la salud mental de los soldados”, declara Annen.
La ETH también analiza el impacto de la guerra en la opinión pública. Actualmente, los suizos perciben las guerras y los conflictos como la principal amenaza: nunca antes, en los últimos 35 años, un número tan elevado de ciudadanos había opinado que Suiza no gasta lo suficiente en defensa. Ahora, el 82 % está claramente de acuerdo con la necesidad de tener un ejército. Y hay algo más que ha cambiado: como ocurrió en conflictos anteriores, la población se muestra más abierta a un acercamiento con la OTAN. Una ajustada mayoría está a favor, como lo demuestran las encuestas anuales de la ETH.
Críticas del extranjero
Suiza y el Consejo Federal están sometidos a presión, sobre todo por parte de los Estados europeos, que desearían poder reexportar a Ucrania las armas y municiones que han comprado a Suiza: el Consejo Federal se lo prohíbe. Critican a Suiza por su estricta interpretación de la política de neutralidad y amenazan con dejar de comprarle armas en el futuro. Ante esta amenaza, la clase política no ha tardado en reaccionar: el Parlamento planea ahora flexibilizar las restricciones a la exportación de material bélico, que había endurecido justo antes de la guerra en Ucrania.
Para Jo Lang, exconsejero nacional ecologista y activista por la paz, se trata de simples cortinas de humo: las exportaciones de armas a través de terceros países son totalmente ilegales y absolutamente irrelevante desde el punto de vista militar, afirma. “Más bien, los suizos deberíamos preguntarnos cómo hemos contribuido a llenar las arcas de guerra de Putin a través de nuestras empresas comercializadoras de materias primas y cómo hemos contribuido a la producción de armas suministrándoles máquinas-herramienta”. Dado que Rusia está destruyendo Ucrania con grandes cantidades de dinero y bienes esenciales procedentes de Suiza, señala Jo Lang, tenemos más que otros el deber de apoyar financieramente a Ucrania. Sin embargo, en relación con su fortaleza económica, Suiza ha sido hasta ahora uno de los países europeos menos dispuestos a hacerlo.
Algunos parlamentarios de los partidos burgueses utilizan la guerra en Ucrania como pretexto para exigir más dinero para el ejército, y lo consiguen. El Parlamento ha decidido aumentar el presupuesto militar y recortar los fondos destinados a la cooperación internacional. La izquierda acusa a los conservadores de instrumentalizar la guerra con fines de propaganda militar interna.
Una integración exitosa
Al margen de la política, la población suiza se muestra solidaria y comprometida con los ucranianos que han huido a Suiza, dándoles clases de idiomas, ayudándolos con los trámites administrativos y proporcionándoles alojamiento. Durante los primeros tres meses de la guerra, el 80 % de los refugiados encontró acomodo en alojamientos privados. Suiza ha sabido gestionar adecuadamente el fuerte aumento de refugiados, afirma en retrospectiva Miriam Behrens, Directora de la organización Ayuda Suiza a los Refugiados: de repente, el país tuvo que hacer frente no a 20 000 solicitantes de asilo, sino a 100 000. Hoy, la situación es estable, pero está llegando a sus límites. Como ejemplo, Behrens señala que los funcionarios han expresado críticas que luego han sido recogidas por los políticos y han dominado el debate público. “Esto ha allanado el camino para una serie de nuevas restricciones, que no solo afectan al estatuto de protección S, sino también al propio sistema de asilo”, señala Behrens. “Todo vale, ya no hay reglas”, lamenta.
Y concluye: “Suiza puede sentirse orgullosa de que el 45 % de los refugiados que llegaron al país en 2022 hayan encontrado trabajo. Nuestro país no puede sino congratularse por este gran logro”. Pese a las huellas que la guerra de Ucrania ha dejado en Suiza, los ucranianos pasan ampliamente desapercibidos en la vida cotidiana.
En su edición 3/2022, “Panorama Suizo” dedicó su dosier “Tema clave” a Ucrania:
De la huida a la bienvenida
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Comentarios :
Les mesures prisent par les gouvernements australiens et français vont dans le bon sens. J'approuve pleinement l'interdiction des smarphones dans les établissements scolaires.