Fuegos artificiales: ¡vaya ruido!
Yo también crecí en medio de ese entusiasmo por los fuegos artificiales que, cada año, el 1.o de agosto, se encendían en las calles de nuestros barrios. El espectáculo no me atraía especialmente, pero tampoco me molestaba. Me hacía gracia aquel círculo de fuego chispeante que mi padre clavaba en un poste: giraba cada vez más rápido y las chispas salían disparadas cada vez más lejos. También recuerdo con agrado el gran espectáculo pirotécnico de los festejos nocturnos junto al lago. Las luces multicolores iluminaban de su brillo el paisaje alpino: ¡Qué belleza!
Atrás han quedado esos tiempos. Hoy por hoy, no se escucha más que una serie interminable de estallidos y petardazos. No solo ha aumentado la variedad de artefactos, sino también, por desgracia, su potencia. Antes se lanzaban los cohetes de forma artesanal: de uno en uno, desde botellas vacías. Hoy en día entran en acción baterías de lanzamiento múltiple capaces de disparar varias docenas de fuegos de artificio en menos de un minuto, lo que convierte la plaza del pueblo en un campo de batalla cubierto de cartón. Cuanto mayor es el presupuesto, más escandalosos, más largos y más frecuentes son los fuegos artificiales.
Las consecuencias de tales excesos saltan a la vista: vecinos exasperados; perros temblorosos; vacas aterrorizadas; aves perturbadas en su ciclo reproductivo; diminutas partículas de polvo; basura; accidentes. “Los fuegos artificiales son tradición y alegría”, me dicen. Pero, ¿no debería la alegría de vivir ir acompañada de respeto por los demás? ¿Y qué tienen que ver con la tradición suiza esos productos importados mayoritariamente de China?
Lo que sí es una auténtica tradición suiza es la democracia directa. Por eso acudiremos a las urnas para decidir si el placer de unos pocos debe seguir prevaleciendo sobre la protección de los animales y del medio ambiente. Según una encuesta de 2024, solo el 13 % de los suizos compra artículos pirotécnicos. Los valores cambian, sin que por ello tengan que acabar los festejos. Admiremos el espectáculo de los “volcanes de pólvora” fabricados en Suiza: no necesitan hacer ruido para causar sensación. Y, de vez en cuando, disfrutemos de los fuegos artificiales públicos, lanzados por profesionales. Entre la magia de una experiencia compartida y un show presuntuoso, ¡mi corazón no vacila!
Susanne Wenger, redactora de “Panorama Suizo”
Sitio web del comité de la iniciativa
Ja zur Einschränkung von Feuerwerk
Sitio web de los opositores a la iniciativa
Pro Feuerwerk – Nein zur Feuerwerksinitiative
En el próximo “Panorama Suizo” se publicará una retrospectiva de las votaciones del 27 de septiembre de 2026.
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