Anne-Careen Stoltze: Reflexiones de quien vino y se fue
La periodista Anne-Careen Stoltze (48 años) se marchó de Alemania en 2006 para instalarse en Suiza. Trece años después regresó a su país, junto con su familia.
“Vine a Suiza por amor. En 2004, cuando conocí a mi futuro marido, vivía en Bremen, donde hacía prácticas en la redacción de un periódico. Matthias, que es de Hamburgo, ya trabajaba en Berna. En aquel entonces, los hospitales suizos buscaban atraer a estudiantes de medicina alemanes para realizar prácticas y ejercer como asistentes.
Después de dos años viajando en tren nocturno entre Bremen y Berna, decidimos instalarnos en Suiza. Mientras Matthias continuaba su formación de medicina especializada, yo logré dar mis primeros pasos en el periodismo. Después, llegó a Suiza la crisis de los medios de comunicación; perdí mi empleo, justo cuando estaba embarazada. Si bien obtuve una indemnización, me di cuenta por primera vez de lo poco protegidas que están las madres y del escaso apoyo que se brinda a los padres.
En Suiza, sigue siendo difícil conciliar la vida laboral y la vida privada. Nuestros dos hijos iban a la guardería, lo cual resulta muy caro. Muchas madres (y también cada vez más padres) reducen su jornada laboral para atender a la familia. Ante la escasez de mano de obra cualificada, Suiza debería ofrecer mejores condiciones para aprovechar mejor el potencial de las mujeres en el mercado laboral. Entiendo perfectamente el debate sobre la inmigración y el estrés que provoca la densidad de población. Como empleada de un medio de comunicación local, he sido testigo de la explosión de la construcción en nuestra aglomeración.
En Suiza, sigue siendo difícil conciliar la vida laboral y la vida privada.
Anne-Careen Stoltze
Tras dejar el periodismo, me formé en comunicación científica y trabajé varios años para la Escuela Superior de Ciencias Aplicadas de Berna (BFH, por sus siglas en alemán). Suiza se ha convertido en una segunda patria para nuestra familia. Nuestros hijos, que nacieron en Berna, se consideran suizos. Pero yo nunca llegué a sentirme del todo integrada. Por un lado, esto se debe a que siempre se me percibía como alemana por mi forma de hablar. Por otro lado, lamentaba no poder participar en el debate público ni votar. Habíamos iniciado un proceso de naturalización cuando nuestros padres enfermaron en Alemania. Eso cambió nuestras prioridades: si queríamos pasar más tiempo con ellos, teníamos que volver a casa. Además, deseaba participar en la vida política y la sociedad civil de mi país de origen. En 2019 volvimos a Brandeburgo, donde habíamos renovado la casa de mis abuelos. Mi marido ha conservado su consultorio de médico especialista en Berna, donde trabaja tres días a la semana, ahora como residente semanal. Por mi parte, desde 2025 trabajo en mi región como encargada de Relaciones Internacionales, promoviendo el encuentro de personas a ambos lados de la frontera germano-polaca”.
Tema Clave | Una Suiza de diez millones de habitantes
La población de Suiza está alcanzando máximos históricos. El auge económico impulsa un notable aumento de la inmigración. Aunque esto afianza la prosperidad, también genera problemas.
– Parte 1: ¿Cuántos inmigrantes caben en nuestro país?
– Parte 2: Poco funcionaría sin la mano de obra extranjera
– Parte 3: ¿Demasiada gente para una superficie habitable limitada?
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