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  • Política

¿Qué tan estricta o flexible debe ser la neutralidad?

17.07.2026 – Theodora Peter

La neutralidad forma parte de la identidad suiza. ¿Pero qué margen de interpretación admite? El 27 de septiembre, el pueblo suizo votará sobre la “Iniciativa por la Neutralidad” que presenta la asociación de derechas Pro Suiza. Esta propuesta aboga por una interpretación estricta de la neutralidad.

El padre espiritual de la iniciativa “Por la salvaguarda de la neutralidad suiza” es el decano de la UDC y ex consejero federal Christoph Blocher. Este político expresó su descontento por la adopción de las rigurosas sanciones de la UE contra Moscú, decretada en 2022 por el Consejo Federal, como respuesta al ataque ruso a Ucrania. Entre ellas se incluyen sanciones financieras, congelación de activos y prohibiciones de importación y exportación. En palabras de Blocher, esta “ruptura de la neutralidad” habría convertido a Suiza en una nación beligerante y empañado “por puro oportunismo” su credibilidad como mediadora imparcial (“Panorama” 6/2022).

Según las encuestas, la mayoría de la población apoya que Suiza pueda imponer sanciones a otros países en caso de vulneraciones del derecho internacional.

Una iniciativa presentada posteriormente por la organización Pro Suiza—sucesora de la Acción para una Suiza Independiente y Neutra (ASIN), fundada por Blocher hace 40 años—pretende ahora que se consagre en la Constitución la “neutralidad perpetua y armada” de Suiza. Esto significaría para nuestro país la imposibilidad de incorporarse a cualquier alianza militar o de defensa, mientras que su cooperación con una alianza como la OTAN solo estaría permitida en caso de un ataque militar directo contra Suiza. Los promotores de la iniciativa desean prohibir expresamente “las medidas coercitivas no militares contra Estados beligerantes”, como las que Suiza ha impuesto a Rusia. Solo quedarían excluidas de la prohibición aquellas sanciones que apruebe el Consejo de Seguridad de la ONU. En el caso de la guerra de Ucrania, Rusia hizo uso de su derecho de veto como miembro permanente para impedir la aprobación de resoluciones en ese sentido.

Durante el debate parlamentario, el Ministro de Exteriores Ignazio Cassis (PLR) abogó por una mayor flexibilidad: “La neutralidad es un instrumento, no una finalidad en sí misma”, aseveró Cassis. Foto Keystone

El Consejo Federal justificó la adopción de las sanciones económicas de la UE contra Rusia alegando violaciones del derecho internacional humanitario. “Hacerle el juego al agresor no es ser neutral”, declaró a la sazón el Ministro de Asuntos Exteriores Ignazio Cassis (PLR). En cambio, el Gobierno se había negado a suministrar armas o material de defensa a la Ucrania atacada. En virtud del derecho internacional de la neutralidad, Suiza no tiene derecho a favorecer a ninguna de las partes beligerantes. El Consejo Federal sigue respetando rigurosamente este principio de igualdad de trato hasta hoy, aunque ello debilite, en última instancia, la eficacia de las sanciones contra el agresor.

El Parlamento desea tener un mayor margen de acción

Hoy por hoy, la Constitución federal no contiene ninguna definición explícita de la neutralidad suiza, si bien el Parlamento y el Gobierno están obligados a tomar “medidas para preservar la seguridad exterior, la independencia y la neutralidad de Suiza”. El Consejo Federal no ve motivo alguno para complementar estas disposiciones constitucionales. Desde la fundación del Estado federal en 1848 se ha renunciado deliberadamente a cualquier definición precisa, explicó Cassis durante el debate sobre la iniciativa de neutralidad en el Parlamento. Esta flexibilidad es necesaria y ha demostrado su eficacia en los últimos 175 años. “La neutralidad es un instrumento, no una finalidad en sí misma”, aseveró Cassis.

Además del Consejo Federal, también una mayoría del Parlamento se opone a la iniciativa sobre la neutralidad. Los detractores advierten del peligro de limitar el margen de maniobra de la política exterior en un mundo cada vez más incierto. La iniciativa promete claridad, pero implica rigidez, afirmó durante el debate parlamentario Maja Riniker, Consejera Nacional del PLR por Argovia: “En un mundo interconectado, la neutralidad sin cooperación es una quimera”. Un motivo especial de rechazo es la prohibición de imponer sanciones económicas a los Estados beligerantes. Si Suiza no se hubiera sumado a las sanciones de la UE contra Rusia, “prácticamente nos habríamos convertido en la cabeza de puente de Putin hacia Europa”, advirtió Jon Pult, Consejero Nacional del PSS por los Grisones.

La iniciativa solo cuenta con el respaldo de la UDC, que desea imponer estrictos límites al Consejo Federal en la interpretación de la neutralidad. Para este partido, preservar la neutralidad exige valentía y firmeza. “Nuestro papel no es aullar con los lobos, sino mantener la puerta abierta a las negociaciones”, declaró Céline Amaudruz, representante de la UDC por Ginebra.

 

El ex consejero federal Christoph Blocher, quien desea incorporar en la Constitución una definición estricta de la neutralidad, aparece aquí (centro de la foto) durante la presentación en Berna de la Iniciativa por la Neutralidad, en abril de 2024. Foto Keystone

La población está a favor del statu quo

¿Qué opina la población de la neutralidad? Un estudio publicado a principios de 2026 por el instituto demoscópico Sotomo revela que los suizos apoyan el principio de la neutralidad, pero que no desean modificar la práctica actual. Así, una amplia mayoría está a favor de que Suiza no se implique militarmente en los conflictos de otros Estados. Al mismo tiempo, una gran mayoría también apoya la posibilidad de que Suiza imponga sanciones a terceros Estados que violen el derecho internacional.

En una encuesta realizada en noviembre de 2025, la Iniciativa por la Neutralidad tuvo escaso apoyo: solo el 39 % de los encuestados se mostró a favor o relativamente a favor del proyecto. El 58 % lo rechazó o se mostró más bien en contra; solo el 3 % se declaró indeciso.

Al cierre de esta edición no se disponía de sondeos electorales más recientes. El pueblo se pronunciará al respecto el 27 de septiembre de 2026. Ese mismo día, también votará sobre la Iniciativa sobre la Alimentación.

La exportación de armas, un tema controvertido

La neutralidad suiza seguirá siendo objeto de debate incluso después de la votación que se llevará a cabo en torno a esta iniciativa. Se prevé que el pueblo se pronuncie a finales de noviembre acerca de una enmienda de la Ley sobre material bélico, contra la cual los partidos de izquierda han convocado un referendo para oponerse a la flexibilización de la exportación de armas. En diciembre de 2025, la mayoría conservadora del Parlamento aprobó esta revisión para ofrecer más oportunidades a la industria armamentística suiza. Esta propuesta permitiría a Suiza exportar material de guerra a 25 naciones occidentales (entre ellas Estados Unidos, Argentina, Japón y países de la UE y de la OTAN), incluso si están involucradas en un conflicto armado. Esto supondría renunciar a las normas que hasta ahora restringen la exportación de armas, para evitar que estas lleguen, por vías indirectas, a países sumidos en una guerra civil o a manos de organizaciones terroristas. Si bien es cierto que el Consejo Federal puede vetar la exportación de armas si considera que están en riesgo los intereses de Suiza en materia de política exterior, seguridad o neutralidad, los detractores del proyecto-ley sostienen que sigue existiendo el riesgo de que las armas suizas circulen sin control por todo el mundo. Para Ucrania nada cambiará, independientemente del resultado del referendo: bajo presión de la UDC, el Parlamento mantuvo la prohibición de suministrar material de guerra suizo a Kiev. (TP)

 

 

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