¿Encarecer el consumo para sufragar el SVS? Al pueblo le tocará decidir
02.10.2026 – Eveline Rutz
Para financiar, al menos en parte, la 13.a mensualidad del SVS, el impuesto sobre el valor añadido (IVA) debería aumentarse de forma permanente al 8,5 %. Las cotizaciones salariales, por su parte, se mantendrían sin cambios. Tras vivos debates en el Parlamento, el pueblo tendrá la última palabra, el 29 de noviembre de 2026.
En diciembre, los jubilados, tanto en Suiza como en el extranjero, cobrarán por primera vez una 13.a mensualidad de la pensión del Seguro de Vejez y Supervivencia (SVS). Esta 13.a pensión supondrá un coste de cerca de 4 200 millones de francos. De aquí a 2040, esta cantidad podría subir a 5 400 millones, ya que el número de jubilados aumenta año tras año. A finales de 2025, 2 635 200 personas (de las cuales casi un tercio residía en el extranjero) cobraban las prestaciones del SVS. En diez años podrían ser tres millones. Los costes también aumentan, ya que las pensiones se ajustan periódicamente a la evolución de los precios y salarios.
Sin embargo, todavía no se sabe cómo se financiará esta ampliación de las prestaciones. La iniciativa “Por una vida mejor en la vejez”, con la que los sindicatos celebraron en 2024 un histórico éxito en las urnas (Panorama 3/2024), no prevé nada al respecto, por lo que el debate en el Parlamento ha sido largo y acalorado.
Entre otros puntos clave, la discusión giró en torno a las fuentes de financiación: se plantearon nuevos gravámenes e impuestos, así como la reorientación de los flujos financieros. Sin embargo, los parlamentarios de todos los partidos coincidieron en que la decisión popular debía ejecutarse rápidamente. “El pueblo se ha ‘otorgado’ a sí mismo una 13.a pensión”, afirmaron lacónicamente los políticos de centro-derecha, por lo que le toca ahora pagar la factura. En palabras del diputado centrista Thomas Rechsteiner: “Si se dice ‘sí’ a la 13.a pensión del SVS, hay que ser consciente de que eso tiene un coste”. Otro punto que generó acaloradas discusiones fue la cuestión de si las medidas para su financiación debían ser temporales o permanentes.
Decisiones muy ajustadas
Surgieron discrepancias no solo entre los extremos del espectro político, sino también dentro de los propios partidos. Se ejerció presión sobre los diputados susceptibles de adoptar posturas divergentes. Las decisiones siempre se tomaron por un margen de pocos votos. Tras largas y arduas negociaciones, los bloques enfrentados se pusieron de acuerdo para dar un primer paso: acordaron aumentar de forma permanente el IVA en un 0,4 % a partir de 2028, con el objeto de financiar al menos una parte de la ampliación de las prestaciones. Y dado que esto supone modificar la Constitución federal, se convocará a las urnas al pueblo y a los cantones.
Inicialmente, el Consejo Federal había propuesto aumentar el IVA en un 0,7 % hasta 2030. Sin embargo, las dos cámaras del Parlamento elaboraron sus propios modelos de financiación. En la Cámara Alta, una alianza entre el Centro y el PSS marcó la pauta con su propuesta de aumentar inicialmente el IVA hasta en un 1 %.
A finales de 2025, cerca de 2,6 millones de personas cobraban las prestaciones del SVS. En diez años, podrían ser tres millones.
Tras recibir duras críticas en el Consejo Nacional, la Cámara Alta dio marcha atrás: se limitó a proponer un aumento del 0,4 % del IVA, junto con un incremento de las cotizaciones salariales. En opinión de la mayoría del Consejo de los Estados, limitarse a un aumento del IVA supondría una carga relativamente más pesada para los ciudadanos con bajos ingresos que para aquellos que cuentan con rentas más elevadas. En cambio, optar únicamente por las retenciones salariales supondría que las personas con mayores ingresos aportaran una mayor contribución. Combinar ambas medidas permitiría garantizar la financiación de la 13.a pensión del SVS de forma equitativa a largo plazo.
Sin embargo, esta propuesta no logró convencer al Consejo Nacional. La UDC, el PLR y el PVL se opusieron al aumento de las cotizaciones salariales. Hay que mantener el atractivo del trabajo, insistieron estos partidos, argumentando que los trabajadores ya soportaban una muy pesada carga. “No queremos que se desvíen nuevamente los fondos de los jóvenes hacia los mayores, ya que esto rompería el equilibrio intergeneracional”, afirmó el Consejero Nacional del PVL Patrick Hässig. Aumentar el IVA, sostuvo, sería un mal menor: de esta manera, también contribuirían a financiar la ampliación del SVS las personas sin ingresos laborales, en particular los jubilados y los turistas. Sin embargo, el PVL y los políticos burgueses querían que esta medida solo tuviera una duración limitada; insistieron en que lo importante es garantizar las pensiones a largo plazo, lo cual supone adoptar reformas estructurales rápidas: por ejemplo, incentivos para prolongar la vida laboral o medidas automáticas de estabilización que tengan en cuenta la evolución demográfica.
No obstante, los Verdes Liberales no quisieron poner en peligro esa financiación adicional. En un giro de última hora votaron, a regañadientes, a favor de un aumento del IVA sin límite de tiempo.
Subirán los precios a partir de 2028
Si el pueblo también aprueba la propuesta, las empresas dispondrán de dos años para adaptar sus precios: a partir de 2028, el IVA aumentará del 8,1 al 8,5 %. Para los productos de uso cotidiano (alimentos, medicamentos, libros y periódicos) seguirá aplicándose una tasa reducida del 2,6 %.
“Si se dice ‘sí’ a la 13.a mensualidad de la pensión del SVS, hay que ser consciente de que eso tiene un coste”.
Thomas Rechsteiner Consejero Nacional del Centro
El incremento del IVA podría generar unos 1 500 millones de francos adicionales al año. Con ello, ni siquiera se financiaría la mitad de la ampliación de las prestaciones del SVS. Ningún bando político está realmente satisfecho con esta solución. Sus propuestas para garantizar la viabilidad a largo plazo del sistema de pensiones difieren considerablemente. Los compromisos son difíciles de alcanzar, como demuestran también las reacciones que suscita la reforma “SVS 2030”. Entre otras medidas, el Consejo Federal desea crear incentivos para que las personas continúen trabajando después de los 65 años, sin por ello elevar la edad de jubilación. El Parlamento deberá abordar pronto el futuro del SVS, por lo que el debate sobre la previsión para la vejez está lejos de haber concluido.
Cobrar la 13.a mensualidad de la pensión del SVS no requiere ningún trámite
La 13.a mensualidad de la pensión del SVS se abonará en diciembre, junto con la pensión mensual habitual. Se notificará con la debida antelación a los beneficiarios del SVS. Quienes tengan derecho a una pensión por jubilación a partir del 1.o de enero de 2026 encontrarán la información correspondiente en la resolución de su pensión. Los jubilados del SVS que residen en el extranjero no tienen que realizar ningún trámite.
La “decimotercera” equivale a una doceava parte de la pensión anual de vejez de cada persona asegurada. El importe que reciba cada pensionista dependerá de su situación personal en cuanto a cotizaciones e ingresos. Las personas que vivan solas percibirán un máximo de 2 520 francos y las parejas casadas, un máximo de 3 780 francos. La 13.a mensualidad de la pensión del SVS no tiene ninguna influencia en las prestaciones complementarias: no se tendrá en cuenta en su cálculo. No habrá una pensión adicional para viudas, viudos, huérfanos ni huérfanas. Las pensiones por invalidez seguirán pagándose únicamente doce veces al año.
En el próximo “Panorama Suizo” se publicará una retrospectiva de las votaciones del 27 de septiembre de 2026.
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