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  • Literatura

Walter Matthias Diggelmann | Le tendió un espejo a Suiza... y estuvo a punto de destruirse a sí mismo

24.04.2026 – Charles Linsmayer

Vida y obra de Walter Matthias Diggelmann, un autor que criticó radicalmente a Suiza.

Walter Matthias Diggelmann (1927 – 1979)

Walter Matthias Diggelmann nació el 5 de julio de 1927 en una residencia para madres solteras y creció en los Grisones. Tras cometer un hurto menor, huyó a Italia a los 17 años; pero fue detenido y enviado a Alemania, donde vivió el terror, los bombardeos y la cárcel, antes de regresar a Suiza como perro apaleado, pero decidido a labrarse un futuro. A pesar de estas circunstancias abrumadoras, fue una de las pocas personalidades de su generación que encontró el valor para emitir críticas contundentes hacia Suiza.

Una fe inquebrantable en sí mismo

“Lo que cuentas y cómo lo cuentas demuestra que eres un poeta”, le aseguró en 1947 un estudiante al que le estaba contando sus experiencias; y él, casi sin pensarlo, pidió que anotaran en su cédula de identidad el oficio de “escritor”. Hasta 1954, Diggelmann escribió diecisiete novelas inéditas, a menudo con el apoyo de la Asociación Suiza de Escritores. Tras conseguir un empleo en el aeródromo militar de Dübendorf, encontró por fin una editorial para su novela de aviación Mit F 51 überfällig. “Vuestro servidor trabaja en la Dirección de Aeródromos Militares, se dedica a escribir más y mejor que nunca, es feliz en su matrimonio y puede prescindir de cualquier tipo de ayuda”, anunció con orgullo al escritor Erwin Heimann. Sin embargo, esta autocomplacencia burguesa sería de corta duración. Su confianza en la sociedad suiza se vio gravemente sacudida en 1959: por entonces redactor de la agencia de relaciones públicas Farner, se dio cuenta de lo fácil que era manipular la opinión de las masas.

“No soy yo quien aparece en esta novela, sino el mundo que amo, que está presente en ella, en cada palabra y en cada frase. He cometido graves pecados y he sufrido mucho para experimentar esta purificación. A algunos, esto les resultará aterrador. Sin embargo, no predico en absoluto el nihilismo, sino la fe, la fe sencilla que viene del cielo y conduce de vuelta a él, al margen de cualquier legislación”.

Comentario de Diggelmann a su novela inédita “Sohn ohne Vater” (Hijo sin padre), en una carta de 1951.

Críticando la política de asilo suiza

Das Verhör des Harry Wind [“El interrogatorio de Harry Wind”], la novela con la que Diggelmann consiguió su primer éxito de ventas, destapó en 1962 las manipulaciones de los publicistas de Farner. También Die Hinterlassenschaft [“La herencia”] (1965), el libro con el que Diggelmann denunció públicamente la política de asilo suiza entre 1933 y 1945, se basaba en el material que había recabado durante su actividad como redactor publicitario. Formalmente, el libro no estaba del todo logrado, y la equiparación que establecía entre el antisemitismo de los años de la guerra y el anticomunismo de 1956 resultaba muy poco convincente. Además, Diggelmann cometió el error de permitir, en la edición de la República Democrática Alemana, correcciones favorables a los dirigentes locales. La indignación suscitada por esta supuesta traición provocó entonces lo que Reni Mertens y Walter Marti denominaron, ya desde el título de su retrato cinematográfico de 1973, Die Selbstzerstörung des Walter Matthias Diggelmann [“La autodestrucción de Walter Matthias Diggelmann”].

Una conmovedora obra tardía

A pesar de ello, a finales de los setenta Diggelmann resurgió del infierno de la desesperación, la soledad y el alcoholismo. Liberado del lastre ideológico y del afán de tener que demostrar su valía, se convirtió en un narrador con un estilo notablemente armonioso, seguro y auténtico. Ese estilo es precisamente lo que le da todo su encanto a Aber den Kirschbaum, den gibt es [“Pero el cerezo sí existe”], a Filippinis Garten [“El jardín de Filippini”] y al famoso diario Schatten [“Sombras”], que Diggelmann, enfermo de cáncer, dictó a Klara Obermüller, su compañera de los últimos años. Diggelmann falleció el 29 de noviembre de 1979. Al final, su deseo secreto, que había mencionado de pasada en una carta dirigida en 1952 al secretario de la antigua Asociación Suiza de Escritores, sí llegó a cumplirse: “Quisiera poder hablar siempre, y no contradecir. Todo lo vivo me parece sagrado”.

Todos los títulos mencionados se encuentran en las obras completas de Diggelmann, publicadas en seis tomos por edition 8, de Zúrich. 

Charles Linsmayer es filólogo y periodista en Zúrich

Con este artículo llega a su fin la serie literaria de Charles Linsmayer (“Panorama 5/2012 Octubre” - “Panorama 2/2026 Abril”). 
A partir de “Panorama 3/2014 Junio”, todos los artículos de la serie estarán accesibles en el archivo: Literatura suiza multifacética

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