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El amor helvético al franco

19.12.2025 – Theodora Peter

El franco suizo es símbolo de estabilidad y calidad. Este orgullo nacional también se extiende a los billetes y las monedas del país: los suizos no están dispuestos a renunciar a su dinero en efectivo. Y esto a pesar de que cada vez recurren más a los medios electrónicos de pago: ¡valga la paradoja!

En las entrañas del Banco Nacional en Berna, los billetes y las monedas se clasifican y se vuelven a empaquetar antes de regresar al circuito monetario. En la foto, nuevos rollos de monedas de 20 céntimos. Foto SNB

En el Banco Nacional Suizo (BNS) late el corazón del circuito del dinero en efectivo. Desde su sede se garantiza que los bancos dispongan siempre de los fondos necesarios para atender a sus clientes, tanto particulares como empresas. En 2024 circulaban billetes y monedas por un valor superior a los 76 000 millones de francos, casi el doble que hace veinte años.

Para este reportaje, Panorama Suizo tuvo el privilegio de acceder al interior del edificio estrictamente protegido donde se regula el flujo monetario nacional. Cada día llegan al sótano del Banco Nacional de Berna cajas repletas de monedas y billetes, transportadas por empresas de logística de valores como Loomis, que se encargan de suministrar y recoger efectivo de bancos, comercios y organismos públicos. Antes de volver al circuito monetario, el numerario es clasificado, revisado y, en su caso, reemplazado. El año pasado, el Banco Nacional emitió unos 244 millones de billetes y 166 millones de monedas, mientras que retiró 238 millones de billetes y 131 millones de monedas.

En las entrañas del Banco Nacional

El acceso al área donde se deposita el efectivo del Banco Nacional, situada bajo la Plaza Federal de Berna, solo es posible tras superar un estricto control de seguridad. Un ascensor desciende al subsuelo. Tras atravesar una puerta de esclusa, se abre ante nosotros un laberinto de pasillos y escaleras. El primer espacio que visitamos es una sala intensamente iluminada, donde máquinas, brazos robóticos y cintas transportadoras recuerdan a una pequeña planta industrial. La única diferencia: el “producto” que aquí se procesa son cajas llenas de billetes de banco. El día de nuestra visita se revisan los billetes de 50 francos: un empleado introduce los fajos recién llegados en una máquina que, en cuestión de segundos, comprueba la autenticidad y el estado de cada billete. El dinero falso será remitido a la Policía Federal. Aquellos billetes que no cumplan con los estándares de calidad, ya sea por estar sucios, rotos o por cualquier otro motivo, serán separados y enviados a la trituradora y, posteriormente, a la incineradora. En 2024 se destruyeron 30 millones de billetes. Al mismo tiempo se introdujeron en el circuito 41 millones de billetes recién impresos.

“La excelencia es nuestra tarjeta de presentación”, destaca Peter Eltschinger, del área de efectivo, quien acompaña a la reportera de Panorama durante la visita. Los billetes han sido diseñados para resistir condiciones adversas, como lavados y pliegues repetidos, sin sufrir daños significativos.

Los ejemplares “aptos” para volver al circuito monetario se vuelven a empaquetar a máquina y siguen luego su recorrido por las cintas transportadoras. Una empleada revisa manualmente cada paquete antes de que los fajos sellados en plástico se coloquen en cajas de transporte. Si detecta un billete ligeramente doblado, el lote completo regresa a la máquina y se vuelve a procesar.

En cada una de las etapas de este proceso participan siempre varias personas: nadie trabaja solo. Todas las salas y estaciones de trabajo se encuentran equipadas con sistemas de videovigilancia, “una medida que también protege a los empleados”, afirma el representante de BNS.

El ascensor continúa descendiendo hasta llegar al área de procesamiento de monedas, donde el nivel de ruido es considerablemente mayor que en la silenciosa sección de billetes. Este día, las máquinas clasificadoras traquetean al ritmo de las piezas de 20 céntimos. Las monedas “no aptas” caen directamente en un colector separado y se reenvían luego al fabricante Swissmint, la casa acuñadora federal, donde se destruyen completamente las piezas y se desecha el metal.

Monedas de 20 céntimos usadas pasando por la máquina clasificadora. En 2024, el valor total de las monedas en circulación ascendía a 3 000 millones de francos. Foto SNB

En cambio, las monedas en buen estado se enrollan en papel y se vuelven a empaquetar en cajas. A cada denominación se le asigna un color: para las piezas de 20 céntimos es el rojo. También en esta sala la mayoría de los procesos están automatizados. Tan solo algunas tareas requieren trabajo manual, como abrir los rollos de monedas recién llegados o revisar aquellas que no pueden ser procesadas por la máquina.

Una pared de esta sala exhibe un llamativo letrero luminoso que reza: “Dinero y valor. El último tabú”. Es un recuerdo de la Exposición Nacional Suiza de 2002, para la cual el Banco Nacional encargó al célebre curador Harald Szeemann (1933-2005) el diseño de un pabellón: su elemento central era una vitrina de cristal en la que un brazo robótico introducía en forma continua billetes de cien francos en una trituradora de documentos. Lo que aparentaba ser una provocativa destrucción de valor era, en realidad, una ilusión cuidadosamente planeada: esos billetes en deterioro habrían sido descartados de todos modos, como ocurre diariamente a puerta cerrada en el sótano del Banco Nacional.

Hábitos paradójicos

Una vez finalizada la visita, el ascensor nos lleva de vuelta a la luz del día. En el “Salon bleu”, la sala de reuniones del Consejo bancario revestida de madera, conversamos con Peter Eltschinger sobre los hábitos de pago de la población. Cada vez menos personas utilizan el dinero en efectivo: según una encuesta realizada por el Banco Nacional, en 2024 los particulares solo abonaron el 30 % de sus compras diarias en efectivo, cuando en 2017 esa proporción aún rondaba el 70 %. Hoy por hoy, el método de pago predominante en Suiza es la tarjeta de débito o crédito, que se usa en casi la mitad de las transacciones. Las aplicaciones de pago, como TWINT, han ganado mucho terreno. “Twintear” se ha vuelto especialmente popular entre los jóvenes, mientras que las personas mayores de 55 años o de bajos ingresos siguen prefiriendo el efectivo.

Aunque las monedas y los billetes se usan cada vez menos en la vida cotidiana, el 95 % de la población desea que el efectivo siga disponible como medio de pago. ¿Cómo se explica esta paradoja? “La libertad de elección tiene gran importancia en Suiza”, señala Peter Eltschinger. Añade que el efectivo seguirá desempeñando un papel importante en el futuro, ya que los distintos medios de pago se complementan entre sí. El efectivo posee evidentes ventajas: puede utilizarse de inmediato y en cualquier momento, sin necesidad de electricidad ni de conexión a Internet; además, no deja huellas digitales, lo que protege la privacidad financiera del usuario. Por último, pero no por ello menos importante, ofrece una alternativa a las comisiones que suelen cobrar las compañías proveedoras de tarjetas de crédito y de aplicaciones de pago. Por ello, la mayoría de las empresas considera que el efectivo es el medio de pago más económico.

El franco suizo es símbolo de estabilidad y calidad. Este orgullo nacional también se extiende a los billetes y las monedas del país: los suizos no están dispuestos a renunciar a su dinero en efectivo. Y esto a pesar de que cada vez recurren más a los medios electrónicos de pago: ¡valga la paradoja!

El efectivo como reserva de valor

El Consejo Federal y el Parlamento pretenden incluir explícitamente en la Constitución Federal la obligación del Banco Nacional de proporcionar fondos en efectivo, con lo que recogen la petición de la iniciativa “El efectivo es libertad”, presentada en 2023. Sobre esta iniciativa y su contrapropuesta se pronunciará el pueblo en los comicios de la próxima primavera (véase el recuadro).

Además de servir para adquirir bienes de consumo, el efectivo también suele considerarse como una forma de ahorro… ¡ya sea en un calcetín o en una caja fuerte! Así lo demuestra la elevada cantidad de billetes de gran denominación que están circulando: más de 36 millones de billetes de mil francos, lo que representa casi la mitad del valor total de los billetes en circulación. La cantidad exacta de dinero en efectivo que los suizos guardan en casa o en cajas fuertes es imposible de cifrar. “No hay manera de saberlo”, afirma Eltschinger. El número de billetes “antiguos” que aún no han regresado al Banco Nacional ofrece una posible pista. Entre ellos se encuentran más de 170 000 billetes de 500 francos, que dejaron de ser de curso legal hace ya 25 años. El valor total de los billetes de series retiradas supera los 9 000 millones de francos. Lo más probable es que estos “viejos” billetes sigan olvidados en algún cajón, si no se han perdido ya. La buena noticia es que, aunque ya no se acepten como medio de pago en el comercio, los billetes de series anteriores pueden canjearse sin límite de tiempo en el Banco Nacional Suizo. 

Con este fin, BNS ha publicado hojas informativas en su página web www.snb.ch. A los suizos residentes en el extranjero, el representante de BNS les recomienda consultar caso por caso si les es posible enviar los billetes de forma segura por correo desde su país de residencia o si pueden realizar el canje en una sede bancaria del país de residencia. Una restricción: esto se aplica a los billetes de las series 6 a 8. Las series anteriores solo tienen valor como objetos de colección.

En 2030 aparecerán nuevos billetes

El Banco Nacional ya está preparando una nueva serie de billetes. La vida útil de una serie ronda los 15 a 20 años: la serie actual (que simboliza la diversidad del país) se introdujo entre 2016 y 2019. Para la próxima serie, el Banco Nacional lanzó hace un año un concurso de diseño sobre el tema “Suiza y sus elevaciones”. Cada uno de los seis billetes (de 10, 20, 50, 100, 200 y 1 000 francos) estará dedicado a la “topografía única” de nuestro país.

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    Redaktion "Schweizer Revue" 06.01.2026 At 11:03
    Präzisierung

    Wie im Artikel der "Schweizer Revue" erwähnt, können Banknoten früherer Serien zeitlich unbeschränkt bei der Schweizerischen Nationalbank umgetauscht werden. Allerdings gilt das NICHT FÜR ALLE FRÜHEREN SERIEN. Zeitlich unbeschränkt eintauschen lassen sich die Banknoten der letzten beiden Serien 6 und 8 (eine Serie 7 wurde nicht herausgegeben). Frühere Serien haben nur noch Sammlerwert.
    Sie finden Merkblätter zum Umtausch auf der Webseite der Nationalbank:
    https://www.snb.ch/de/the-snb/mandates-goals/cash#merkblatt2
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  • user
    Bernard Dugas, France 29.12.2025 At 20:11

    Êtes vous sûr que le titre: "Pas d'obligation d'accepter les paiements en espèces" est vrai?


    "Article 3 Obligation d’accepter" de la LUMMP (Loi fédérale sur l’unité monétaire et les moyens de paiement) en vigueur: 


    "1 Toute personne est tenue d’accepter en paiement jusqu’à 100 pièces suisses courantes."...


    "2 Toute personne est tenue d’accepter en paiement les billets de banque suisses sans limitation de la somme."


    Le vrai problème est qu'aucune peine n'est prévue pour ceux qui ne respectent pas ces obligations légales pourtant claires et limpides, et que les juges n'entrent pas en matière à ce sujet. cf."

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  • user
    Daniel Niederhäuser, Bolinao Pangasinan, Philippinen 25.12.2025 At 12:48

    Sehr interessant.

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  • user
    Arye-Isaac Ophir, Israel 25.12.2025 At 07:38

    Sehr guter Artikel und ja soooo passend zur Endjahresfestzeit, wo sich unsere Geldbeutel entleeren…Allerdings: Was Sie als Paradox bezeichnen, sehe ich gänzlich anders. Obschon auch ich zu 90% per Kreditkarte bezahle und darauf achte, dass die paar echten Barscheine und Münzen im Reissverschlussteil in meiner Taschenbörse unberührt bleiben, seh ich das nicht als Paradox, sondern als sichtbares, fühlbares Omen, als Notgroschen, als Amulett, als Ikone oder was auch immer, das mir die Existenzwirklichkeit des Besitzes vor Auge führt. Kurz gesagt: Wohltuend!

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