Menu
stage img
  • Sociedad

Suiza y sus bancos

20.10.2023 – DENISE LACHAT

En las lindes de los bosques, a orillas de los lagos, en las laderas de las montañas y en los parques municipales… es sorprendente el número de bancos que pueden encontrarse en Suiza. Pero el banco no es un simple mueble en el paisaje, sino también un objeto político: participa a la vez del orden y del relajamiento en el espacio público.

Probablemente a nadie se le ocurriría plantarse en una esquina y observar a los transeúntes durante horas. En cambio, nos parece totalmente natural sentarse en un banco y contemplar el ir y venir de las personas. Incluso se puede entablar conversación con completos desconocidos, charlar sin compromiso y crear vínculos temporales. Por ello, sobre todo las personas mayores que viven solas pasan a veces tardes enteras sentadas en el banco de una parada de autobús. “A la gente le gusta sentarse donde haya mucha animación”, afirma Sabina Ruff, responsable del Espacio Público de la ciudad de Frauenfeld; pone como ejemplo la Plaza Bullinger o la terraza del Zollhaus, de Zúrich: “Ahí transitan trenes, bicicletas, peatones y automóviles. La Plaza del Sechseläuten de Zúrich también es un buen ejemplo, porque tiene muchas sillas que cada quien puede colocar a su gusto”.

Renate Albrecher, Fundadora y Presidenta de la Asociación de Fomento de la Cultura de los Bancos en Suiza, prefiere sentarse sobre madera, el material favorito de la mayoría de los “banqueros”. Foto François Wavre, Lundi13

Un espacio de convivencia social

Sí, el banco es un espacio de convivencia social, subraya Renate Albrecher. Esta socióloga sabe de lo que habla, ya que trabaja como auxiliar de investigación en el Laboratorio de Sociología Urbana de la ETH de Lausana y ha fundado una asociación que fomenta la “cultura de los bancos” en Suiza. Esta se dedica a cartografiar la “Bänklischweiz” [la Suiza de los banquitos] y revela los “secretos bancarios” suizos gracias a la cooperación de numerosos entusiastas que suben sus fotos a la plataforma. Albrecher nos comenta que los primeros bancos suizos ya se ubicaban en cruces de caminos y cerca de las estaciones de trenes; es decir, en lugares que permitían observar el vaivén de la gente. Más adelante, con el desarrollo del turismo, se fueron colocando bancos en sitios que deparasen bellas vistas a los forasteros.

Uno de los primeros bancos turísticos se colocó cerca de la famosa catarata de Giessbach (BE); permitía contemplar la “naturaleza salvaje” celebrada por los pintores de la época. Y gracias a los senderos que al mismo tiempo se crearon junto a los bancos, “los ingleses no tenían que mancharse sus bellos zapatos”, explica la socióloga. Hoy en día, nos parece natural encontrar bancos públicos por doquier en el paisaje helvético. Su omnipresencia, hasta en los sitios más recónditos de las localidades turísticas más pequeñas, también es fruto de la labor de numerosas asociaciones de embellecimiento del paisaje, especializadas desde hace dos siglos en la instalación de bancos.

El banco como objeto funcional

En las ciudades, en cambio, los bancos se colocan a veces en lugares poco acogedores: sin vistas, con mucho ruido y mucho tráfico. Jenny Leuba, Directora de Proyectos de la Asociación de Movilidad Peatonal Suiza, nos explica por qué: estos bancos, dice, pueden estar ubicados a medio camino entre un centro comercial y una parada de autobús, o a lo largo de un camino en pendiente.

Necesitamos “una variedad de lugares que inviten a la gente a detenerse”

Sabina Ruff

“Permiten tomar un respiro y descansar, por lo que resultan esenciales, sobre todo para las personas mayores”, afirma Leuba, quien menciona otra función del banco: la gente debe poder desplazarse a pie por la ciudad. Para que también puedan hacerlo las personas mayores, las familias con niños, los enfermos, las personas lesionadas o discapacitadas y sus acompañantes, se requiere una red de bancos que una los distintos barrios y permita a la gente “recargar las pilas”. Para Renate Albrecher, el banco es como una gasolinera para los viandantes.

El banco en los planes de movilidad

Jenny Leuba, quien ha diseñado proyectos de bancos en varias ciudades y municipios suizos, ha observado un hecho sorprendente: a pesar de que un banco cuesta hasta 5000 francos, las autoridades no saben cuántos tiene su municipio. Considera que esto se debe a las responsabilidades cruzadas en plazas, parques y calles. “No existe una oficina del espacio público, por lo que no tenemos una visión de conjunto”. Este parece ser el motivo por el que los bancos suelen pasarse por alto en los planes de movilidad. “No hay un lobby de bancos”, lamenta Albrecher.

En materia de bancos públicos, las tres especialistas coinciden en que la mayoría de las ciudades podrían realizar mejoras. De hecho, los bancos faltan precisamente donde más se necesitan: por ejemplo, en las áreas residenciales, donde viven muchas personas mayores. “Cuanto más lejos del centro, menos bancos hay”.

El paisaje suizo está amueblado con toda clase de bancos: bancos limpios, con grafitis, ajados por el tiempo (para los cuentacuentos) y bancos pintados de rojo, en pleno bosque. Fotos Keystone

Conflicto de necesidades

La madera es el material favorito de Renate Albrecher, y es también el que prefieren los usuarios, como lo revelan las encuestas. Los municipios, por su parte, desean un mobiliario urbano inmune al vandalismo, que dure para siempre y que incluso sea capaz de detener coches. Por ello, vemos hormigón y metal por doquier. Y eso, prosigue Renate Albrecher, a pesar de que a las personas mayores les cuesta levantarse de un bloque de hormigón, y de que el metal es un material demasiado caliente para sentarse en verano y demasiado frío en invierno. Entonces, ¿qué debe hacerse para que el espacio público, que “por definición pertenece a todos”, como dice Sabina Ruff, sea accesible a toda la población en todo momento? La clave es la participación. En el marco de un proyecto europeo de investigación, Albrecher ha desarrollado una sencilla aplicación de navegación que se puso a prueba, entre otros lugares, en Múnich. Fue todo un éxito: “Nuestro proyecto ha conseguido reunir a usuarios de bancos públicos que no suelen participar en ese tipo de iniciativas”. Varias ciudades suizas están organizando inspecciones de barrio bajo los auspicios de “Fomento de la Salud en Suiza”, con mucho éxito también: “Las autoridades son ahora más conscientes del problema”, afirma Jenny Leuba, de Movilidad Peatonal Suiza.

En Suiza abundan los bancos de todo tipo: bancos sencillos, macizos, futuristas... a orillas de los lagos, en los parques, en plena calle o en el centro de las ciudades. Foto Keystone

Auténticos salones al aire libre

Mientras que en los últimos años se han eliminado áreas de descanso o se han diseñado de manera que resulten incómodas para evitar que la gente permanezca demasiado tiempo en ellas, sobre todo en las estaciones de tren, actualmente algunas ciudades suizas están innovando y convirtiendo el espacio público en auténticos salones al aire libre. Para ello, se cierran tramos de calle o se transforman espacios de estacionamiento. En Berna, por ejemplo, una parte de la Plaza Waisenhaus acoge desde 2018 un escenario, varios asientos, rincones de juegos e islas ajardinadas durante los meses de verano. La ventaja de estas instalaciones limitadas en el tiempo es que no requieren largos trámites para su autorización y permiten concretar proyectos rápidamente, señala Claudia Luder, Directora de Proyectos de la Oficina de Ingeniería Civil de Berna. Ella dirige también el Centro de Competencia para el Espacio Público (KORA, por sus siglas en alemán), que fomenta la colaboración entre las distintas oficinas municipales y la población de la capital, lo que hace de este centro un modelo de coordinación y participación. Claudia Luder señala que estas instalaciones temporales también reducen el temor que suelen suscitar el ruido y la basura. Con ello alude a los conflictos que conlleva el uso de un espacio público equipado de forma atractiva. Estos conflictos suelen desactivarse mediante experiencias positivas con equipamientos provisionales, como en Berna, o bien gracias a algunos trucos “técnicos”, como bien sabe Jenny Leuba. Dos bancos públicos instalados uno frente al otro atraen a grandes grupos, al igual que las áreas bien iluminadas; los rincones pequeños y apartados también resultan muy atractivos. Otra posibilidad es hacer las cosas como la ciudad de Chur: allí, cuenta Leuba, los propietarios de los comercios colocan asientos multicolores en el espacio público durante el día, y los recogen al anochecer.

Como puede advertirse, algunas ciudades suizas están desarrollando, cada una a su ritmo, espacios públicos como los que Sabina Ruff descubrió entusiasmada este verano, en Liubliana. Fueron diseñados por el arquitecto y urbanista esloveno Jože Plecnik, quien veía la ciudad como un escenario vivo y el espacio público como un lugar de convivencia y democracia. Según Sabina Ruff, esto es exactamente lo que hace falta: un urbanismo centrado en las necesidades de los habitantes, es decir, que cuente con “una variedad de lugares que inviten a la gente a detenerse”.

bankkultur.ch

Comentarios

×

Se requiere el nombre, el lugar y el país

Enter valid name

Valid email is required!

Introduce un correo electrónico válido.

Comment is required!

Debes aceptar las reglas de los comentarios..

Please accept

* Estas entradas son necesarias

Comentarios :

  • user
    Hans Peter Graf, Genève, Suisse 20.12.2023 At 09:33

    Je m'étonne fortement qu'aucun des bancs montrés soit adapté à des personnes fragile, vulnérables, à mobilité réduite, p.ex. aucun banc avec accoudoir ! Je m'attends que vous fassiez mieux. Merci pour votre engagement.

    Mostrar la traducción
  • user
    Rachel Horner, Carouge-GE, Suisse 30.11.2023 At 22:12

    Bel article. J'aime les bancs (en bois surtout !). Cependant, pour moi qui suit domiciliée dans une rue piétonne à Carouge-GE, avec plain de cafés et autres débits de nourriture ou boissons, c'est pénible quand des bandes squattent le soir et la nuit les bancs pour faire la fête avec souvent des boissons achetées au supermarché. A passé par d'heure.... même après la fermeture des terrasses (2h du matin le week-end déjà, insupportable...). Où est la solution ? Cordialement - Rachel

    Mostrar la traducción
  • user
    Patrick Elmiger, Luzern, Schweiz 17.11.2023 At 14:11
    In der Altstadt und in der Neustadt Luzern hat es für Gehbehinderte zu wenig Sitzgelegenheiten. Eine kurze und kostenlose (man muss nicht in ein Restaurant und einen Kaffee für über CHF 4.- bezahlen) Pause auf einer Bank, erleichtert das Gehen und erweitert den Bewegungsradius.
    Mostrar la traducción
  • user
    Denis Queille, France 24.10.2023 At 16:08

    Georges Brassens les chantaient déjà ... au siècle dernier: 


    https://www.youtube.com/watch?v=AFC_ATRExsA

    Mostrar la traducción
  • user
    Rudolf Megert, Leipzig, Deutschland 23.10.2023 At 12:10

    Die (Park)bank ist ein Zeichen einer angenehmen Kultur! Orte, welche kaum sowas haben, sind nicht gerade einladend. Mir ist es allerdings lieber, wenn ich auf der Bank alleine und in Ruhe sitzen kann - oder von da aus der aktiven Natur zuschauen kann.

    Mostrar la traducción
  • user
    Monica Rotach, Hua Hin, Thailand 23.10.2023 At 03:02

    Danke für die Erklärung. Ja, eine Bank im öffentlichen Raum ist auch für mich etwas aufbauendes. Man hat soziale Kontakte und es ist interessanter als TV schauen. Gibt es auch hier in Thailand, aber meistens nur an schönen Aussichtspunkten.

    Mostrar la traducción
top