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Mientras la guerra azota Europa, Suiza lucha por su neutralidad

09.12.2022 – THEODORA PETER

Pocos son los países que practican la neutralidad desde hace tanto tiempo como la Confederación Helvética. ¿Pero va esto acorde con los tiempos? Desde el ataque de Rusia a Ucrania, el debate político está que arde. Tarde o temprano, este asunto clave se decidirá en las urnas.

Al igual que la democracia directa, la neutralidad es parte de la identidad suiza. No nos inmiscuimos en conflictos ajenos, pero sí ayudamos en las crisis humanitarias y nos ofrecemos como mediadores. A nivel internacional, esta postura ha suscitado reacciones ambivalentes en el pasado. Si bien se ha elogiado la voluntad y el esfuerzo de Suiza por promover la paz, se le ha criticado por su falta de involucramiento y su afán de lucro: por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial o el apartheid.

Viñeta: Max Spring

La imagen de Suiza como nación imparcial ha vuelto a quedar en tela de juicio desde que Rusia invadió Ucrania, en febrero de este año: tras algunas dudas iniciales, también Suiza decidió aplicar las duras sanciones de la Unión Europea (UE) hasta un punto nunca antes visto. “Hacerle el juego a un agresor no es ser neutral”, declaró el Presidente de la Confederación Ignazio Cassis (PLR) tras el inicio de la guerra, para aclarar la postura del Consejo Federal ante las violaciones del derecho internacional humanitario por parte de Rusia. En cambio, el Gobierno se negó explícitamente a suministrar armas a Ucrania: como Estado neutral y en virtud de la Convención de La Haya de 1907, Suiza no puede favorecer a ninguna de las partes beligerantes.

Neutralidad “cooperativa” y “activa”

Como muestra el historiador Marco Jorio en su artículo, a lo largo de los siglos han existido y siguen existiendo diversas concepciones de la neutralidad, y esta ha sido objeto de distintas definiciones. Recientemente, el Consejero Federal Cassis proclamó la “neutralidad cooperativa” en el Foro Económico Mundial de Davos, en mayo pasado. Dirigiéndose a la opinión pública mundial, Cassis subrayó que Suiza, como país neutral, defiende tanto sus propios valores como los valores comunes. “Por ello, Suiza se une a los países que no se quedan de brazos cruzados ante ese ataque a los cimientos de la democracia”. Además, Suiza se compromete a favor de una “arquitectura de seguridad estable”, que solo puede surgir de forma multilateral. Así, Cassis abogó por el rol de Suiza como mediador neutral aceptado por todas las partes.

Die Neutralität. Zwischen Mythos und Vorbild”. [“La neutralidad. Entre mito y paradigma”] Micheline Calmy-Rey. NZZ Libro

La anterior Ministra de Exteriores Micheline Calmy-Rey (PSS) ya había acuñado el término de “neutralidad activa” durante su mandato (2003-2011). En un libro publicado en 2020 y titulado “Die Neutralität. Zwischen Mythos und Vorbild” [“La neutralidad. Entre mito y paradigma”], la ex Consejera Federal declaraba que el país había “pasado de una neutralidad surgida de la emergencia y la necesidad de seguridad, a una neutralidad activa, basada en el derecho internacional”. En su opinión, la adhesión de Suiza a la ONU en 2022 y la decisión del Consejo Federal, en 2011, de solicitar un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU –tarea que el país asumirá por primera vez en 2023/2024– es nada menos que un cambio de paradigma.

Blocher lanza la iniciativa de la neutralidad

Quien se opone tajantemente al avance activo de la neutralidad helvética es la UDC. Para este partido, la adhesión de Suiza a las sanciones de la UE contra Rusia constituye una “ruptura de la neutralidad”. Suiza ha pasado a ser una de las partes beligerantes por “puro oportunismo” y ha perdido su credibilidad como mediadora, critica el ex Consejero Federal y decano de la UDC. Para evitar que en un futuro el país “se vea involucrado en guerras”, Blocher ha lanzado una iniciativa popular, junto con otros miembros de la UDC. No solo pretende anclar la “neutralidad integral, permanente y armada” en la Constitución, sino también establecer que Suiza no pueda aplicar sanciones contra países en guerra, ni adherirse a una coalición de defensa. La recogida de firmas comenzó el 8 de noviembre.

“La Confederación abogará por preservar la independencia y la prosperidad del Estado Suizo; contribuirá especialmente a paliar la necesidad y la pobreza en el mundo, así como a promover el respeto de los derechos humanos, la democracia, la coexistencia pacífica de los pueblos y la preservación de los recursos naturales”.

Art. 54 pár. 2 de la Constitución Federal de la Confederación Suiza

Por lo pronto, la Constitución Federal se limita a definir la neutralidad en términos escuetos: solo estipula que el Parlamento y el Consejo Federal tienen la obligación de tomar “medidas para preservar la seguridad exterior, la independencia y neutralidad de Suiza”. En materia de política exterior, la Constitución establece que la Confederación se esforzará por “salvaguardar la independencia y la prosperidad de Suiza” y contribuirá a “aliviar la necesidad y la pobreza en el mundo, así como a promover el respeto de los derechos humanos, la democracia, la coexistencia pacífica de los pueblos y la preservación de los recursos naturales”. Esta formulación deja un amplio margen de maniobra política, algo que Blocher desea limitar mediante un artículo adicional sobre la neutralidad.

Ampliación de la cooperación internacional

Aún pueden transcurrir algunos años antes de que los electores voten sobre una posible enmienda constitucional. Sin embargo, con esta iniciativa de recogida de firmas, la UDC ha puesto la neutralidad en el candelero político del año electoral 2023. La iniciativa cuenta con el apoyo activo de la asociación “Pro Schweiz”, que como organización sucesora de la “Acción por una Suiza independiente y neutral” (ASIN) se ha fijado como objetivo luchar contra cualquier acercamiento entre Suiza y la UE.

Viñeta: Max Spring

Los demás partidos políticos consideran obsoleta la interpretación de la neutralidad de la UDC. Ante la guerra de Ucrania prevalece la opinión de que se requiere más cooperación internacional y menos aislamiento. El PLR tampoco excluye un acercamiento a la OTAN. Otro asunto pendiente es la posible flexibilización de las estrictas normas de exportación de material bélico suizo. Aunque nadie pretende suministrar armas directamente a una parte beligerante, los parlamentarios conservadores se molestan por la imposibilidad para algunos países, como Alemania, de reenviar a Ucrania la munición para tanques comprada a Suiza. Una comisión del Consejo de los Estados está estudiando la posibilidad de establecer excepciones a la llamada prohibición de reexportación. Normalmente, esta sirve para que las armas suizas no lleguen a manos “equivocadas” a través de terceros.

Un asunto de solidaridad

El Consejo Federal mantiene su actual política de neutralidad, tal y como volvió a subrayar en otoño. En particular, considera que la reciente adhesión a las sanciones de la UE contra Rusia es compatible con la neutralidad. Además, el Consejo Federal desea estrechar los lazos de cooperación con el extranjero, tanto con la UE como con la OTAN, en materia de seguridad y defensa. Si bien la Ministra de Defensa Viola Amherd (El Centro) descarta categóricamente el ingreso de Suiza a la OTAN, considera que las Fuerzas Armadas Suizas deberían poder participar en los ejercicios de defensa de la alianza militar. “No podemos ser meros oportunistas”, subrayó Amherd en una entrevista con un periódico. Suiza necesita alianzas para poder contar con apoyo en caso de emergencia, y este tipo de cooperación se basa siempre en la reciprocidad. Tampoco debe olvidarse que contribuir a la estabilidad en el continente es también un asunto de solidaridad.

Ante la guerra que azota el corazón de Europa, en Suiza también se tambalean las certezas que antes se tenían en materia de paz y prosperidad. En un mundo inestable, Suiza debe redefinir su lugar.

“La neutralité de la Suisse”, Publicación del DFAE de 2022 (francés, italiano, alemán e inglés)

Marco Jorio, Doctor honoris causa, es historiador (especializado en Historia Reciente y en Historia Suiza). Fue coordinador de proyecto y redactor jefe del Historisches Lexikon der Schweiz [“Diccionario Histórico de Suiza”] durante 30 años. Está por publicarse una historia de la neutralidad, de su autoría.

 
 
¿Qué neutralidad?

“Aquí es la torre de Babel”, exclamó el moderador de un debate político en una emisión de la televisión suiza dedicada a la neutralidad, desesperado ante la plétora de calificativos con los que los políticos invitados estaban recargando sus conceptos de neutralidad. También en el debate público se entremezclan sin ton ni son términos como neutralidad “integral”, “diferencial” o “cooperativa”. Esta abundancia de calificativos demuestra claramente que la neutralidad no es un concepto fijo.

Más información en el artículo “¿Qué neutralidad?”

Publicamos con mucho gusto los comentarios que hacen referencia a los contenidos de nuestro artículo: el debate político en Suiza sobre su neutralidad. Lo que no publicaremos serán los diversos posicionamientos personales ante la guerra de Ucrania o ante el papel de las grandes potencias.

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