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Las mujeres ante su derecho de voto y de elegibilidad

04.02.2021 – Eva Hirschi

Desde hace cincuenta años, las mujeres suizas tienen derecho al sufragio, tanto activo como pasivo. Su presencia en los órganos políticos va en aumento. No obstante, para lograr una representación de género equitativa queda camino por recorrer.

Acerca del incremento de la presencia femenina en el Parlamento, Katrin Bertschy opina: “Es una señal positiva y que, además, urgía”.

En 2019, fueron 84 las mujeres elegidas al Consejo Nacional: 20 más que en 2015. Desde la introducción del sufragio femenino, en 1971, nunca se había visto un incremento tan espectacular. Y nunca antes había sido tan elevado el porcentaje de mujeres en el Consejo Nacional: 42%. Por su parte, el Consejo de los Estados registró al menos un cambio de tendencia: después de doce años con cada vez menos mujeres, el porcentaje femenino alcanzó un nuevo récord: 26%. “Es una señal positiva y que, además, urgía; refleja el espíritu de la época, así como la huelga de las mujeres”, afirma Kathrin Bertschy, Consejera Nacional por parte de los Verdes Liberales. Esta bernesa es Copresidenta de alliance F, una asociación suprapartidista de organizaciones de mujeres que pugna, entre otras cosas, por una representación de géneros más equilibrada en el interior del Parlamento. Asimismo, alliance F es corresponsable de la campaña “Helvetia ruft” [“Helvetia te llama”], cuyo objetivo es impulsar sistemáticamente a potenciales candidatas.

En palabras de Flavia Kleiner, “los hombres cuentan con una ventaja de unos 170 años”, por lo que se necesitará tiempo para superar este retraso.

“Hemos urgido a los partidos y a los responsables de las listas a incluir a mujeres en las listas, colocándolas en buena posición; asimismo, hemos organizado talleres y programas de orientación para candidatas”, explica Flavia Kleiner, una de las iniciadoras de “Helvetia ruft”. “Nuestro objetivo no es lograr la imparcialidad, sino una representación correcta de la población suiza. Al fin y al cabo, las mujeres constituyen la mitad de la población”, asevera Kleiner.

El objetivo: superar un retraso de 170 años

Pero, ¿por qué tuvieron que pasar 50 años para que aumentara significativamente la presencia femenina en el Parlamento?

“Es como en una carrera de relevos. Los hombres cuentan con una ventaja de unos 170 años; por eso no es sorprendente que lleve tiempo alcanzarlos”.

Flavia Kleiner

Una de las iniciadoras de “Helvetia ruft

Las estructuras fueron hechas por hombres para hombres, agrega Bertschy: “Cuando se introdujo el sufragio femenino, no se aprovechó la oportunidad para instituir una representación proporcional de género, como es el caso para los cantones o las regiones lingüísticas en el Consejo Nacional. El Estado Federal se basa en una serie de cuotas. Yo formo parte, por así decirlo, de la cuota bernesa”.

Durante mucho tiempo, no solo eran pocas las mujeres electas, sino que se presentaban también pocas candidatas. En opinión de Flavia Kleiner, esto se debe ante todo a obstáculos estructurales: “No es fácil compaginar la labor política y la familia. Las reuniones y los actos suelen celebrarse por la noche o los fines de semana. Además, la cultura política sigue estando dominada por los hombres, y en ese medio el trato es a veces bastante rudo. Además, los medios de comunicación son más intransigentes con las mujeres”.

Sarah Bütikofer: “Los partidos están en condiciones de incentivar a las mujeres y colocarlas en buena posición en las listas.”

De ahí que los cargos políticos pierdan atractivo para las mujeres, por lo que cuesta más convencerlas para que sean candidatas, afirma la politóloga Sarah Bütikofer, quien investiga la participación de las mujeres en la política; opina que los partidos son los más indicados para actuar: “En Suiza, los partidos están organizados a nivel cantonal. Por eso, están en condiciones de incentivar a las mujeres y colocarlas en buena posición en las listas”.

Ser elegido al Consejo Nacional o al Consejo de los Estados suele suponer cierta experiencia a nivel cantonal: casi nadie da el salto directamente al Parlamento Nacional. “Quien actúa a nivel nacional es la dirección de los partidos. Por eso hay que incentivar a las mujeres ya desde el nivel cantonal y municipal, para luego contar con candidatas calificadas para ocupar cargos más elevados”, dice Bütikofer.

¿Exceso de cautela o falta de confianza?

Pero precisamente a nivel cantonal estamos en Suiza aún lejos de la igualdad de género. En 2019, el porcentaje de mujeres en los parlamentos y gobiernos cantonales era del 25 al 29%. Si bien Basilea-Ciudad logró aumentar hasta un 42% la cuota de mujeres en el parlamento cantonal a finales de octubre de 2020, en el mismo lapso el cantón de Argovia recurrió exclusivamente a hombres para integrar su Consejo de Estado; y en su parlamento cantonal, la proporción de mujeres incluso se redujo.

La pregunta clave de Martina Sigg: “¿Se quiere representar a los partidos o a los géneros?”

Martina Sigg, Presidenta de las Mujeres del PLR, considera que este resultado es insuficiente: “En algunos distritos resulta incluso difícil encontrar mujeres. Son más reservadas y más renuentes a asumir responsabilidades políticas. Con frecuencia hay que salir a buscarlas y tratar de convencerlas. Es raro que se presenten espontáneamente”. De ahí la importancia a sus ojos de campañas como “Helvetia ruft”. Ello no obstante, cuando se trató de renovar el gobierno cantonal de Argovia, en 2019, Martina Sigg optó por el candidato masculino, Jean-Pierre Gallati de la UDC, y no por Yvonne Feri, del PSS. “La UDC tenía derecho a ese escaño y él era, en mi opinión, el más indicado para ocupar el cargo. También hay que definir lo que se quiere representar: ¿a los partidos o a los géneros? Para mí los partidos tienen prioridad, aunque por supuesto me habría gustado que el PSS designara a una candidata competente”.

Haciendo política al margen de los partidos

Ser candidata es una cosa y votar otra muy distinta, y las mujeres suizas siguen siendo renuentes a emitir su voto: así, el estudio electoral suizo Selects revela que en las elecciones federales de 2019 votaron el 49% de los hombres, frente al 41% de las mujeres únicamente.

Lina Gafner no desea afiliarse a ningún partido: “No me gustan las luchas de poder ni los cultos personales”.

¿Acaso desalienta a las mujeres el aspecto institucionalizado de la política? En realidad, éstas no dudan en comprometerse con las causas políticas, como lo demostró su huelga de 2019, en la que salieron a la calle cientos de miles de mujeres. “Yo también participé en esta huelga y desde hace dos años estoy comprometida con la comisión federal ‘dini Mueter’ (EKdM), un grupo de presión que fundamos después de la huelga para lograr mejores condiciones laborales en el sector del cuidado infantil”, afirma Lina Gafner.

Esta mujer de 38 años tomó la decisión deliberada de no afiliarse a ningún partido. “No me gustan las luchas de poder ni los cultos a la persona, ni quiero alinearme con una política de partido. Lo que a mí me importa son las reivindicaciones concretas”. Tal es el objetivo también por el que pugna la EKdM a nivel político, como grupo de presión. “Pero en lo personal, no me presentaría como candidata a un cargo político. No me gusta la manera como está estructurado todo esto y sería difícil compaginar esta responsabilidad con mi vida familiar”, declara Lina Gafner.

Por su parte, la Consejera Nacional Kathrin Bertschy , si bien está a favor de las formas alternativas de participación política, no deja de señalar:

“Es importante que también haya mujeres en el Parlamento y no lo dejen todo en manos de los hombres. Porque es allí donde ellas pueden lograr los mayores cambios y mejorar el marco legal a favor de las mujeres.”

Kathrin Bertschy

Consejera Nacional

Eva Hirschi es periodista autónoma en Lausana.

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