Los derechos humanos están bajo presión en todo el mundo, y no solo en los Estados con regímenes autoritarios. Incluso en países democráticos como Suiza, los derechos humanos no están grabados en piedra: sin eficaces mecanismos de protección, no se pueden hacer respetar. En un nuevo libro, veinte autores del ámbito científico y profesional ponen el foco sobre algunos temas sensibles, como la insuficiente protección frente a la discriminación, la privación de libertad en el sistema de asilo o los derechos fundamentales de los grupos vulnerables.
También resulta de gran actualidad el capítulo dedicado a la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y los algoritmos. Para proteger los derechos fundamentales y la democracia, “no deberíamos confiar en la buena voluntad de las grandes empresas tecnológicas”, escribe Angela Müller, Directora Ejecutiva de la ONG AlgorithmWatch CH. A su juicio, el uso responsable de la IA requiere un marco jurídico claro. Por su parte, el investigador de la EPF y jurista Jakob Merane señala que las tecnologías también encierran oportunidades: por ejemplo, para hacer valer los derechos de los consumidores.
El libro aborda asimismo la aplicación institucional de los derechos humanos. A diferencia de la mayoría de los países, Suiza no cuenta con un tribunal constitucional que supervise el cumplimiento de las normas en materia de derechos humanos. Por ello, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, desempeña un papel especialmente importante, como lo explica a partir del ejemplo de la libertad de prensa la profesora de Derecho Internacional Helen Keller, quien fue jueza del TEDH entre 2011 y 2020. En los últimos años, por ejemplo, el TEDH ha amonestado a Suiza en varias ocasiones por condenar a profesionales de los medios de comunicación que se negaban a revelar sus fuentes o grababan con cámara oculta para sacar a la luz prácticas comerciales cuestionables.
Los editores del libro constatan con preocupación que el Tribunal, encargado de proteger los derechos humanos en Europa, se ve sometido a una presión cada vez mayor. Un ejemplo es la controversia en torno a la aplicación de la sentencia del TEDH en el caso de las “Abuelitas defensoras del clima”, que ganaron la demanda contra el gobierno suizo (ver Panorama Suizo 6/2023 y 4/2024).
El libro pretende ser un toque de atención, pero también ofrece valiosas ideas. Entre ellas figura la visión de una “Suiza como Estado de los derechos humanos” que fortalezca las instituciones internacionales y sirva de modelo para otros países.
THEODORA PETER
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