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  • Reportaje

El municipio más joven de Suiza es un satélite de Lausana

06.02.2026 – Stéphane Herzog

Con una edad media de 34,4 años, la población de Chavannes-près-Renens (Vaud) hace de este municipio el más joven de Suiza. Este núcleo urbano del oeste de Lausana atrae a migrantes de todos los orígenes. Al mismo tiempo, se esfuerza por preservar su calidad de vida.

¿Más alto, más apartado, más rápido, más bonito? En busca de los récords suizos más originales. Hoy: el municipio suizo con la población más joven.

En Suiza, la pequeña ciudad de Renens, al oeste de Lausana, es muy conocida por ser un importante nudo ferroviario. Pero, ¿quién conoce Chavannes-près-Renens? Este municipio, el más joven de Suiza, se encuentra a dos pasos de la estación de Renens. Al llegar a este lugar, el primer edificio que nos llama la atención es la capilla de la estación, que albergará pronto una librería con su café literario, según nos indica la alcaldesa Loubna Laabar.

A la derecha se encuentra la Citadelle, un edificio de viviendas de alquiler construido en los años sesenta. Una de sus entradas, así como varios de sus apartamentos, se sitúan ya en el territorio del municipio limítrofe de Ecublens, donde también se localiza la EPFL.

La Rue Centrale, con sus pequeñas casas y huertas realizadas en su día por los Ferrocarriles Federales Suizos, recuerda el pasado ferroviario de la localidad.

Chavannes no cesa de atraer a nuevos residentes: mientras que en 2000 albergaba a no más de 6 000 almas, en 2025 obtuvo el estatus de ciudad al superar la cifra de 10 000 habitantes. La inmigración es principalmente europea, con una mezcla de obreros y ejecutivos. El municipio reúne a más de 110 nacionalidades. El 56 % de los residentes son extranjeros y el 40 % tienen entre 20 y 39 años. De 1990 a 2024, el número de escolares se ha más que duplicado en el municipio. Este crecimiento se debe a dos factores. El primero tiene que ver con el estudiantado. La residencia Vortex, un edificio circular ubicado a un paso de la EPFL, alberga a más de mil estudiantes, de un total estimado en dos mil en todo el municipio. El otro factor es la inmigración. “De 2015 a 2035, la población de Lausana Oeste habrá aumentado un 50 %, con la llegada de 40 000 personas. Esto es una cifra enorme para Suiza”, comenta Benoît Biéler, Director de la oficina SDOL (Estrategia y Desarrollo del Oeste de Lausana). Además, los recién llegados se instalan aquí en un momento de su vida que es propicio para fundar una familia. Es la población extranjera la que impulsa el índice de natalidad: “A esa edad se atreven todavía a tener hijos”, bromea la alcaldesa.

Eduardo Camacho-Hübner vino aquí como estudiante, se quedó y hoy es miembro del concejo municipal. Foto Stéphane Herzog

Una ciudad sin centro

En Chavannes, uno puede deambular por las calles sin encontrar un centro propiamente dicho. El territorio municipal está surcado por varias grandes arterias, una línea de metro y una autopista. También hay bosques y un inmenso complejo deportivo que pertenece a la ciudad de Lausana. “La aldea de Chavannes, situada al sur, se ha visto debilitada por el auge ferroviario de Renens, que la ha marginado”, resume Benoît Biéler. Toda la historia de este territorio está marcada por la división entre la zona ferroviaria e industrial, al norte, y las llanuras de cultivo, al sur. “En el pasado, los pueblerinos del sur se enzarzaban en peleas con los valentones del norte”, escribe un profesor local de nombre Christian Vernez, en un libro dedicado a Chavannes.

A esta obra se refiere a menudo el concejal Eduardo Camacho-Hübner, un ingeniero franco-boliviano que llegó aquí como estudiante de la EPFL en 1993 y que desde entonces ha echado raíces. Su antigua vivienda daba a un sitio emblemático del pasado industrial del municipio: la fábrica Perrier, fundada por el empresario homónimo en 1925.

De esta fábrica salían unos dulces que recibían entonces el nombre de têtes de nègre Perrier [“cabezas de negro Perrier”], una denominación que entretanto se ha vuelto tabú. La proximidad de su vivienda a esta fábrica lo llevó a consagrarle un libro. A diferencia de otras plantas industriales del oeste de Lausana, que fueron demolidas para dar paso a otras actividades o para construir viviendas, la fábrica Perrier fue transformada en un centro artesanal y cultural.

Una población internacional en constante crecimiento

Aquí se construye a diestra y siniestra. Especialmente audaz es el proyecto de una torre vegetalizada de 36 pisos en el barrio Les Cèdres, en la parte sur del municipio, al otro lado de la autopista. Este barrio dará cabida a 1 700 vecinos. En el sureste está previsto construir un campus sanitario que albergará a 4 000 estudiantes y les ofrecerá 500 viviendas. A ambos lados de este espacio se están proyectando sendos barrios con capacidad para unos 2 500 habitantes. Gracias a sus excelentes conexiones, su cercanía con Lausana y el lago Lemán y a su oferta de viviendas asequibles, Chavannes atrae a mucha gente.

Preservar la calidad de vida en este municipio que se caracteriza por su acelerado crecimiento es uno de los principales objetivos de su alcaldesa, Loubna Labaar. Foto Stéphane Herzog

Este crecimiento se ajusta a los objetivos urbanísticos de la Ley Federal de Ordenamiento Territorial, que apunta a concentrar el desarrollo urbano alrededor de las grandes arterias de comunicación. “Estamos sometidos a la presión del elevado coeficiente de uso del suelo que nos impone el cantón”, subraya Loubna Laabar, cuyo proyecto de vida también está asociado a la EPFL, donde estudió su marido. Este desarrollo implica un esfuerzo continuo para construir las infraestructuras necesarias: colectores de agua, carreteras, escuelas e instalaciones públicas... ¡todo un reto para un municipio modesto como este! A Chavannes acuden numerosos estudiantes, pero pocos contribuyentes acaudalados y contadas empresas. Además, el municipio apenas ofrece viviendas para comprar. La perecuación intermunicipal mitiga el desequilibrio financiero. A pesar de todos estos retos, la alcaldesa afirma que el municipio desea preservar a toda costa su calidad de vida.

Una autopista con un límite de velocidad de 60 km/h

Por ejemplo, el ayuntamiento prevé limitar la velocidad a 30 km/h en seis grandes avenidas. Hoy por hoy, ya existen limitaciones en cuatro carreteras. Recientemente, el gobierno municipal decidió denunciar un convenio firmado con la Oficina Federal de Carreteras y el cantón de Vaud para crear un enlace de autopistas. Resulta que el tráfico en esta avenida es menos denso de lo previsto. La municipalidad propone que se desista de este proyecto, se reduzca a la mitad los carriles de esta autopista (que de hecho no tiene salida) y se limite la velocidad a 60 km/h. “Ese proyecto no tiene sentido, porque Chavannes no genera importantes flujos vehiculares; al contrario, registra la menor tasa de motorización de todo el cantón de Vaud”, se queja la alcaldesa, al tiempo que advierte de la contaminación sonora que afecta a numerosos barrios.

Chavannes-près-Renens es el municipio suizo con la edad media más baja: 34,4 años. Otro récord lo ostenta el distrito de Lausana Oeste, con una edad media de 38,5 años, y el cantón de Vaud, donde esta cifra es de 40,6 años.

¿Cómo transcurre la vida en estos lugares? Lisa Bonard es la dueña del Café de Chavannes, situado en el corazón del antiguo pueblo. Sueña con eventos festivos, con nuevos bares, un cine, una plaza central. “Se van construyendo grandes inmuebles, pero en realidad la gente vive su vida fuera de ellos”, señala. De hecho, su restaurante funciona un poco como una plaza pública. Aquí se mezclan distintas capas sociales: estudiantes, profesores, obreros. Lisa Bonard es una mujer muy activa; organiza una feria de artesanías y ofrece catas de vinos naturales y menús creativos: por ejemplo, su cordon bleu casero con salsa de queso y encurtidos atrae a clientes que vienen de lejos.

Hace falta una plaza pública

Las autoridades municipales son conscientes de estas necesidades y, para tratar de satisfacerlas, ofrecen diversas actividades a sus habitantes: por ejemplo, campamentos vacacionales de una semana de duración, con un coste de 100 francos, en los que cada vez participan un centenar de niños. Pero, además, buscan soluciones urbanísticas: así, Chavannes ha invertido diez millones de francos en la construcción de una pasarela para bicicletas y peatones sobre la autopista que conectará la Place de la Gare con el barrio Les Cèdres. “El objetivo es unir el norte y el sur del territorio municipal”, explica Loubna Laabar. El ayuntamiento también tiene previsto construir una gran plaza a los pies de la futura torre residencial. Para ello recurrirá a un sistema de propiedad compartida que le permitirá crear plazas públicas o áreas de juegos, cuya gestión recaerá en última instancia en el ayuntamiento. “Chavannes es un lugar único, donde se vive muy bien”, concluye la alcaldesa socialista que, procedente de su natal Marruecos, llegó a estas tierras en 2008.

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