La soledad de los baby boomers
Gottfried* habla por teléfono. Este padre de dos hijos adultos lleva unos diez años separado de su mujer. Ahora tiene sesenta años. Antes trabajaba en el sector cultural, pero tuvo que cambiar de profesión tras la pandemia de la Covid-19, en la que muchos autónomos perdieron su empleo. Habla abiertamente de su soledad y su entorno, en el que muchos amigos y conocidos se han divorciado. Las condiciones de vida de los baby boomers se han deteriorado, de manera que incluso personas con un alto nivel educativo dependen de pronto de la asistencia social. “A la gente de mi edad no le gusta vivir sin pareja”, dice Gottfried. Sin embargo, las personas como él tienen dos deseos aparentemente contradictorios: por un lado, no quieren estar solas; pero, por otro, quieren conservar su independencia y su alto nivel de vida. “Así que cada quien sigue viviendo solo, en su pequeño rincón. La gente piensa que la vida será eterna”, dice este amante de la buena mesa, que también opina que las relaciones entre hombres y mujeres se han vuelto más complicadas. “Ya no me permito hablar con una mujer que no conozco, ni siquiera a mirarla de verdad”, dice. No hay muchos lugares donde puedan conocerse personas de sesenta años, aunque Tinder es uno de ellos. Gottfried conoce a “muchas mujeres que tienen un perfil en esta plataforma. Pero en la vida real nunca hablaría con ellas sobre el tabú de la soledad”, confía. En definitiva, Gottfried siente que su vida sin pareja se ha deteriorado. “Como pareja, podíamos compartir y discutir los problemas”, dice, mientras sueña con una nueva relación amorosa en una fase de la vida en la que el cuerpo se debilita y en la que los padres no tardarán en morirse.
Prioridad para las solteras
En Basilea, alrededor del 75 % de los beneficiarios de prestaciones sociales viven solos o en una institución, según datos del Departamento de Asuntos Económicos, Sociales y Medioambientales. Ha aumentado el número de hogares unipersonales, incluso entre los más jóvenes. Además, algunas familias con hijos abandonan la ciudad en busca de un entorno más tranquilo. “El cantón está promoviendo infraestructuras y servicios adaptados a esta población”, afirma Melanie Imhof, portavoz del Departamento de la Presidencia.
La soledad no solo afecta a las personas mayores: en Basilea, un tercio de los hogares unipersonales están formados por personas de entre 20 y 40 años.
“Muchas mujeres con estudios están retrasando el momento de vivir en pareja”, puntualiza el Profesor Luca Pattaroni, del Laboratorio de Sociología Urbana de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). El sector inmobiliario responde a este tipo de demanda creando “áreas de convivencia”: por ejemplo, habitaciones para una sola persona, en edificios equipados con servicios comunes. “Cuando las ciudades se construyen con apartamentos aislados y sin espacios de encuentro, los contactos son aún más limitados”, señala Thomas Pfluger, quien dirige “connect!”, un programa nacional de lucha contra la soledad. Luca Pattaroni cita el ejemplo de las cooperativas que crean espacios comunes en sus edificios, así como lugares de convivencia, como los clusters, esos apartamentos que reúnen estudios amueblados en torno a salas comunes. “La soledad puede conducir a la depresión. Está en el centro de nuestras preocupaciones por la salud mental”, añade el Profesor de la EPFL. ¿Es Basilea la capital suiza de la soledad? “Los basilienses se describen a sí mismos como gente que aprecia la tradición y la convivencia”, afirma Thomas Pfluger, refiriéndose al éxito del Carnaval y la Feria de Otoño.
*Nombre inventado por la redacción.
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Ich bin in Basel geboren, kenne Basel seit dem und habe es als eine sehr gut funktionierende Stadt gesehen. Diese Entwicklung, die hier beschrieben wird, ist zwar neu für mich für Basel, aber von anderswo bekannt. Dänemark ist als Land der Vereine bekannt. Es gibt einen Verein für alles - oder es wird von dem „Erfinder“ errichtet. Dies hat den Vorteil, das die Bürger selber aktiv werden und selber diese Vereine definieren. Es geht natürlich hoch und runter durch die Jahrzenten, aber es funktioniert. Die Dänen und die Schweizer sind in vielen Fällen sehr ähnlich und die Basler könnten vielleicht da was gebrauchen.