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El miedo de la investigación suiza a quedarse aislada

07.10.2022 – DENISE LACHAT

Investigadores que migran al extranjero, catedráticos que dudan en trabajar en universidades suizas, desventajas para los estudiantes suizos... Suiza, la nación investigadora, no vive sus mejores tiempos. El motivo es la falta de claridad en las relaciones entre Suiza y la UE: en la investigación europea, Suiza se ha convertido en un “país tercero” sin privilegios.

“Somos un país pequeño que siempre ha dependido de la contratación de investigadoras e investigadores extranjeros”, afirma Michael Hengartner, Presidente del Consejo de la ETH. De ahí que reine en las universidades suizas un ambiente internacional, que a su vez favorece la integración de quienes proceden del extranjero.

Un ecosistema para la investigación de vanguardia

El conocimiento y la educación forman parte de los principales recursos de Suiza. Esto se traduce en un sistema educativo sólido y eficaz y una infraestructura de primera, y hace que las universidades helvéticas ocupen regularmente los mejores puestos del ranking internacional. Hengartner habla de un auténtico “ecosistema” que fomenta la investigación de vanguardia y cuenta con un sistema de financiación firme, flexible y competitivo. “Por supuesto, también podemos ofrecer muy buenas condiciones laborales”, agrega Martin Vetterli, Presidente de la ETH Lausana (EPFL), quien afirma que el porcentaje de investigadores de renombre en Suiza supera con creces la media, lo que a su vez atrae a jóvenes talentos a nuestro país. ¿O quizás habría que decir “atraía”?

Suiza pierde el acceso a la “Liga de Campeones”

La ruptura de las negociaciones con la UE para definir un acuerdo marco acarrea graves consecuencias para la investigación. En su programa marco de investigación, la UE ha degradado a Suiza al rango de “tercer país no asociado”, por lo que nuestro país pierde su posición e influencia en el mayor programa de investigación e innovación del mundo, Horizon Europe, que cuenta con un presupuesto cercano a los cien mil millones de euros para un lapso de siete años (2021-2027). Una vez más, esta dotación financiera se ha incrementado considerablemente en comparación con los 79 000 millones de euros del programa anterior, Horizon 2000, en el que Suiza aún era socio asociado.

Aunque la Confederación no ha quedado totalmente excluida de la colaboración con sus principales socios de investigación, los investigadores suizos ya no pueden dirigir grandes proyectos de cooperación, ni tampoco recibir becas del Consejo Europeo de Investigación (CEI). Hengartner describe estas becas del CEI como la “Liga de Campeones de la investigación”. Estas becas, Martin Vetterli las conoce de primera mano: “De no contar con una beca del CEI, que ascendió a casi dos millones de euros en cinco años, no habría podido avanzar tanto en mi investigación sobre el procesamiento digital de señales”. Yves Flückiger, Presidente de swissuniversities, agrega que los científicos suizos han quedado totalmente excluidos de varios importantes campos de investigación: por ejemplo, del programa insignia de investigación cuántica, de vital importancia para el desarrollo de la digitalización; de la construcción del reactor internacional de fusión nuclear ITER, en cuya gestión de proyecto Suiza venía participando desde 2007; y del programa Digital Europe, centrado en la informática de alto rendimiento, la inteligencia artificial y la ciberseguridad.

El investigador Thomas Hott armando un equipo en el CERN, el centro de investigación de física nuclear y altas energías, de Ginebra. Imagen de archivo: Keystone (2004)

Se manifiestan las primeras señales de erosión

De acuerdo con Martin Vetterli, Suiza era hasta ahora uno de los países asociados más activos en la investigación europea, especialmente en los ámbitos de salud, medio ambiente, clima y tecnología cuántica. Ahora, desde hace más de un año, ha quedado marginada, pese a los esfuerzos de la Confederación que la ha respaldado con una financiación transitoria de 1 200 millones de francos. Vetterli nos refiere que algunas empresas emergentes que han surgido en el campus de la EPFL ahora están abriendo oficinas en Europa para poder seguir atrayendo nuevos talentos y obtener fondos europeos. A Yves Flückiger le consta que algunos investigadores ya han salido de Suiza con sus becas CEI para instalarse en Francia, Austria y Bélgica. Por su parte, Hengartner señala que todos los candidatos a las cátedras de las dos Escuelas Politécnicas Federales se plantean ahora la misma pregunta: ¿Qué tan probable es que Suiza se reintegre pronto a los programas de la UE?

    Está en juego la prosperidad de Suiza

    El trabajo en solitario es inconcebible, tanto en el mundo de la investigación, como de la innovación: como reacción a la “no asociación” de Suiza, la muy renombrada empresa ginebrina ID Quantique (véase más abajo) ha abierto una sede en Viena para seguir teniendo acceso a Horizon Europe. Flückiger afirma que los 100 empleos que se habrían creado en Suiza ahora están en Viena. Por lo que respecta a Horizon Europe, Suiza no solo teme por su papel y su posición de vanguardia en materia de investigación: de repente, los estudiantes y catedráticos también dudan en venir a Suiza. Porque, además, Horizon Europe permite la transferencia de tecnología, que conduce a la creación de empresa emergentes y de pymes, así como de puestos de trabajo en la investigación y las empresas. En última instancia –y en esto coinciden todos los académicos–, con Horizon Europe están en juego la prosperidad de Suiza y su liderazgo económico.

    En opinión de Flückiger, el Consejo Federal no debería centrarse en la búsqueda de nuevos socios fuera de la UE, ya que la competencia en materia de investigación se libra entre la UE, EE. UU. y China. De ahí que la no asociación de Suiza siga siendo el problema número uno.

    La delegación de la UE declara que los investigadores suizos siempre han sido socios apreciados y bienvenidos en los programas europeos de investigación; y que lo seguirán siendo: “Los investigadores suizos están autorizados para participar en proyectos Horizon Europe bajo las condiciones vigentes para terceros Estados. Para una cabal asociación, que incluye el derecho a recibir fondos europeos, el reglamento de la UE exige que los terceros Estados firmen un acuerdo marco que regule las condiciones y modalidades de su asociación. La evolución de esta cuestión debe considerarse en el contexto de las relaciones globales entre la UE y Suiza.”

    Por lo tanto, la UE insta a Suiza a aclarar sus relaciones con sus vecinos europeos. De no ser así, la UE no ve motivos para tratar a Suiza como país privilegiado: una postura que ni los esfuerzos de la diplomacia suiza, ni una petición de los investigadores, han logrado flexibilizar. Para Michael Hengartner, esta situación no solo perjudica a los investigadores suizos, sino también a la propia investigación europea: “Todos salimos perdiendo”.

    (DLA)

    Una especie de “Liga de Campeones”: Con su presupuesto de cien mil millones de euros para los años 2021-2027, Horizon Europe es el mayor programa de investigación del mundo.

     
     
    Criterios para la asociación

    La asociación a los programas marco de investigación de la UE equipara a los investigadores de otros países con los de los Estados miembros de la UE. La asociación se otorga a: 1. Miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) que también sean miembros del Espacio Económico Europeo (EEE); 2. Países que se encuentren en proceso de admisión a la UE y países candidatos a la UE (o candidatos potenciales); 3. Países de la política europea de vecindad (PEV); 4. Terceros países y regiones que cumplan una serie de criterios relacionados con su sistema económico, político, de investigación e innovación.

    Livia Leu, Secretaria de Estado suiza, sondea el difícil terreno en Bruselas. Foto: Keystone.

    Perdura la crisis de la relación Suiza-UE

    Aproximadamente un año tras la ruptura de las negociaciones tendientes a lograr un acuerdo marco, Suiza está haciendo un nuevo intento por regular sus relaciones con la UE. Pero aún falta mucho camino por recorrer hasta encontrar una solución viable entre Berna y Bruselas... y este camino está marcado por la desconfianza mutua. En el plano de la política interna, tampoco se vislumbra un amplio consenso.

    Per saperne di piú: Perdura la crisis de la relación Suiza-UE

    Logros históricos de Suiza en la investigación europea

    ¿Qué resultados concretos obtiene Suiza de los programas europeos de financiación de la investigación y qué beneficios recibe de esta colaboración? Yves Flückiger, Rector de la Universidad de Ginebra y Presidente de swissuniversities, no tiene que meditar mucho la respuesta.

    • CERN: Este laboratorio es, por así decirlo, la cuna de la investigación en Europa: se fundó en 1954, en la frontera entre Francia y Suiza, cerca de Ginebra; fue uno de los primeros proyectos europeos conjuntos y consta actualmente de 23 Estados miembros. En 1984, cobró fuerza gracias a los programas marco de investigación europeos. “Estos programas, explica Flückiger, jugaron un papel clave en el desarrollo de la investigación básica y su aplicación en el ámbito industrial, favoreciendo especialmente la colaboración entre laboratorios y empresas”. Desde 2012 y tras el descubrimiento del bosón de Higgs, el CERN goza de reconocimiento mundial.
       
    • BioNtech: En los últimos años, el resultado más destacado de la transferencia de investigación es sin duda la primera vacuna de ARN mensajero contra el covid-19, fruto de una investigación financiada desde hace unos veinte años por el Consejo Europeo de Investigación. “Esta vacuna fue creada por la empresa biotecnológica europea BioNtech, cuyos fundadores Ugur Sahin y Özlem Türeci, ambos de origen germano-turco, recibieron financiación por parte del Consejo Europeo de Investigación”, explica Flückiger.
       
    • ID Quantique: Esta empresa, fundada en 2001 en Ginebra por cuatro científicos de la Universidad de Ginebra, recibió importantes recursos financieros por parte del Fondo Nacional Suizo (SNF) y de diversos programas europeos; de esta manera pasó de ser una pequeña empresa spin-off a un líder mundial que ofrece soluciones para garantizar la seguridad en materia de criptografía cuántica. Entre sus inversores se encuentran los gigantes de la telefonía SK Telecom (Corea del Sur) y Deutsche Telekom (Alemania). ID Quantique tiene su sede principal en Ginebra y mantiene estrechas relaciones con instituciones académicas; participa en varios proyectos suizos, europeos y coreanos de investigación y desarrollo, que le permiten lanzar innovaciones al mercado.
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