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  • Editorial

El gran tira y afloja

07.10.2022

Abrir las ventanas de par en par a primera hora de la mañana para que penetre el aire fresco de la noche y, después de un rato, volver a cerrar todas las ventanas y correr las cortinas para aislarse del sofocante calor del día: éste es uno de los hábitos que muchos suizos han adquirido este verano. Según los registros de las innumerables estaciones meteorológicas de nuestro país, julio de 2022 ha sido el mes más soleado y también el más caluroso desde que comenzaron las mediciones, en 1886.

Marc Lettau, redactor jefe

Sin inmutarse por la gran ola de calor, prosigue la era glacial entre Suiza y la Unión Europea: la relación es gélida. Como se recordará, en mayo de 2021 Suiza rompió las negociaciones en torno al futuro acuerdo marco que regiría sus relaciones con la UE. Lo hizo con la esperanza de que ese paso radical diera un nuevo impulso a las negociaciones. Esto fue, con toda probabilidad, un error.

En Suiza, lo único que se advierte claramente son, por lo pronto, las consecuencias negativas de esa ruptura de las negociaciones. Así, la Confederación ha quedado relegada a la categoría de un tercer país sin privilegios en la colaboración europea entre investigadores. Esto perjudica y debilita la investigación suiza, como lo mostramos en el dosier “Tema clave” del presente número. Estos nuevos perjuicios son graves, porque Suiza considera la educación y la investigación como unas de sus principales “materias primas”.

Desde hace mucho tiempo, el Consejo Federal es objeto de crítica por no tener un plan encaminado a reparar la relación con la UE. En su reunión del 19 de agosto de 2022 en Lugano, el Consejo de los Suizos en el Extranjero (CSE) también consideró que el gobierno suizo debía actuar con mayor firmeza. Una de las principales inquietudes del CSE es mantener la libre circulación de personas, de la que dependen los 440 000 suizos que viven en la UE y que es motivo de preocupación para este órgano, pues teme que se vaya erosionando paulatinamente.

El enfrentamiento entre Berna y Bruselas se asemeja a un tira y afloja en el que uno de los equipos piensa que le conviene soltar la soga por un tiempo, porque espera que esto le permitirá sujetarla mejor a continuación. Es probable que el pueblo de Ebersecken, en el cantón de Lucerna, tenga una visión distinta de las cosas, ya que su vida social gira en torno a uno de los clubs de sogatira más exitosos de Suiza. Viajamos a Ebersecken, donde los campeones locales nos hicieron ver la importancia que tienen la tenacidad y la unidad en un deporte de fuerza.

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