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  • Reportaje

Ebersecken, un pueblo rebosante de fuerza

07.10.2022 – SUSANNE WENGER

Aunque el sogatira suele considerarse un deporte marginal, dista mucho de serlo en un pequeño pueblo del cantón de Lucerna: el club de sogatira de Ebersecken es el club suizo con más victorias de los últimos diez años. Allí presenciamos un enfrentamiento que requiere espíritu de equipo y conecta a esta pequeña localidad rural con el resto del mundo.

¿Más alto, más apartado, más rápido, más bonito? En busca de los récords suizos más originales. Hoy: De visita a la capital suiza de los campeones del sogatira.

Nos encontramos en Ebersecken, un sábado de principios de julio. El sol baña las suaves colinas de la campiña lucernense. Suenan los cencerros y revolotean las mariposas. En el campo de deportes, junto a la escuela, reina un ambiente ruidoso y combativo: hay mucha actividad, a pesar del calor. Este fin de semana se han reunido aquí más de veinte equipos suizos de sogatira, para celebrar un campeonato con varias categorías de peso y edades. El club de Ebersecken, que cuenta con cinco equipos y organiza el evento, convierte este campeonato en un magno festival de tres días.

Foto Danielle Liniger

Por fin vuelve a celebrarse la feria del tira y afloja en Ebersecken, tras dos años de pandemia. “¡Qué ilusión!”, se alegra Peter Joller, de 32 años, Copresidente del club. A pesar de los tiempos difíciles, nuestros jugadores no han parado, se apresura a señalar. Los menores de 19 compiten en equipos mixtos; en las categorías de élite de 580 y 640 kilos, de momento solo participan hombres. Quien nunca haya presenciado un torneo de sogatira se percata pronto de que estas competiciones de aire arcaico están rigurosamente reglamentadas y tienen roles y procesos fijos, incluyendo controles de peso y calzado.

Músculo y fortaleza mental

¡Levanten soga! ¡Tensen soga! ¡Listos! ¡Tiren! Estos son los comandos con los que el árbitro inicia el partido. Con el pie izquierdo clavado en el césped, las manos cubiertas de resina agarrando la cuerda de 33 metros, los atletas se inclinan lo más que pueden y comienza la furiosa pugna por llegar a la final. El objetivo es atraer al equipo contrario hacia el lado propio. Quien fija la cuerda debajo del brazo recibe una advertencia; también está prohibido bracear y sentarse.

“Sujeten, sujeten, hacia abajo, hacia abajo, hacia abajo”: los entrenadores están muy cerca y no paran de dar instrucciones. La fortaleza mental es un elemento clave para soportar el esfuerzo físico, explica a través de potentes altavoces el animador del club, Adrian Koller, quien también es miembro del club de Ebersecken. Lo que esto significa, nos lo demuestra uno de los equipos júnior de Ebersecken: tras dos advertencias, la derrota parece inminente; pero luego, el equipo local logra ganar la primera ronda. Por todas partes estallan los aplausos. Se llena la carpa y las bebidas corren a raudales.

Ebersecken se encuentra en el triángulo formado por Langenthal (BE), Sursee (LU) y Zofingen (AG).

Un pueblo con mucha ambición

Ebersecken es una aldea rural de unas 400 almas. Hace dos años, debido a que ya no podía asumir por sí sola los cometidos de un municipio, se fusionó con la localidad vecina de Altishofen; a cambio de lo cual, como suele decirse aquí medio en broma, Altishofen obtuvo gratuitamente el título de campeón mundial de sogatira. Y aunque Ebersecken tuvo que despedirse de su antiguo escudo municipal en el que figuraba un jabalí, el peludo animal sigue husmeando en el logotipo de su club de sogatira.

Desde 2010, la élite de Ebersecken se ha llevado a casa al menos un título de campeón suizo al año, y sus mejores jugadores de la selección nacional ganaron medallas de oro en tres campeonatos del mundo. En el pueblo suele afirmarse que los tres pilares del éxito son: voluntad, entrenamiento y cohesión. El club se fundó en 1980 tras diversos torneos informales, y pronto fue abrigando mayor ambición. Algunos miembros se propusieron poner muy en alto el nombre de Ebersecken, comenta el Copresidente Peter Joller: “Así sentaron las bases de nuestro actual éxito”. Fuera de temporada se entrena al menos dos veces por semana; y durante la misma, prácticamente a diario. El club de sogatira dispone de instalaciones propias para su entrenamiento, así como de una sala de musculación.

Presencia en las redes sociales

¿Qué tiene el tira y afloja para que carpinteros, diseñadoras de instalaciones y estructuras, ingenieros y conductoras de camiones le dediquen tantos recursos y tiempo libre? “Espíritu de equipo”, responde Carmen Rölli, “así como la satisfacción de lograr algo juntos”. La Copresidenta del club de Ebersecken, que también practica este deporte, tiene 26 años. “Buenos compañeros en los que uno puede confiar”, afirma Erich Joller, quien a sus 34 años entrena a los tiradores punteros. “Que todos miran por todos, desde el más fuerte hasta el más débil”, agrega Sarah Lüönd, ayudante y espectadora en la fiesta. Y también Svenja Krauer y Julia Marti, tiradoras de cantera de 13 años, coinciden en que “es un deporte de equipo realmente genial”, aunque podrían practicarlo más las mujeres. “Eso, póngalo en su artículo”, nos dicen las chicas, con la respiración entrecortada entre tirada y tirada.

El club de Ebersecken se empeña en promover a la juventud. “Proponemos algo positivo a los jóvenes”, declara su Copresidente Peter Joller. Nuestra área de reclutamiento abarca los municipios aledaños, y por lo pronto no tenemos por qué preocuparnos por el relevo. Esto quizá se deba también a los esfuerzos del club por actualizarse en materia de comunicación: está presente en las redes sociales y tiene buenas ocurrencias. Así, la agenda conmemorativa del 35.° aniversario, en la que los tiradores masculinos lucían su torso desnudo, se agotó de inmediato. El club consta de 110 socios, de los cuales más de la mitad no son tiradores, sino voluntarios en tareas administrativas.

Se celebrará en Suiza el Campeonato del Mundo de 2023

Para este diminuto pueblo, el club de sogatira crea identidad. “Gracias a nuestro club, el nombre de Ebersecken resuena en todo el mundo”, declara con orgullo su Copresidenta Carmen Rölli. Sus atletas ya han competido en torneos de Sudáfrica, EE. UU., Suecia y España. A finales del próximo verano, deportistas de 30 naciones acudirán a Ebersecken, ya que la Federación Internacional de Sogatiraha seleccionado Ebersecken como sede de los campeonatos mundiales de 2023. Será el evento más importante de la historia del club. Presidenta del comité organizador será Ida Glanzmann-Hunkeler, Consejera Nacional del Centro por Lucerna. Creció en Ebersecken y declara sentirse “muy honrada”, pues siempre consideró el tira y afloja como “un deporte de nuestra región”, y subraya que la población se siente orgullosa de los resultados obtenidos por el club.

Por motivos de espacio, el campeonato se celebrará en el campus de Sursee. Según Glanzmann, uno de sus objetivos es divulgar el deporte del sogatira. Porque a diferencia del Schwingen, esa lucha suiza que ha adquirido popularidad hasta en los medios urbanos, el sogatira suele ser menos conocido. Este sábado de julio, el campo deportivo de Ebersecken se transforma en un auténtico hervidero. Bajo los ensordecedores gritos de ánimo, el equipo juvenil gana su final, volviendo a conquistar el título de campeón. El equipo masculino ha permanecido un poco por debajo de las expectativas de la temporada. Pero eso sí: “Volveremos”, asegura el Copresidente Peter Joller, relajado y radiante. Bajo la carpa resuena en Schwyzerdütsch una canción del grupo Züri West. Algún día, la felicidad llamará a tu puerta, reza el estribillo. En Ebersecken, la manera en que la felicidad llama a tu puerta es tirando de una gruesa soga.

www.szce.swiss
www.tow2023.ch

Suiza y sus cien mil clubes

El club de sogatira de Ebersecken es uno de los cien mil clubes, aproximadamente, que existen en Suiza. Según Freiwilligen-Monitor 2020 [Observatorio del Voluntariado 2020], tres cuartos de la población suiza mayor de 15 años es miembro de un club o una ONG, y más del 60 % son miembros activos. La mayoría son clubes deportivos y, en menor medida, clubes de tiempo libre y de cultura. Históricamente, los clubes siempre han desempeñado un importante papel en Suiza. Y a pesar de la creciente movilidad e individualización, su popularidad no decae, estiman los expertos. Su pequeño tamaño y su carácter local los hacen especialmente atractivos en un mundo globalizado. Tienen mejores perspectivas aquellos clubes que se modernizan, ya sea usando internet o posibilitando la realización de proyectos concretos.

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