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Turismo: una parte de los Alpes tendrá que acostumbrarse a la falta de nieve

17.11.2017 – Stéphane Herzog

En las montañas suizas, el cambio climático ejerce presión sobre el turismo de invierno. “Tenemos que cambiar de modelo", advierte el investigador del Valais, Christophe Clivaz, quien aboga por una economía "presencial".

Para numerosas estaciones de esquí en Suiza, país que cuenta con 1 500 remontes mecánicos, el cambio climático ha ocasionado que desde hace varios años escasee, e incluso falte por completo la nieve. “En Mont-Noble, pequeña estación encima de Sion, no hemos podido abrir en tres Navidades consecutivas. Si pasa lo mismo este año, ¿valdrá la pena seguir manteniendo esta actividad?”, se pregunta, por ejemplo, el investigador Christophe Clivaz que representa a la ciudad de Sion en el Consejo de Administración del municipio de Mont-Noble y es coautor de una obra de divulgación científica dedicada al reto climático al que se enfrentan los productores del oro blanco.

Las perspectivas resultan aún más sombrías para las estaciones de mediana altitud, algunas de las cuales ya no podrán operar sin cuantiosas inversiones. Según un informe del año 2013, el cantón de Vaud ya ha anunciado que renunciará “paulatinamente a las zonas de esquí más sensibles”. Por lo general, el Tesino, el cantón de Uri y el Valais son especialmente vulnerables al “retroceso” de la nieve, señala la investigación.

La nieve artificial

Christophe Clivaz, que imparte clases en el Instituto de geografía y sustentabilidad de la Universidad de Lausana, aboga por el desarrollo de otro modelo económico –la economía “presencial”– para la zona de montaña, donde el turismo representa, en ciertos casos, hasta un 30 % del valor añadido que allí se genera. Por otro lado, a excepción de los Grisones “que parecen tener una notable capacidad de adaptación”, este proceso tardaría en arrancar. “Vemos a empresas dirigidas por colectivos públicos, que optan por la nieve artificial y por renovar sus instalaciones. Cada estación pequeña compite ferozmente con las demás por una clientela que muestra cada vez menor interés por los deportes de invierno”, analiza este especialista del turismo. Y ¿qué opina de los proyectos inmobiliarios faraónicos que se están llevando a cabo en Amimona y Andermatt? El autor considera que están “orientados hacia el invierno y que pertenecen a otros tiempos”.

Las estaciones de gran altitud, como Zermatt, se ven menos afectadas por el cambio climático y podrían aprovechar las circunstancias para atraer a los esquiadores europeos que tanto extrañan la nieve. “Las zonas de esquí que generan la mayor parte del volumen de negocios del sector seguirán disfrutando de nieve con toda seguridad”, confirma la investigación.

El atractivo de los oasis de frescor

Christophe Clivaz aboga por “planificar las desinversiones en la economía mecánica invernal y pasar a una economía presencial”. En este sentido, el pueblo de Nax, ubicado debajo de la estación de Mont-Noble, podría recibir durante todo el año a personas de la región o a visitantes del exterior para estancias cortas, o bien dar hospedaje a habitantes de la ciudad, sugiere este investigador del Valais. Asimismo, los Alpes continuarán ofreciendo oasis de frescor, lo cual resultará aún más atractivo, dado que los veranos a orillas del mar serán cada vez más calurosos, recalcan los tres autores de “Tourisme d’hiver. Le défi climatique” [Turismo de invierno. El desafío climático].

Otro cambio que estamos presenciando es la evolución del trabajo, que permite a estaciones como la de Verbier recibir a personas que gestionan sus actividades a través de Internet. Christophe Clivaz cuestiona también la voluntad de dedicarse a las carreras del turismo. “En el Valais, a excepción de Zermatt donde persiste una tradición de hospitalidad, muchos padres desaconsejan a sus hijos que opten por esta vía.” Según Clivaz, numerosas iniciativas originales en las áreas montañosas se deben a jóvenes extranjeros: por ejemplo, un Bed & Breakfast de paja ubicado en Saxonne y administrado por una inglesa, o bien las granjas de lujo que proponen unos belgas en la aldea de Commeire, señala el profesor del Valais. La investigación tampoco pasa por alto el hecho de que el sector del turismo es una de las causas del cambio climático: en 1998, esta actividad ha sido responsable de un 5,2 % de las emisiones de gases con efecto invernadero del país.

Christophe Clivaz, Camille Gonseth y Cecilia Matasci: “Tourisme d'hiver. Le défi climatique” [Turismo de invierno. El desafío climático]. Presses polytechniques et universitaires romandes.

Imagen  Ante la ausencia de nevadas, muchas estaciones de esquí suizas tienen que recurrir a la nieve artificial. Foto Keystone

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