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Telefonía móvil: la tecnología 5G divide a Suiza

16.09.2020 – SUSANNE WENGER

Los ambiciosos planes de la Confederación y de las empresas de telecomunicación para introducir en Suiza el estándar de telefonía móvil de última generación suscitan resistencia por parte de la población. En este país alpino amante de la alta tecnología se ha desatado una verdadera guerra ideológica en torno al progreso.

Una cifra y una letra: 5G. Estas siglas designan a la última generación de telefonía móvil, que permite transferir un mayor volumen de datos, y a mayor velocidad, que el estándar 4G, actualmente en uso en nuestro país. Con cada nueva generación de telefonía móvil se han ampliado las posibilidades de comunicación, lo que hasta ahora ha recibido buena acogida entre los consumidores. En comparación con otros países, los suizos gastan mucho dinero en dispositivos digitales para navegar por Internet; transmiten en directo música y películas, hacen videollamadas y usan apps. Suiza se colocó en la vanguardia internacional cuando la Confederación subastó las primeras frecuencias 5G, a principios de 2019.

Caricatura de Max Spring para “Panorama Suizo”

El 5G es “de vital importancia” para promover la digitalización del país, según lo asevera la autoridad reguladora que otorgó las concesiones; éstas fueron adjudicadas a tres empresas: la semipública Swisscom, líder del mercado, Sunrise y Salt, a cambio de lo cual pagaron 380 millones de francos a las arcas federales. El Director de Swisscom, Urs Schaeppi, justifica la ampliación tecnológica por el creciente uso de la red móvil, cuyo volumen se duplica cada dieciocho meses: “Debemos ampliar la red desde ahora para evitar que llegue a saturarse”, advirtió Schaeppi.

Suiza, pionera en tecnología

Al mismo tiempo, el 5G permitiría impulsar la innovación tecnológica en Suiza. Según afirman sus promotores, gracias a este flujo de datos ultrarrápido por vía aérea se podrían interconectar máquinas y dispositivos en tiempo real. Además de hacer a nuestros hogares inteligentes, este “Internet de las cosas” también debería beneficiar a la industria. Se espera que el 5G impulse el desarrollo de los vehículos autónomos, la telemedicina, las realidades virtuales y las “smart cities”, esas ciudades del futuro tecnológicamente interconectadas y respetuosas del clima. Gracias a la ventaja que adquirió en la adjudicación de las frecuencias 5G, Suiza estaría a punto de jugar ese tan anhelado papel de pionera en materia tecnológica.

Sin embargo, la ofensiva se ha visto frenada. La red 5G ya está disponible en algunas áreas, pero todavía en versión limitada: los operadores no pueden avanzar a la velocidad prevista, debido al rechazo que ha suscitado el G5 en la sociedad civil. Hay movimientos populares que se oponen a la construcción de antenas 5G, y cuando las asociaciones anti-5G llamaron a una manifestación nacional, miles de personas acudieron a Berna. Algunos parlamentos municipales y cantonales presentaron iniciativas políticas en su contra, y no pocas comunidades parroquiales rechazaron la instalación de antenas 5G en la torre de su iglesia. Si bien esta competencia le incumbe a la Confederación, algunos cantones de la Suiza occidental promulgaron moratorias para el 5G en su territorio. Se produjeron incluso casos aislados de vandalismo en las antenas.

Rebekka Meier, opositora al 5G: “Se están creando necesidades artificiales”. Foto schutz-vor-strahlung.ch

“Lo primero es la salud”

Los opositores exigen una moratoria del 5G para toda Suiza. Advierten de los peligros para la salud que podría causar la radiación electromagnética. Les preocupan el paisaje, el mayor consumo de energía y el medioambiente. También denuncian posibles riesgos de espionaje si se usan componentes técnicos provenientes de China. “Lo primero es la salud”, subraya Rebekka Meier. Esta relojera de Soleura es miembro de la directiva de la asociación “Protección contra la radiación”. Teme que con la mayor potencia de transmisión del 5G aumenten los efectos negativos de la radiación de las redes inalámbricas “en un grado hasta ahora inaudito”.

En opinión de Rebekka Meier, las promesas de innovación del sector de las telecomunicaciones son puro marketing: “Se están creando necesidades artificiales”. La “insaciable sed de datos de quienes anhelan transmisiones en vivo de alta resolución” no debe conducirnos a llenar todo el país de esas antenas, opina Meier, quien está convencida, además, de que ciertas aplicaciones razonables –por ejemplo, en el ámbito médico– pueden realizarse con menos radiación.

Una amplia gama de opositores

En Suiza, los opositores al 5G pertenecen a grupos muy heterogéneos, que van desde los teóricos de la conspiración hasta quienes se distancian explícitamente de ellos: protectores de la tradición y la naturaleza, críticos del consumismo, estresados digitales, personas sensibles a las radiaciones, miembros del movimiento “Médicos por la protección del entorno”, políticos verdes de izquierda y conservadores de derecha. La Consejera Nacional por el PSS, Martina Munz (SH), llevó sus preocupaciones al Parlamento Federal: afirma que no se opone a la tecnología, pero que Suiza debe introducir el 5G utilizando la menor cantidad posible de radiación: “El 8 % de la población declara sufrir de hipersensibilidad electromagnética”. En vez de operar con señales 5G capaces de traspasar cualquier muro, opina Munz, Suiza debería conectar sus edificios a una buena red de fibra óptica. De esta forma se garantizaría en los hogares una mejor protección contra la radiación inalámbrica no deseada.

Martina Munz (PSS): “El 8 % de la población declara sufrir de hipersensibilidad electromagnética”. Foto parlament.ch

En Suiza, la ley establece la cantidad máxima de radiación a la que puede estar expuesta la población. El Consejo Federal decidió en la primavera mantener los límites vigentes para la telefonía inalámbrica. Con ello, favoreció más a los opositores del 5G que a las empresas de telecomunicación. Estas últimas ambicionaban un relajamiento de la legislación para tener que instalar menos antenas.

Los argumentos de los promotores

Aunque durante los últimos veinte años las empresas suizas de telecomunicación tuvieron que contar con incesantes objeciones en contra de las antenas emisoras, la oposición nunca ha sido tan fuerte como ahora. “Se trata de algo irracional”, opinó el influyente grupo de reflexión liberal Avenir Suisse. Por su parte, el periódico conservador Neue Zürcher Zeitung ve a “diferentes bandos que luchan en contra del progreso”. El sector de las telecomunicaciones advierte de los graves efectos sobre el rendimiento de las redes de comunicaciones y exige más apoyo por parte del sector político. En el Parlamento Nacional se levantan las voces de los Liberales y Verdes Liberales a favor de la tecnología 5G: ésta no sólo ofrece oportunidades económicas, sino también de sostenibilidad, por ejemplo en la agricultura.

Christian Wasserfallen (PLR): “El 90 % de la radiación que recibimos proviene de nuestros propios teléfonos inteligentes”. Foto parlament.ch

Respecto a las preocupaciones en materia de salud, el Consejero Nacional por el PLR, Christian Wasserfallen (BE), declara: “El 90 % de la radiación que recibimos proviene de nuestros propios dispositivos móviles, no de las antenas emisoras”. Por eso, exige que el gobierno lance una campaña informativa sobre el 5G. ¿Será esto suficiente? De lo que no cabe duda, es que muchos suizos quieren decidir también sobre la infraestructura tecnológica del siglo XXI. La suerte del 5G se decidirá en las urnas: se han anunciado ya cinco iniciativas populares en contra de esta tecnología. En una entrevista televisiva en vivo, uno de los opositores comentó: “¡Está en marcha una revolución popular!”

“Venderse el alma”

En Suiza, las iglesias suelen encontrarse en el centro del pueblo: su ubicación y la altura de sus torres las convierten en un emplazamiento muy atractivo para las antenas de telefonía móvil. Ocultas en los campanarios, las antenas casi no tienen impacto visual en el paisaje. Además, los contratos con las empresas de telecomunicaciones aportan ingresos a las parroquias. No obstante, por la presión de sus fieles algunas iglesias se han negado a instalar antenas 5G o a transformar las antenas existentes. Esto ha ocurrido, por ejemplo, en Oberburg (BE), Alpnach (OW), Kriegstetten (SO) y Belfaux (FR). Además del temor al electrosmog, algunos feligreses expresaron preocupaciones éticas. La iglesia no debería “vender su alma”, dijo alguien en Kriegstetten, según informa el diario local. Y en Alpnach, cuando alguien declaró que “por las torres de nuestras iglesias siempre se han transmitido noticias”, su opinión recibió escasa aprobación.
 

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