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Simone Weinmann | Una vida sin electricidad

01.04.2022 – BEAT MAZENAUER

Año 2030: de repente se oscurece el cielo. Se va la corriente eléctrica. Se colapsan las infraestructuras: el mundo se sume en una oscuridad preindustrial. Eso fue hace 15 años, y desde entonces la gente se ha amoldado a su sombrío día a día.

Simone Weinmann: “Die Erinnerung an unbekannte Städte” Editorial Kunstmann, 2021. 272 páginas, 35 francos

En su distópica visión futurista titulada “Die Erinnerung an unbekannte Städte” [“Recordando ciudades desconocidas”], Simone Weinmann describe la agobiante atmósfera de la era posterior al apagón, al desastre climático, al colapso de la tecnología. La catástrofe pilló a la humanidad desprevenida y las normas imperantes se desvanecieron de un soplo. Ludwig, maestro de escuela y antiguo programador, se esfuerza por seguir enseñando materias obsoletas, como matemáticas o gramática, como si aún tuvieran futuro. Por ese motivo se granjea la ira de quienes buscan la salvación en una religiosidad sectaria, de quienes creen que “Dios proveerá”. A Nathanael no le importan esas cuestiones: él quiere ser médico. Por ello abandona a sus estrictos padres, acompañado por Vanessa, que también quiere dejar atrás a su familia fracturada; ambos sueñan con el legendario túnel que, más allá de las montañas, los conducirá hasta cálidas comarcas. Por encargo de los padres, Ludwig deberá traerlos de vuelta a casa.

Simone Weinmann es astrofísica. Vive en Zúrich. Esta novela supone su debut literario.

Abundan las novelas distópicas: George Orwell y Aldous Huxley nos dejaron grandes referentes del género. Weinmann se inscribe en esta línea, pero con lenguaje propio. No aborda cuestiones de poder, control y resistencia, como “1984” de Orwell; más bien despliega, con paciente nitidez, un espacio en el que los humanos deben organizarse con medios primitivos y sin protección del gobierno. En una coherente atmósfera sui generis llena de sutiles detalles, describe cómo podría ser la vida sin electricidad, y expone de forma convincente lo que incita a un puñado de personas, como Nathanael, Vanessa y Ludwig, a dejarlo todo atrás. Lejos de rebelarse (¿contra qué?), simplemente buscan por cuenta propia el camino a la felicidad. La visión del futuro de Weinmann no encierra totalitarismo ni violencia, sino anarquía y miseria. Los escombros y cascajos a orillas del camino recuerdan el mundo de antes. ¿Qué perdemos cuando se derrumban la cultura y la civilización?, pregunta la autora. Los tres fugitivos nos dan una respuesta: lo perdemos todo, excepto, quizás, la última esperanza. Sabiamente, Weinmann se abstiene de revelarnos si esta se cumple.

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