Mayor eficiencia, seguridad y fiabilidad
El documento de identidad electrónico expedido por el Estado podría utilizarse además en el marco de la recogida electrónica de firmas: permitiría verificar la validez de las firmas con apenas unos clics. Esto simplificaría considerablemente la tarea de los comités, los ayuntamientos y la Cancillería Federal, que podrían, por ejemplo, prescindir del envío de formularios por correo. Además, las autoridades podrían conocer en tiempo real el número de firmas certificadas y planificar mejor su trabajo. Los ciudadanos, por su parte, se beneficiarían de una mayor protección de sus datos, que se transmitirían de forma totalmente segura. Este es el motivo por el cual la recogida electrónica de firmas volvió a la agenda política en 2024. El escándalo de las firmas falsificadas por empresas comerciales dedicadas a su recolección (véase Panorama 1/2025) aumentó la presión para mejorar el sistema tradicional basado en formularios de papel. No se trata de trasladar todo el proceso “a la red”: las recogidas podrán seguir realizándose en el espacio público; pero, gracias a las posibilidades que ofrecen las tecnologías digitales, serán más eficaces, transparentes y seguras.
Intercambiando conocimientos técnicos y opiniones
En el Palacio Federal, cinco de los seis grupos parlamentarios, con la excepción de la UDC, apoyan la introducción de un sistema digital, que desearían empezar a probar cuanto antes. La Cancillería Federal ya está elaborando un proyecto piloto en el que ha involucrado a amplios sectores, con el fin de alcanzar una solución que cuente con un apoyo mayoritario. En agosto de 2025 puso en marcha un proceso colaborativo, basándose en un enfoque que ya ha demostrado su eficacia en el caso de la e-ID. No solo organiza periódicamente sesiones en línea para compartir conocimientos científicos, experiencia técnica, opiniones e ideas, sino que también ha creado una plataforma en línea para intercambios escritos. El Canciller Federal Viktor Rossi se basará en este diálogo para definir los parámetros del sistema, empezando por su implementación técnica.
Este proyecto también plantea cuestiones de carácter normativo, político y organizativo. Crear una plataforma de recogida de firmas neutral, por ejemplo, no es tarea fácil. Esta plataforma debe brindar información transparente sobre las iniciativas populares y los referendos, absteniéndose al mismo tiempo de cualquier propaganda política. Además, debe estar estructurada de tal modo que no favorezca ningún interés en particular. Los expertos prevén que habrá más campañas de recogida de firmas con el nuevo sistema digital y que las redes ciudadanas influirán más en los debates políticos que en la actualidad.
Se esperan los primeros resultados a nivel cantonal. San Galo ha desarrollado su propio sistema, que entrará en funcionamiento próximamente. Ginebra se encuentra en la fase de concepción. Desde el punto de vista técnico, la recogida electrónica de firmas es más fácil de implementar que el voto electrónico, explica Rahel Estermann, quien insiste en la importancia de un enfoque seguro, de código abierto y que consuma pocos datos. En su opinión, el canal digital facilitará la participación, lo que beneficiará especialmente a los suizos en el extranjero y a las personas con discapacidad. “La recogida electrónica de firmas fortalecerá la democracia”.
Los suizos y suizas residentes en el extranjero pueden firmar iniciativas populares o referendos si están inscritos en el censo electoral. Actualmente, este es el caso de 246 624 de ellos. No se dispone de cifras concretas sobre la participación de la Quinta Suiza en la recogida de firmas.
Más información sobre la recogida electrónica de firmas: Chancellerie fédérale: Récolte électronique de signatures
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