Los suizos y las suizas no quieren saber nada del impuesto sucesorio a los superricos, tal como lo planteaba la sección juvenil del PSS. También fracasó en las urnas la iniciativa independiente para un “servicio ciudadano”. La Quinta Suiza se opuso rotundamente a ambas iniciativas.
No tuvo ningún respaldo en las urnas el proyecto impulsado por Mirjam Hostetmann, Presidenta de la sección juvenil del PSS: el impuesto sucesorio a los superricos fue rechazado de forma contundente. Foto Keystone
De las dos iniciativas populares sometidas a votación el 30 de noviembre, fue la del impuesto sucesorio la que suscitó los debates más acalorados en la fase preelectoral. La iniciativa “Por una política climática social, financiada mediante una fiscalidad equitativa”, apoyada por la izquierda, ponía el punto de mira en las herencias superiores a los 50 millones de francos. Los impuestos recaudados sobre estas herencias se habrían destinado a financiar medidas de protección climática (Panorama 4/2025: Iniciativa para el futuro | ¿Deben los superricos pagarpor la protección del clima?). La propuesta de la Juventud Socialista (JS) fracasó estrepitosamente: más de tres cuartas partes (78,3 %) de los votantes la rechazaron, y ningún cantón la aceptó. Ni siquiera la aprobaron las grandes urbes, que suelen ser favorables a las iniciativas ecologistas y de izquierdas, excepto la ciudad de Berna. Con un 66,6 % de votos en contra, los suizos en el extranjero también la rechazaron, aunque de forma menos contundente que la media nacional.
Los promotores de la iniciativa atribuyeron su derrota a la “campaña de difamación” de sus contrincantes. Con “alarmismo deliberado”, los partidos y las asociaciones empresariales de la derecha intentaron impedir el debate sobre la concentración de la riqueza y la crisis climática, declaró la JS: “Cualquiera que cuestione los privilegios de los más ricos debe ser intimidado y deslegitimado”.
Los opositores habían advertido contra esa “iniciativa socialista de expropiación”, que haría peligrar la plaza financiera suiza. Algunos empresarios adinerados incluso amenazaron con marcharse de Suiza en caso de que fuera aprobada. Según los politólogos, esta declaración generó incertidumbre entre un gran número de votantes. Por su parte, el comité de la iniciativa no hizo suficiente énfasis en las ventajas de su proyecto (mayores fondos para la protección climática). En consecuencia, el debate se centró esencialmente en el incremento de la carga fiscal.
Una lucha desigual
Los opositores a la iniciativa no repararon en gastos: invirtieron unos 3,7 millones de francos en la campaña, financiada en su mayor parte por la asociación empresarial economiesuisse. El comité de la iniciativa, en cambio, solo pudo contar con una fracción mínima de esa cantidad: 400 000 francos.
El rechazo categórico del pueblo debería enterrar provisionalmente la propuesta de un impuesto federal sobre sucesiones. Hace diez años, una iniciativa similar ya había fracasado claramente, con un 71 % de votos en contra. Resta por ver si la izquierda volverá a plantear la cuestión algún día. Pese a su derrota en las urnas, la JS pretende continuar su “lucha por una protección climática equitativa desde el punto de vista social y contra la creciente desigualdad”.
De hecho, el uno por ciento más rico de la población posee más del 30 % de toda la riqueza privada en Suiza. El año pasado, los 300 más ricos acumularon un patrimonio global de 850 mil millones de francos, un nuevo récord.
La distribución desigual de la riqueza parece preocupar también a las propias clases pudientes. Por ejemplo, al día siguiente de la votación, el multimillonario Alfred Gantner sorprendió a la opinión pública al afirmar que los superricos deberían pagar más impuestos sobre el patrimonio. Esto surtiría mucho más efecto que un impuesto sobre las herencias, declaró en entrevistas a diferentes periódicos el inversor financiero, que se hizo rico gracias a su participación en diversas empresas. El mismo se declaró dispuesto a pagar más impuestos, ya que su fortuna “no salió de la nada; para ello también necesité mucha suerte”, reconoció. Gantner observa con preocupación la creciente concentración de la riqueza: “No puede ser que unos pocos en este país posean grandes fortunas, mientras que otros no saben cómo pagar sus primas de seguro médico y su alquiler”.
El fracaso de la iniciativa “Servicio ciudadano”
En la cita electoral del domingo, también sufrieron una dolorosa derrota los promotores de la iniciativa “Por una Suiza comprometida”, quienes pretendían ampliar la definición del servicio militar obligatorio y extenderlo a todos los ciudadanos suizos en forma de servicio ciudadano de utilidad pública (véase Panorama 4/2025: “Service citoyen” | Suiza vota sobre un servicio ciudadano para todos). El pueblo rechazó la iniciativa con un contundente 84,1 % de votos en contra. La Quinta Suiza también expresó su claro rechazo a la propuesta, con un 76,5 % de noes.
Para Noémie Roten, copromotora y principal defensora del proyecto, este resultado muestra “lo difícil que es para un pequeño comité de la sociedad civil enfrentarse a todo el establishment político”. De hecho, el proyecto de un servicio de milicia general fue atacado simultáneamente desde todos los frentes: la izquierda criticó el carácter obligatorio del programa, que también habría afectado a las mujeres, mientras que la derecha expresó su preocupación de que un “servicio ciudadano” de tan amplio alcance debilitara el servicio militar tradicional.
En cualquier caso, los partidos burgueses aspiran a que un mayor número de jóvenes se alisten en el servicio militar, porque desde la introducción del servicio civil en 1996, cada vez más varones optan por realizar un servicio de utilidad pública, en lugar de servir en el ejército. Por ello, en otoño de 2025, el Parlamento decidió restar atractivo al servicio civil alargando su duración, entre otras medidas. En contra de esta modificación de la ley, la asociación del servicio civil Civiva, junto con el PSS y los Verdes, convocó un referendo que, en caso de prosperar, dará la última palabra a los electores.
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