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Morir para salvar la selva: la aventura del héroe suizo Bruno Manser

04.02.2021 – Stéphane Herzog

“La guerra del paraíso. La historia de Bruno Manser” narra el amor apasionado del suizo Bruno Manser por la selva primaria de Borneo y por sus habitantes, los penan. Esta película suiza, rodada en condiciones épicas, tiene buenas perspectivas para conseguir un galardón en los Premios Globo de Oro.

Valentin Greutert, productor de la película “La guerra del paraíso. La historia de Bruno Manser”, tiene sentimientos encontrados. Su película, estrenada en Suiza a finales de 2019, ha sido preseleccionada por la asociación hollywoodiense de la prensa extranjera para los Premios Globo de Oro. El público se enterará de la decisión del jurado cuando se celebre la ceremonia, prevista para el 28 de febrero de 2021. Un premio lanzaría esta película biográfica al mercado mundial. Pero, por otro lado, el productor basiliense lamenta que la proyección de su película se haya suspendido en Alemania y Austria a raíz del confinamiento. En Alemania, este relato fílmico de dos horas y veinte minutos registró 3 000 entradas en cuatro jornadas, antes del cierre de las salas. En Suiza han visto “La guerra del paraíso” más de 200 000 personas en sala y en pantalla privada. El presupuesto fue de seis millones de francos, lo cual convierte esta coproducción nacional en una de las películas más caras producidas en Suiza.

El activista medioambiental Bruno Manser, cuando vivía con los penan en Borneo. Foto de archivo Keystone, 1990

“La guerra del paraíso” narra la vida extraordinaria del aventurero y defensor del medio ambiente Bruno Manser, nacido en 1954 en Basilea. La película abarca el período desde su llegada al estado malayo de Sarawak en 1984 (“¡Morirás ahí dentro!”, le grita el piragüero que lo deja en medio de la selva) hasta su desaparición en el año 2000. A día de hoy, los esfuerzos de este objetor de conciencia, pastor y alpinista por impedir o frenar la destrucción de las selvas malayas han resultado vanos. El rodaje fue toda una aventura. Un equipo de 150 personas vivió durante tres meses en plena jungla. “Dormíamos en el suelo sobre colchones. También supuso una dificultad particular el hecho de tener que rodar en un idioma extranjero”, relata Valentin Greutert. ¡En 1992, Bruno Manser había visitado a Greutert en su escuela para hablar de la selva tropical!

Actores que representan su propio papel

En Sarawak, los nativos contaron la vida de Bruno Manser y su lucha por impedir la destrucción de su hábitat natural. Pero debido a que las autoridades de este estado se opusieron al rodaje de la película, la mayoría de los actores forma parte de una tribu de Borneo asentada en Indonesia, los dayak. Para ajustar el relato a la realidad, el realizador zuriqués Niklaus Hilber persuadió a ocho miembros de la tribu malaya de los penan —aquella con la que Bruno Manser convivió— para que participaran en el filme. Esta decisión supuso el traslado de los participantes en avión vía Yakarta, dado que la tribu indonesia de los dayak vive a 200 kilómetros de la de los penan. Entre los actores de esta última tribu se encuentra Nick Kelesau, que interpreta el papel de Along Sega. Este jefe de tribu de los penan había adoptado a Bruno Manser, a quien describió como “un niño en el cuerpo de un hombre”. Nick Kelesau conoció a Manser de niño. El actor Sven Schelker, que encarna a Bruno Manser en el idioma de los penan, conmovió a la hermana del aventurero, Monika Niederberger. Ella recuerda el entusiasmo de su hermano cuando la llevaba a pasear por los bosques de Basilea, levantando piedras para encontrar insectos o alguna salamandra.

En ciertos momentos, realmente veía a Bruno delante de mí, a pesar de que Sven es más grande y esbelto.

Monika Niederberger

Hermana de Bruno Manser

“Esta película es la obra de mi vida”, comenta Valentin Greutert. “Narra la historia de la humanidad. Se descubre cómo los nómadas penan viven aquí desde hace miles de años y cómo el capitalismo, ávido de recursos, devora su selva. Esta película es también el legado de un hombre, puesto que el compromiso de Bruno Manser ha permitido inscribir la deforestación en la agenda política mundial.” La fuerza de la película radica en la identificación de los actores con su propia historia. Así, las escenas en las que los penan levantan barricadas, han hecho revivir a los actores sucesos que ellos realmente han experimentado en su vida.

En la jungla de Borneo, un hombre del equipo conoció bien a Manser. Se trata de Kaspar Müller, economista y ex Presidente de Ethos, la fundación suiza para un desarrollo sostenible. Este basiliense se convirtió en un amigo cercano de Manser a finales de los años noventa. Desde la desaparición del suizo, en el 2 000, este hombre representa los derechos del aventurero y de su familia. “En Borneo, dice Müller, descubrí por qué Bruno era tan feliz aquí, entre los penan, al menos hasta el momento en que comenzó la tala ilegal”. Este economista, que preside la comisión para el desarrollo sostenible ante el Banco Cantonal de Basilea y el Banco Cler, opina que la película “muestra claramente las conexiones sistémicas que existen entre nuestro sistema económico y el de las tribus de las selvas primarias y la manera en que el afán de lucro desarrolla nuevos métodos para acceder a los recursos naturales.” Dentro de esta constelación, “[los] enemigos de la selva están por todas partes y ni siquiera lo saben”, declara en la película el Director del Bruno Manser Fonds (BMF), Roger Graf.

La película ofrece la visión novelada de una vida en sí misma novelesca. Tal es el caso de la historia de amor que Manser vive con una penan. El encuentro de Manser en Nueva York con el Secretario General de Naciones Unidas, Boutros Boutros-Ghali, jamás tuvo lugar. Lo mismo ocurre con su intento de obtener de la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) una certificación destinada a proteger las selvas de Borneo. “Bruno Manser acudió a la OIMT, pero no creía en las certificaciones”, explica Lukas Straumann, Director del BMF, quien solicitó donativos para cerrar el presupuesto de la producción. “La película permite a los jóvenes descubrir a Bruno Manser, un héroe moderno”, afirma Straumann.

En cuanto a las selvas de Sarawak, el 90% desaparecieron entre los años setenta y hoy. Según el BMF, la madera talada representa un valor de más de 50 000 millones de dólares. ¿Está todo perdido? No. Han vuelto a brotar bosques secundarios. Además, las tribus de Borneo defienden ahora su espacio vital gracias a mapas geográficos elaborados, en particular, con el apoyo del BMF.

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