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  • Cultura

«Miro siempre hacia adelante»

19.05.2017 – Marko Lehtinen

Francine Jordi, la niña mimada del mundillo del espectáculo suizo, está por cumplir 40 años. A continuación, una entrevista sobre los reveses del programa televisivo Stadl Show, su trabajo en el nuevo álbum y su temperamento resueltamente optimista.

Francine Jordi, en junio cumple 40 años. ¿Ya sabe cómo festejará ese día?

No, siempre planifico mis cumpleaños a última hora. Pero seguramente haré algo con mi familia. Y después pienso hacer una caminata a la que pueden venir todos aquellos que tengan ganas.

Usted es una mujer de aspecto muy juvenil, como si hubiera encontrado la fuente de la eterna juventud. ¿Qué se siente al cumplir de repente 40 años?

No creo que sea un gran hito. Me siento muy bien y agradecida de poder seguir disfrutando de la vida con 40. Esta nueva etapa de mi vida no es nada dolorosa (se ríe).

Actualmente está trabajando en un nuevo álbum. ¿Qué nos puede contar al respecto?

Junto con Tommy Mustac, mi productor desde hace ya varios años, estamos componiendo nuevos temas y trabajando con material que nos ofrecen compositores externos. Nosotros mismos escribimos muchas letras y melodías, pero también incluimos composiciones de otros autores en mis álbumes. Cuando comenzamos a trabajar en un nuevo CD, llegan, por término medio, unas 200 ofertas a la producción.

¿Cómo elige los temas «adecuados»?

Soy totalmente visceral. ¿Realmente quiero cantar este tema? ¿Expresa la letra un estado de ánimo que yo quiero y puedo transmitir? Todo tiene que cuadrar a la perfección.

¿Le agrada trabajar en el estudio?

Es diferente a estar en el escenario. En los conciertos estoy frente a una enorme muchedumbre, mientras que el trabajo en el estudio es algo muy íntimo. Me gusta hacer ambos, el contraste me resulta interesante.

Comenzó su carrera como cantante hace casi veinte años; no obstante, en los últimos años fue más popular como presentadora televisiva. Como tal tuvo momentos difíciles, por ejemplo, cuando se anuló el programa internacional Stadl Show que usted dirigía. Desde la perspectiva actual, ¿qué es lo que no funcionó en ese programa?

Es difícil saberlo. Para que el concepto de un programa funcione, deben conjugarse muchísimos elementos y, a veces, es imposible precisar el error o el motivo por el cual un espectáculo no tiene buena acogida entre el público. El equipo que trabajó en el Stadl Show es el mismo que ahora está montando por tercera vez el Silvester Stadl, la edición especial de Nochevieja. Este programa sigue emitiéndose y tiene mejor acogida que el Stadl Show.

Sí, es cierto, el Silvester Stadl recibió muy buenas críticas el año pasado. Y usted volverá a dirigirlo junto con Jörg Pilawa. Tras el fracaso del Stadl Show, ¿esto significa para usted un desagravio?

“Desagravio” no es el término adecuado. Que el Stadl Show no haya funcionado, no quiere decir que la culpa haya sido principalmente mía. Por eso, nunca lo tomé como algo personal. Más bien diría que estoy deseando trabajar en la próxima edición especial de Nochevieja. Con el equipo y Jörg Pilawa disfrutamos enormemente el último programa. La atmósfera que se creó fue extraordinaria. Además, me parece que el formato es importante. Hay que tener claro que ya no existen grandes formatos televisivos en el ámbito de la música folk.

En este tipo de programas, usted está rodeada de colegas alemanes. ¿Siente que la toman en serio como presentadora suiza? ¿O de vez en cuando se burlan de usted?

¿Burlarse de mí? Todo lo contrario, creo que mis colegas alemanes estaban bastante sorprendidos de lo deprisa que hablo y de lo temperamental que puede ser una suiza (se ríe). Me siento totalmente cómoda en este medio – y tengo la impresión de que, en general también, se aprecia mucho a los presentadores suizos en Alemania y Austria.

¿Nota alguna diferencia entre la forma en la que usted presenta un programa y cómo lo hacen sus colegas alemanes?

No, no creo que haya una forma típicamente alemana o típicamente suiza de presentar y dirigir un programa, a pesar de las diferencias de mentalidad. Diría más bien que depende de la personalidad de cada uno. Jörg Pilawa, que es más bien tranquilo y divertido, se distingue abiertamente de Johannes B. Kerner, que da la impresión de ser más bien serio y objetivo. A su vez, Thomas Gottschalk es un presentador totalmente diferente.

Volvamos al año pasado: tras desaparecer el Stadl Show, tampoco puede decirse que su programa Nur für Dich [Sólo para ti] funcionara. Tras cuatro emisiones, lo suspendieron. Con la mano en el corazón: ¿Nunca pensó en dejar de ser presentadora y dedicarse sólo a la canción?

¡Nunca! Nur für Dich tampoco fracasó por culpa de mi forma de presentar, sino por el concepto. Y cada uno lo ve desde su ángulo. En mi caso, miro siempre hacia delante y estoy deseando empezar los próximos proyectos ante las cámaras de televisión. El verano próximo presentaré un programa en la Hessische Rundfunk, la Radio y Televisión de Hessen, y es un nuevo desafío que afronto con mucha calma.

Usted es una persona resueltamente optimista...

Es mi forma de ser. No soy de las personas que lloran sobre la leche derramada. Trato de aprender de esas situaciones y sacar conclusiones positivas de todo; pero en realidad, también soy luchadora. De lo contrario, no habría sobrevivido tan bien estos casi veinte años en el mundillo del espectáculo.

Su imagen es la de una mujer que nunca deja de sonreír. ¿No le pesa eso en los momentos difíciles?

No, porque nunca finjo. Soy realmente así y cuando no me va tan bien, prefiero retraerme, en lugar de pregonar mis penas a los cuatro vientos. Quizás sea por eso que el público ve pocas veces una Francine Jordi triste. Y tampoco ésa es mi misión. Quiero alegrar a la gente con mi música y no ventilar mis problemas ante la audiencia.

Sin embargo, retraerse puede ser difícil si uno está en la primera plana, incluso de la prensa amarilla. Me refiero, por ejemplo, a las épocas en las que se publicaban noticias sobre su matrimonio con Tony Rominger o su relación con Florian Ast.

He aprendido a aceptar que todo eso forma parte de mi profesión. Mi vida está muy expuesta; se especula y se escribe mucho sobre mí. Pero no leo todo lo que se escribe.

Ahora está a punto de cumplir 40 años. La pregunta clásica para finalizar: si pudiera volver a empezar su carrera, ¿qué haría distinto?

Nada. Siempre digo que uno no comete errores, sólo acumula experiencias.

Francine Jordi nació el 24 de junio de 1977 en Richigen, en el municipio de Worb. Empezó su carrera como cantante de música folk. Con la canción Das Feuer der Sehnsucht [El fuego de la nostalgia] ganó el Grand Prix de Música Folk en su primera participación en 1998. Otro hito en su carrera fue cuando compitió en el Festival Eurovisión de 2002, con la canción Dans le jardin de mon âme [En el jardín de mi alma]. Más tarde, la cantante cambió su estilo de música folk a la música popular. Entre 1998 y 2006, Francine Jordi fue distinguida seis veces con el Prix Walo, premio suizo de música ligera. Sus CDs obtuvieron siete discos de oro y cinco de platino. Su decimocuarto y último álbum de estudio Wir [Nosotros] salió a la venta en 2015 y ascendió al tercer puesto en la lista de los más vendidos de Suiza y al sexto lugar en Austria.

Paralelamente a su carrera como cantante, desde hace más de diez años Francine Jordi se ha hecho un nombre como presentadora televisiva. En la televisión suiza se la vio junto a Bernard Thurnheer y Sven Epiney y dirigiendo sus propios programas. Presentó el Stadl Show de las televisiones alemana, suiza y austriaca con Alexander Mazza, y el Silvester Stadl, con Jörg Pilawa.

Imagen  “Mis colegas alemanes estaban sorprendidos de lo deprisa que hablo”: A Francine Jordi le hace mucha ilusión actuar en el próximo Silvester Stadl.  Photo:Thomas Buchwalder

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