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  • Sociedad

El paradójico amor de Suiza por el dinero en efectivo

09.12.2021 – Jürg Steiner

Aunque los suizos usan cada vez menos el efectivo para sus compras, conservan cada vez más billetes y monedas en casa. ¿Se acerca el día en que ya no se podrá pagar en efectivo? Una iniciativa popular pretende hacer frente a la supuesta amenaza de retirar el efectivo de circulación.

“Quien trate sus céntimos con respeto, Su bolso de francos pronto verá repleto”. Traducir refranes no es fácil y el original, cabe reconocerlo, tiene mayor impacto: “Wer den Rappen nicht ehrt, ist des Frankens nicht wert”. Como quiera que sea, este refrán es muy significativo del respeto que los suizos, ricos o pobres, tienen por sus billetes y monedas. La costumbre de atesorar monedas de 5, 10, 20 ó 50 céntimos en un frasco vacío para poder darse algún gusto una vez al año, es para muchos suizos un recuerdo de juventud.

La moneda del récord mundial: los 10 céntimos de franco suizo se acuñan inalterados desde 1879. Foto Swissmint

En ocasiones, el hábito deriva en una auténtica pasión: la numismática. Por ejemplo, hay quien se fija la ambición de reunir la serie completa de años de emisión de una moneda desde su primera acuñación.

Pagar como en 1879

Últimamente incluso es posible batir récords mundiales en este ámbito, como lo indica Swissmint, la ceca o Casa de Moneda suiza. La moneda de diez céntimos de franco de 1879 es “la más antigua del mundo aún en circulación”, como lo certifica el Libro Guinness de los récords. La moneda, que ostenta en su anverso una cabeza de mujer vista de perfil, lleva más de 140 años fabricándose sin cambios; lo que es más, la moneda acuñada en 1879 sigue teniendo curso legal.

Sin embargo, el vínculo afectivo que une a muchos suizos con las monedas y billetes es de índole casi romántica en la vida cotidiana, donde se va perdiendo cada vez más el hábito de pagar en efectivo.

¿Está el efectivo llamado a desaparecer dentro de poco?

En su última encuesta sobre medios de pago, el Banco Nacional Suizo (BNS) constató un punto de inflexión histórico: por primera vez, el valor de las transacciones realizadas con tarjetas de débito superó el monto de los pagos con billetes y monedas. Solo los importes inferiores a 20 francos siguen abonándose de preferencia en efectivo; para cantidades superiores ha triunfado ya el dinero de plástico.

Según el Banco Nacional, dos factores han acelerado este cambio: al permitir un pago sin contacto, el progreso tecnológico facilita el uso de la tarjeta. Las monedas que caen al suelo a la hora de pagar, ya son cosa del pasado. Además, desde el inicio de la pandemia del coronavirus, muchos establecimientos exigen a sus clientes que paguen con tarjeta. Los ciudadanos han seguido el consejo y, según revela la encuesta de BNS, no darán marcha atrás.

“Hace años que el volumen circulante de billetes no deja de aumentar”

Christoph Hirter

Portavoz del BNS

¿Se acerca el día en que los billetes y monedas suizos serán innecesarios o, incluso, se eliminarán por completo, convirtiéndose en reliquias para coleccionistas? Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, lleva años pregonando una economía sin efectivo. Está convencido de que esto permitiría al Estado combatir con más eficacia los delitos financieros (evasión fiscal, financiación del terrorismo o narcotráfico), aunque también le facilitaría la aplicación de intereses negativos.

El retorno del efectivo

Sin embargo, se observa en Suiza una tendencia opuesta, que podría calificarse de amor paradójico. Si bien el dinero contante y sonante se usa cada vez menos, se incrementa el volumen de francos en efectivo. “Hace años que el volumen circulante de billetes no deja de aumentar”, confirma Christoph Hirter, portavoz del BNS. Por regla general, “en situación de crisis la gente suele conservar más dinero en efectivo”. En el caso del franco, la curva es ascendente aproximadamente desde la crisis financiera de 2008 y esta misma tendencia prosiguió en 2020, “año del coronavirus”.

El Banco Nacional contabiliza con suma precisión el número y valor nominal de los billetes que se emiten. Hoy por hoy, hay 84 500 millones de francos en circulación, más de la mitad de los cuales (48 000 millones) corresponde a billetes de mil francos. Teóricamente, cada ciudadano, incluidos los niños, debería tener un promedio de 10 000 francos en efectivo, incluyendo seis billetes de 1 000 francos. ¿Cómo explicar, entonces, que según la encuesta del Banco Nacional, la mayoría de las personas interrogadas afirme tener menos de 1 000 francos en efectivo?

El efectivo es sinónimo de libertad

“Este cálculo no tiene en cuenta la parte del efectivo que se conserva en el extranjero”, apunta Hirter, portavoz del BNS. Además, es evidente que existe también un factor psicológico e ideológico, que se manifiesta, por ejemplo, en el “Movimiento Suizo por la Libertad”, que está recopilando firmas para promover una iniciativa popular tendiente a proteger el dinero en efectivo. Según Richard Koller, Presidente de este movimiento y ex Secretario de la UDC en Lucerna, el auge del pago electrónico, con su inevitable huella digital, facilita el acceso del Estado a la esfera privada. “El dinero en efectivo, sostiene Koller, es sinónimo de libertad e independencia y forma parte de nuestra cultura”; esto es algo a lo que no debemos renunciar, agrega.

Opiniones a un lado, el valor casi mítico que los suizos atribuyen al efectivo supera con creces su valor nominal, desde el humilde Rappen hasta el billete de mil francos.

Estos billetes ya no tienen validez; sin embargo, pueden canjearse en el Banco Nacional y sus filiales. Foto Keystone

 
 
¿Qué hacer con los billetes antiguos?

Pregunta: Acabo de enterarme de que los billetes “antiguos” ya no son válidos a partir de este otoño. ¿Quiere esto decir que perdí mis billetes vencidos? ¿O hay algo que pueda hacer?

Respuesta: Es cierto que con fecha 30 de abril de 2021, el Banco Nacional Suizo (BNS-SNB) retiró de la circulación los billetes de la octava serie y que, por lo tanto, éstos ya no pueden usarse como medio de pago regular. A finales de octubre concluyó también la fase de transición, durante la cual se seguían aceptando los billetes antiguos como forma de pago en las cajas públicas de Correos de Suiza y de los Ferrocarriles Federales Suizos. No obstante, los billetes pueden canjearse sin límite de tiempo en los mostradores del BNS-SNB de Berna y Zúrich, así como en las agencias de Appenzell, Coira, Friburgo, Ginebra, Glaris, Liestal, Lucerna, Sarnen, Schaffhausen, Schwyz, Sion, Stans y Zug. Téngase en cuenta que ciertas agencias aplican límites a la cantidad de billetes que pueden canjearse. Para mayor información, véase la página web del BNS. Además, una nota (en francés) resume los principales aspectos que importa conocer respecto al canje de billetes: revue.link/billets

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