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  • Editorial

¡A votar, aunque a veces nos cueste trabajo!

29.07.2016

Con toda sinceridad, ¿votó usted en junio? Si es así, ¿por cuántos de los cinco proyectos federales sometidos a votación? En lo personal intenté formarme una opinión, analicé detenidamente la documentación electoral, leí los periódicos, vi el programa “Arena” en la televisión suiza y discutí sobre estos temas con amigos y familiares.

Debo reconocer que en ocasiones me costó algo de trabajo: tan sólo la documentación electoral constaba de dos voluminosos folletos, varios prospectos informativos y papeletas electorales en las que figuraba como fecha límite el 5 de junio, sobre cada uno de los cinco proyectos de ley federales: Pro Service Public; Para un ingreso mínimo incondicional; la Iniciativa de las vacas lecheras; la Enmienda a la Ley sobre medicina reproductiva; y la Enmienda a la Ley de asilo –y además, como vivo en el cantón de Basilea-Campiña, seis proyectos cantonales sobre muy diversos temas que iban desde el cuidado extrafamiliar de los niños hasta la “Resolución del Consejo de Distrito sobre la aplicación de la reforma de la Ley sobre Cajas de Pensiones con respecto al Fondo de Previsión de la Universidad de Basilea dentro de la Caja de Pensiones del cantón de Basilea-Ciudad – una acción colaborativa–”. Finalmente, el sobre contenía otras tres papeletas de mi municipio, Schönenbuch: se trataba de elegir la nueva composición del Consejo Escolar, del Colegio Electoral , así como al Presidente Municipal. En total, 14 votaciones y elecciones.

Marko Lehtinen, Redactor-Jefe

Es mucho. Y si se toma en cuenta la larga lista de los proyectos de ley nacionales de este año, a la que se suman, en cada votación, distintos asuntos cantonales y proyectos de ley a nivel municipal, comprendo perfectamente la abstención de ciertos electores. Llega un momento en que uno acaba saturado, y es que, al fin y al cabo, incluso quienes se interesan por la política no pueden tener una opinión acerca de todo. Aun así lo intenté y fui a votar el 5 de junio. ¡Espero que usted también! Y es que poder votar constituye un privilegio del que muy pocos disfrutamos. La democracia directa nos permite a los suizos participar activamente en el curso de los acontecimientos y en la política. De ahí que no deba darnos pereza, aunque a veces nos cueste trabajo; y de vez en cuando también deberíamos tener un poco de gratitud.

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