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  • Editorial

Un sistema sanitario enfermo, que necesita atención urgente

30.09.2021

82 000 000 000 de francos: éste es el monto anual de la atención sanitaria en Suiza, una cifra tan astronómica que es difícil de imaginar.

Para tener una idea más concreta de lo que esto representa, veamos las cosas a menor escala: cada mes, este servicio cuesta 800 francos por persona; o sea, 3 200 francos por familia, considerando que una familia media consta de cuatro personas. Gran parte de estos costos recae sobre el presupuesto familiar. De ahí que las cuotas del seguro de salud –un seguro obligatorio en Suiza– alcancen niveles realmente desorbitados o, incluso, asfixiantes, dependiendo de los ingresos de cada quien. Sin embargo, cabe reconocer que si bien es verdad que el sistema sanitario suizo es caro, también es de excelente calidad, en comparación con el de otros países. Pero esto no significa que sea perfecto, ni mucho menos.

Porque precisamente allí donde la medicina y la enfermería deberían mostrar su rostro más humano, el personal trabaja cada vez más al límite de su capacidad, y esto incluso desde antes de la pandemia. La presión ha alcanzado niveles que rayan en lo malsano. Dado que el envejecimiento de la población provoca un constante aumento de la demanda, la carga laboral también se incrementa en la misma medida. Incluso el personal sanitario podría llegar a enfermar de gravedad, como lo menciona el dosier “Tema clave” de la presente edición de Panorama Suizo.

Una iniciativa popular sobre la que nos tocará votar este próximo 28 de noviembre llama a un cambio sustancial: no solo hace falta aumentar el presupuesto destinado al sector de la salud, sino también invertir mucho más en materia de formación de personal. Casi nadie considera que tales demandas sean injustificadas. Sin embargo, la iniciativa encierra un dilema: si se cumplen estas exigencias y se aumenta el presupuesto, también lo harán los impresionantes costos del sistema sanitario suizo, y aún no se ha encontrado la cura para sanar el sistema sanitario en su conjunto.

Muy distinto es el mal que aqueja a numerosos suizos residentes en el extranjero. Desde que el Consejo Federal suspendió las negociaciones con la Unión Europea sobre un acuerdo marco, muchos suizos, especialmente los que residen en la UE, temen sufrir las consecuencias de tal decisión. A esto se suma el disgusto que provoca en muchos de ellos la creciente dificultad para participar en las votaciones de su país.

Marc Lettau, redaCtor JEFE

Tanto para el nuevo Presidente de la Organización de los Suizos en el Extranjero, el político tesinés Filippo Lombardi, como para el ampliamente renovado Consejo de los Suizos en el Extranjero, una cosa está fuera de duda: su nuevo mandato los obligará a lidiar con viejos problemas, de sobra conocidos.

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