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  • Editorial

Por suerte, ¡aún no se han enturbiado las aguas!

22.05.2018

Fue una mala noticia para toda la diáspora: cuando Tim Guldimann se retiró del Consejo Nacional en marzo, los suizos en el extranjero perdieron a su principal portavoz en el Parlamento.

Este socialista fue el primer suizo en el extranjero en ser elegido Consejero Nacional, y tras tan sólo dos años y medio se retiró, a la mitad de su mandato. ¿Por qué? Simplemente porque le resultaba demasiado complicado “vivir en un sitio y hacer política en otro”. A todas luces, no era posible vivir en Berlín y hacer política en Berna.

El retiro de Guldimann viene a avivar un debate con una fuerte carga emocional: ¿le corresponde a un suizo radicado en el extranjero hacer política en Suiza? ¿Puede alguien que reside en Berlín saber realmente lo que más le conviene a Suiza? Es probable que quienes pretendan ir más lejos en este debate también levanten la voz tras el retiro de Guldimann: ¿le corresponde a la diáspora participar en la toma de decisiones en Suiza? ¿Debería alguien que reside desde hace décadas en Tasmania o Taiwán tener voz y voto en asuntos que atañen a la vida de su lejano país de origen? Sobre todo si se toma en cuenta que, por lo general, no tendrá que asumir las consecuencias de su voto...

Que uno las comparta o no, todas estas reflexiones son perfectamente legítimas. Pero por otro lado, ¿no deberían los suizos poder votar sobre asuntos que conciernen a Suiza, sin importar dónde vivan? También ellos tienen derechos fundamentales, y uno de ellos es el derecho a votar. Asimismo, muchos de ellos sólo se encuentran en el extranjero de forma temporal: trabajan y viven en la diáspora, con el anhelo de regresar a Suiza. Por consiguiente, ellos también tendrán que asumir las consecuencias del voto. Por si fuera poco, ciertas votaciones atañen directamente a los suizos en el extranjero.

Se trata realmente de una cuestión espinosa. Por suerte, tras el retiro anticipado de Guldimann la polémica se ha mantenido dentro de límites razonables. Lejos de impugnar los derechos de la diáspora, gran parte de la población suiza se ha conformado con lamentar el retiro del Consejero Nacional por el Partido Socialista o encogerse de hombros. Esperemos que ello siga así y que, de tanto remover el fango, no se hayan enturbiado las aguas.

Marko Lehtinen, redactor jefe

Cambiando de tema, aprovecho la presente edición de Panorama Suizo para despedirme de ustedes. Tras una época de ardua labor como redactor jefe de la revista, ahora me enfrentaré a un nuevo reto profesional en Basilea, mi ciudad natal. Les agradezco su lealtad.

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