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La votación electrónica con el viento en contra

10.07.2019 – Susanne Wenger

El voto electrónico es un deseo de los suizos en el extranjero. Pero en Suiza crece el escepticismo frente al canal de votación digital.

Los escépticos dicen que este tipo de votación abre las puertas a la manipulación. Esto sin tener en cuenta los posibles efectos negativos sobre el proceso democrático. Los partidarios afirman lo contrario y dicen que el nuevo canal de votación facilita la participación y hará que aumente el número de votantes. Estos argumentos no provienen del debate actual sobre la votación electrónica. Datan de hace 25 años, cuando se introdujo en Suiza el voto por correo. Entre tanto, esta votación está bien establecida y entre el 80 y el 90 por ciento de los votantes hacen uso de ella. Sólo una minoría acude personalmente a la mesa electoral y deposita su papeleta en la urna.

En la actualidad se discute con la misma vehemencia sobre un tercer canal: elegir y votar en un PC. La votación electrónica es un deseo claro de la “Quinta Suiza”. 174 000 suizas y suizos en el extranjero están registrados actualmente en el registro electoral. Hasta el año 2021, la votación electrónica debe estar a disposición de todos ellos. Eso es lo que exigió la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) en la petición que presentó en 2018. En la Confederación los preparativos están en marcha y en los cantones también, en realidad, desde hace 15 años. En diez cantones era posible hasta hace poco votar con un clic del ratón, pero en la actualidad solo está permitido un funcionamiento de prueba. Esto continuará siendo así por el momento, como se hizo público poco antes de la impresión de “Panorama Suizo”. El Consejo Federal ha desistido temporalmente de la modificación de la ley prevista originalmente, que hubiera puesto la votación electrónica a disposición de todos los votantes en el interior y el extranjero. El motivo de esto son los mayores reparos de los partidos políticos. Asimismo, varios factores han conducido a que la discusión cobre más fuerza recientemente.

Las deficiencias detectadas en el sistema de votación electrónica de Correos de Suiza son un duro golpe para el voto digital. Foto Keystone

Seguridad ante velocidad

Para el gobierno federal las ventajas de la votación electrónica son obvias: los suizos en el extranjero podrían votar de manera fiable y participar en las elecciones, los votantes con discapacidad podrían votar autónomamente. Pero según los escépticos, incluyendo algunos partidarios de la votación electrónica, primero es necesario aclarar puntos relativos al sistema, la seguridad y la financiación. Resulta inquietante que Ginebra, un cantón pionero con un sistema de votación electrónica de desarrollo propio, pondrá fuera de servicio dicho sistema por motivos económicos. Con Ginebra desaparecerá también el último proveedor estatal. Incluso para muchos partidarios de la votación electrónica, esto debe estar en manos del Estado. El único sistema de votación electrónica que queda, el de Correos de Suiza, tampoco cumple esta premisa. Es programado, entre otras, por una empresa española. Cabe mencionar que el sistema de Correos fue puesto fuera de servicio para las votaciones del 19 de mayo, debido a que expertos externos detectaron puntos débiles en la seguridad al realizar pruebas.

“Riesgo para la democracia”

Desde varios frentes se exige que se detenga la marcha. Una amplia alianza, que va desde los Verdes por la izquierda hasta la conservadora Unión Democrática del Centro (UDC), está recopilando firmas para una iniciativa popular desde la primavera. Su objetivo es que se prohíba la votación electrónica durante cinco años. Según el texto de la iniciativa, una introducción posterior sería posible, pero con regulaciones técnicas estrictas. Se debe garantizar la protección contra la manipulación, como en el procedimiento con papeletas impresas. Pero los iniciadores exigen también que los votantes puedan comprender los pasos necesarios para la votación electrónica “sin necesidad de conocimientos técnicos especiales”.

“Todos comprenden las elecciones en urnas y por correo”, dice Nicolas Rimoldi de los Jóvenes Liberales de Lucerna y líder de la campaña de la iniciativa, “pero la votación electrónica la comprenden sólo unos pocos especialistas”. En su opinión, eso no es democrático. Él está a favor de la digitalización; pero se trata esta vez del bien más valioso, la democracia. En este caso, Suiza no puede ser demasiado precavida: “La votación electrónica es un riesgo de seguridad y de confianza sin precedentes para nuestra democracia directa”. Para fortalecer la participación política de la “Quinta Suiza”, Rimoldi recomienda soluciones como la votación descentralizada en las embajadas. Otro iniciador, el Consejero Nacional por la UDC, Claudio Zanetti (Zúrich), propone el envío electrónico de los documentos.

La votación electrónica se inspira en el sistema ginebrino: no funciona totalmente sin papel, ya que el código para votar se envía por correo. Foto Keystone

¿”Envío electrónico” en vez de votación electrónica?

Zanetti es un opositor vehemente de la votación electrónica y, al mismo tiempo, miembro de la Directiva de la OSE. Reconoce que “para muchos suizos en el extranjero, los servicios postales en sus países de residencia son un obstáculo para ejercer su derecho al voto”. Según Zanetti, con el “envío electrónico” se podría agilizar el proceso de envío al menos en una dirección. En cambio, la Consejera Nacional por el PLR, Doris Fiala (Zúrich), está en principio a favor de la votación electrónica. Para los votantes residentes en el extranjero, “la votación electrónica sería una mejora enorme”, comenta Fiala, quien participa en el grupo parlamentario “Suizos en el Extranjero”.

Para Fiala es consecuente “hacer que la democracia llegue al siglo XXI”. La población usa los servicios digitales cada vez más. No obstante, los desarrolladores deben enfrentarse en la votación electrónica a los problemas informáticos más complejos: “Es indispensable contar correctamente cada voto, y también mantener el voto secreto”. A la Consejera Nacional, las deficiencias detectadas en el sistema de Correos le parecen “considerables”. También ella recomendó detener la revisión de las leyes: “Está en juego la confianza”.

Más que una simple cuestión técnica

Llama la atención que las posiciones a favor o en contra de la votación electrónica no dependan de la edad o de la opinión sobre la digitalización. Entre los opositores hay muchos informáticos. La orientación política tradicional de izquierda o derecha tampoco es relevante. Esto se debe a la dimensión del tema, explica Adrienne Fichter, periodista técnica de la revista digital Republik: “En el caso de la votación electrónica se debate por primera vez sobre la tecnología digital a nivel político”. Aunque muchos argumentos se parezcan a los del debate sobre la votación por correo, la votación electrónica conlleva mucho más: “Una persona con información interna puede manipular decenas de miles de votos sin que nadie lo note”. Esto se vio claramente en el sistema de Correos. Fichter, editora del libro Smartphone-Demokratie, se alegra de que haya surgido el debate como el comienzo de una “discusión esclarecedora” sobre las oportunidades y riesgos de la democracia digital. Opina que ya es hora de debatir el tema y que otros países deberían seguir el ejemplo suizo.

La votación electrónica no está descartada, pero se ha frenado. La Organización de los Suizos en el Extranjero, OSE, reaccionó a fines de junio con consternación frente al nuevo desarrollo. En un comunicado de prensa, la OSE criticó que prácticamente se les niega sus derechos políticos a los suizos en el extranjero.

Elecciones sin voto electrónico

El 20 de octubre se celebrarán en Suiza las elecciones al Consejo Nacional y al Consejo de los Estados. Ningún cantón podrá ofrecer el voto electrónico: esto se dio a conocer en la primera semana de julio, poco después de la impresión de "Panorama Suizo". El motivo es que por lo pronto no está disponible ningún sistema de votación electrónica. Tras la suspensión del sistema de Ginebra (véase el texto principal), también se retiró el sistema de Correos de Suiza. Sin embargo, Correos de Suiza sigue siendo un proveedor de voto electrónico, tal y como lo anunció; se propone ofrecer a los cantones un sistema revisado para una fase de operación experimental, a partir de 2020. En las últimas elecciones nacionales de 2015 fue posible votar por Internet en cuatro cantones.

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