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  • Naturaleza y medioambiente

La castaña, un patrimonio cultural que renace

27.01.2023 – EVA HIRSCHI

Lo que en su día era un alimento básico, hoy se ha convertido en un atractivo turístico. Aunque las castañas han perdido importancia económica en Suiza, actualmente celebran su gran retorno al escenario cultural.

Heissi Marroni, heissi Marroni”, se oye en invierno en las callejuelas, mientras se eleva, desde las pequeñas barracas de color café, el aroma de las castañas asadas con carbón vegetal. Sin embargo, por más inseparable que sea esta imagen del panorama invernal de Suiza y por más difícil que nos resulte imaginar este país sin sus vermicelles, su Marronisuppe [sopa de castañas] o sus castañas confitadas, lo cierto es que tan solo unas cien toneladas de este fruto seco provienen de la Confederación. Se importan 2 500 toneladas, principalmente de Italia, aunque también de Portugal, España y Francia.

Ello no obstante, la castaña cuenta con una larga y muy arraigada tradición en Suiza. Hasta el siglo XIX era un elemento fundamental de la autosuficiencia alimentaria del país. Se cultivaba sobre todo en los valles alpinos del sur, en el Tesino y el Valais, donde se molía para obtener harina, se secaba o se asaba en la sartén. Por su alto valor nutritivo y su bajo precio, la castaña se consideraba el “pan de los pobres”. Introducido por los romanos, el castaño es una de las especies cultivadas más antiguas de Europa, aunque terminó perdiendo su importancia económica en el siglo XIX, con la difusión de la patata. Sin embargo, hasta la fecha los imponentes castañales siguen caracterizando el paisaje helvético.

Unos cuidados muy laboriosos

“Ya han desaparecido cientos de hectáreas de castañales en Suiza”, lamenta Patrick Schoeck, Director del departamento de Edificios de la Sociedad Patrimonial Suiza. Con frecuencia, los castaños se talaban para dar paso a pastos o terrenos de cultivo. En otras ocasiones volvieron a su estado silvestre. Y es que los castañales requieren cuidados intensos y mucho trabajo manual. “A menudo, no salen a cuenta para los agricultores”, dice Schoeck. Para no perder por completo este patrimonio cultural y combatir el abandono de los castañales, en los años ochenta se pusieron en marcha varias iniciativas locales en el Tesino.

“En los años noventa comenzó un proceso de revaloración histórica. En el Tesino, las castañas como patrimonio cultural ya habían caído prácticamente en el olvido.”

Mark Bertogliati

Curador del Museo Etnográfico del valle de Muggio

Muchos protestaron, porque creían que al talar árboles para evitar que los castaños volvieran a su estado silvestre, se estaba dañando al medio ambiente. “En realidad, los castañales crean un biotopo que permite el desarrollo de una flora y fauna distintas a las de los bosques, que suelen ser más tupidos”, explica Schoeck. “Esto es importante para la biodiversidad. Los castañales también albergan muy diversas especies, solo que tienen otra composición”.

Además del aspecto ecológico de la castaña, Mark Bertogliati, Curador del Museo Etnográfico del valle de Muggio, también subraya su valor cultural: “En los años noventa comenzó un proceso de revaloración histórica. En el Tesino, las castañas como patrimonio cultural ya habían caído prácticamente en el olvido”. En el valle de Muggio, por ejemplo, el museo impulsó varias iniciativas, junto con otras organizaciones locales, para fomentar y revivir esta antigua tradición, como factor de identidad local: así, se pueden visitar ahora antiguos secaderos de castañas y se ofrecen actividades para toda la familia, que van desde la recogida de los frutos hasta su clasificación.

Asociación tesinesa galardonada

Desde 1999, la asociación tesinesa “Associazione dei castanicoltori della Svizzera italiana” también vela por la conservación de los castañales: “Trabajamos en estrecha colaboración con escuelas y organizamos excursiones a los castañales”, dice su Presidente, Giorgio Moretti.

En su agenda figuran también publicaciones y eventos, al igual que actividades de colaboración científica. Por ejemplo, la asociación apoyó a la Confederación para hacer un inventario de los distintos tipos de castaños que crecen en el sur de Suiza, realizando análisis de ADN para determinar las variedades. “Se encontraron unas cincuenta”, afirma Moretti. En 2022, la asociación fue distinguida con el Premio Schulthess para los jardines, de la Sociedad Patrimonial Suiza, por su compromiso con la sociedad civil. “Nos alegra mucho que se haya reconocido nuestra labor”, dice Moretti.

Desde el punto de vista económico, la castaña sigue teniendo importancia menor en Suiza. Sin embargo, los castañales se han convertido en atractivo turístico: hoy por hoy, los grandes bosques de castaños invitan a dar largos paseos, especialmente en otoño. Y en octubre se celebran “castañadas” en distintas ciudades y pueblos, como la Fiesta del Otoño y de la Castaña, de Ascona, o la Fête de la Châtaigne de Fully, en el Valais. El hecho de que haya que importar parte de las marroni para la mayoría de estas castañadas no es óbice para disfrutar de un ambiente alegre y festivo.

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