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  • Sociedad

Incentivos económicos por instalarse en la montaña

04.02.2022 – MIREILLE GUGGENBÜHLER

En el cantón del Valais, varios municipios alpinos se afanan por evitar la emigración de su población. Dos de ellas ofrecen una prima económica a aquellas familias que decidan mudarse a Albinen o Zeneggen.

Cada mañana, Pierre Biege, gerente de una marca de moda, sale de su casa en el cantón del Valais, para ir a trabajar a Berna. Le toma dos horas llegar a su destino: un largo trayecto, en comparación con lo que se acostumbra en Suiza. Sin embargo, para Pierre Biege esto no es ningún inconveniente: “Aprovecho el trayecto en tren para trabajar”, nos comenta.

Pierre vive en Albinen, un pueblito ubicado a 1 300 metros de altitud, en una soleada ladera cercana al conocido balneario de Leukerbad. La aldea de casas bañadas por el sol y de calles angostas se encuentra en el parque natural de Pfyn-Finges y es un sitio protegido, debido a su carácter pintoresco.

La vida en una minicasa

Aquí vive Pierre Biege con su esposa y sus dos hijos, en la linde del pueblo. Su minicasa, de apenas 27 metros cuadrados, es la única de estas dimensiones en Albinen. Construir una casa diminuta en Suiza no es fácil, ya que las bases jurídicas no han sido concebidas para este formato. Por ello en muchos municipios no es posible erigir este tipo de casas, entre otras razones, porque afectan al paisaje urbano. En Albinen, las autoridades han permitido la construcción de esta inusual vivienda; así es como Pierre Biege, tras haber vivido y trabajado muchos años en diversas ciudades helvéticas, ha vuelto a la aldea de su infancia. “Aquí podemos hacer realidad nuestro sueño”, afirma.

Con el afán de detener la emigración y atraer a nuevos habitantes, el municipio incentiva la construcción de viviendas y ofrece ayudas para familias. Desde la década de 1940, la población ha ido disminuyendo de forma ininterrumpida: de 370 a los 250 habitantes actuales.

Para aumentar su número de habitantes, en 2018 Albinen comenzó a ofrecer un subsidio para la vivienda a hombres, mujeres y niños que se instalaran en el municipio. Desde entonces, cualquier persona menor de 45 años que se mude a Albinen recibe 25?000 francos suizos, y el ayuntamiento paga 10?000 francos adicionales por cada hijo. Así, una familia de cuatro miembros recibe 70?000 francos. Este dinero debe utilizarse para la compra, construcción o reforma de un inmueble. La inversión mínima prescrita asciende a 200 000 francos, y si se reside en Albinen menos de diez años, estos importes deben devolverse.

El reclamo de los jóvenes: ¡Que vuelva a haber más jóvenes!

Este apoyo activo a las familias y las viviendas es fruto de una iniciativa promovida por un grupo de jóvenes de Albinen. Su compromiso se vio recompensado, ya que desde 2018 se han recibido 19 solicitudes, que corresponden a un total de 38 adultos y once niños: son jóvenes, parejas o familias procedentes del Valais y de otros cantones de Suiza. Hasta el momento, los subsidios autorizados por el ayuntamiento ascienden a 880?000 francos, y las inversiones generadas a 6,6 millones.

“Aproximadamente el 70 por ciento de la población del cantón del Valais reside en una vivienda de propiedad; tan solo un 30 por ciento alquila piso o casa. Por ello teníamos claro que había que fomentar la propiedad inmobiliaria, sobre todo porque el pueblo dispone de numerosos inmuebles y reservas de terrenos edificables sin utilizar”, explica Beat Jost.

Recibimos solicitudes de todo el mundo.”

Beat Jost

Alcalde de Albinen

Dudas y temores

A pesar del éxito cosechado hasta el momento, en un principio el proyecto también fue objeto de críticas entre la población: de hecho, la inusitada estrategia del ayuntamiento dio mucho que hablar en los medios de comunicación, sobrepasando con creces las fronteras del país. “Recibimos solicitudes de todo el mundo”, comenta Beat Jost. Muchas de las noticias publicadas en los medios extranjeros eran engañosas: incluso hubo personas que llegaron pensando que en Albinen se regalaba dinero y que, además, serían obsequiadas con una vivienda. Una avalancha de solicitudes y visitantes espontáneos suscitó entre los habitantes el temor de una inmigración descontrolada. La municipalidad se dio entonces a la tarea de redactar textos en varios idiomas, en los que especificaba que un extranjero solo tendría derecho a los incentivos de vivienda en caso de contar con el permiso de residencia requerido.

Beat Jost, alcalde de Albinen: “Recibimos solicitudes de todo el mundo.” Foto Keystone

Al parecer, este problema ya quedó resuelto. Sin embargo, el municipio afronta nuevos retos: en Albinen ya no hay escuela, y “ocho de cada diez preguntas que nos hacen los posibles interesados giran precisamente en torno a este asunto”, comenta Jost. El cantón solo reabrirá una escuela en el pueblo cuando se alcance un determinado número de alumnos. Por ello actualmente el ayuntamiento se plantea fundar un modelo alternativo de escuela a la que podrían asistir también los alumnos de todo el valle.

Otros municipios también ofrecen incentivos económicos

El municipio de Zeneggen se encuentra a unos 40 kilómetros de Albinen. De momento, su escuela sigue abierta, pero los cursos superiores podrían cancelarse debido a la falta de alumnos. Si bien el ayuntamiento no ha registrado una merma general de su población los últimos años, la mayoría de los nuevos habitantes no ha tenido descendencia. Al igual que en Albinen, Zeneggen apuesta por un incentivo económico, ofreciendo a cada familia que se mude a su municipio 3?934 francos por hijo. ¿Por qué 3?934? ¡Porque 3?934 es el código postal del pueblo!

Fernando Heynen es padre de cinco hijos y concejal de Zeneggen. Por consiguiente, lleva una doble lucha: por mantener la escuela viva y por atraer a nuevos habitantes. “Si se cierra la escuela será aún más difícil traer a jóvenes familias al pueblo”, explica. Al contrario de lo que ocurre en Albinen, en Zeneggen escasean los inmuebles a la venta. De ahí que apuesten por el alquiler: actualmente, el ayuntamiento está construyendo un inmueble de varias viviendas que se arrendará a jóvenes familias. Según indica Fernando Heynen, ya hay personas interesadas, por lo que se espera poder empezar a repartir los incentivos a la mayor brevedad.

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La minicasa despierta curiosidad

En Albinen sigue vivo el interés por el proyecto de subsidio para la vivienda. En particular, la minicasa de la familia Biege despierta especial interés entre los posibles nuevos residentes. Pierre Biege no estaría en contra de tener vecinos que vivieran en minicasas. De momento, no parece que vaya a ser así; pero a él y su familia tampoco les preocupa, ya que de una forma u otra están encantados de haber optado por Albinen.

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