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  • Editorial

Este David era un Goliat

16.09.2020 – Marc Lettau

Es verdad que cuesta trabajo reconocer al caballero de bronce que aparece en la portada del presente número de Panorama. Está siendo limpiado con agua a alta presión, debido a que unos manifestantes arrojaron pintura rojo sangre sobre su estatua en Neuchâtel.

Pero esto no bastará para limpiar la reputación de David de Pury (1709–1786), el personaje que se alza en el pedestal. Este exitoso suizo residente en el extranjero legó una inmensa fortuna a su ciudad natal, Neuchâtel, y fue un Goliat de las finanzas: de ahí su estatua. Sin embargo, desde que el público ha tomado conciencia de que de Pury amasó gran parte de su fortuna gracias a la trata de esclavos, su popularidad ha decrecido notablemente: de ahí su profanación.

De Pury fue uno de esos grandes empresarios por los que Suiza se convirtió temporalmente en una “potencia colonial sin colonias”. Esto no es nada nuevo; pero con el debate mundial en torno al “Black Lives Matter”, en Suiza también este capítulo de la historia ha venido a ocupar la primera plana de las noticias, como lo damos a conocer en la presente edición (ver página 20).

Pero ¿por qué empeñarse en deslucir así la imagen de Suiza? ¿No resulta eso un poco irritante? Al contrario: se trata de un proceso saludable, porque una sociedad capaz de reconocer sus errores pasados sin derrumbarse por ello, continúa avanzando. Un ejemplo: si la Suiza actual otorga tanta importancia al equilibrio y las soluciones de compromiso –lo que le permite muchas veces cosechar grandes éxitos–, es gracias a que ha procesado correctamente sus desaciertos pasados.

Figuras como la de David de Pury nos hacen más conscientes de lo que el historiador Bernhard C. Schär resume en una frase: “La historia de Suiza no se desarrolla, y nunca se desarrolló, únicamente en Suiza y en Europa”. Sobre todo para la “Quinta Suiza” esto debería quedar perfectamente claro: Suiza está en todas partes. Muchas veces para bien, algunas también para mal.

La afirmación de que “Suiza está en todas partes” se ve reflejada en la iniciativa “Multinacionales responsables”, en torno a la que podremos votar el 29 de noviembre de 2020 (ver página 13). Objeto de esta votación será la pregunta siguiente: ¿deben las grandes compañías suizas responder por los daños a las personas y al medioambiente que causen en otros sitios del planeta?

En el fondo, este interrogante no difiere tanto del que suscita un personaje como David de Pury: ¿es aceptable la forma en que amasó su fortuna? Pero a diferencia de lo que ocurría en su época, hoy en día las grandes multinacionales actúan bajo la mirada implacable de la sociedad civil.

Marc Lettau, Redactor Jefe
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