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Crans-Montana | Un devastador incendio conmueve a Suiza

24.04.2026 – Christof Forster

El incendio de Crans-Montana se ha cobrado la vida de 41 personas y ha dejado más de cien heridos. Tanto en Suiza como en el extranjero, muchos se preguntan cómo pudo ocurrir algo asíen un país que tanto se enorgullece del cumplimiento estricto de sus normas, de su eficiente organización y de su incansable afán por la precisión.

Lo que debería haber sido un alegre arranque del año nuevo se convirtió, en cuestión de minutos, en una tragedia de proporciones históricas, que sigue generando titulares a diario semanas después de su ocurrencia. El lamentable incidente resultó en 41 muertos y más de 110 personas heridas, la mayoría de ellas de gravedad.

Según los últimos datos, el drama empezó a la 1:27 de la madrugada, mientras adolescentes y jóvenes adultos de Suiza y del extranjero celebraban Nochevieja en el sótano del bar “Le Constellation”, de Crans-Montana. Una camarera, subida a hombros de un compañero, sostenía una botella de alcohol en cada mano, con bengalas encendidas –un accesorio pirotécnico que se utilizaba con frecuencia en el establecimiento, según un informe de la policía cantonal, citado por los medios de comunicación.

La camarera se acercó demasiado al techo, compuesto por gomaespuma inflamable, y todo ocurrió en un instante: fuego, humo, clientes huyendo despavoridos. Exactamente a la 1:28 y 12 segundos, se produjo en el sótano un flashover, una combustión súbita generalizada que, de repente, convirtió el establecimiento en un infierno: violentas llamas alcanzaron la terraza de la planta baja. Atrapadas, 37 personas fallecieron en el sótano, y otras tres perdieron la vida en lo alto de las escaleras.

Temperaturas superiores a los1 000 grados

Un flashover se produce cuando un fuego calienta su entorno a unos 300 grados y los gases de combustión liberados se inflaman bruscamente. Cuando esto ocurre, las temperaturas pueden superar los 1 000 grados. Para las personas que se encuentren presentes en el momento del incendio, esto puede tener consecuencias mortales o provocar quemaduras de suma gravedad.

El tratamiento de tales heridas es muy complejo y suele llevar meses o, incluso, años. Muchos de los afectados podrían haber inhalado gases tóxicos, lo que puede provocar graves daños pulmonares. Gracias a la solidaridad europea, algunos heridos fueron trasladados a centros especializadas del extranjero, ya que Suiza no cuenta con la capacidad hospitalaria suficiente para una emergencia de tales dimensiones.

Si este incendio suscitó reacciones en todo el mundo, no fue solo porque las víctimas eran de diferentes nacionalidades, sino también por el momento en que se produjo la catástrofe, ya que el cambio de año suele ser un acontecimiento lleno de esperanza y optimismo. Además, las víctimas no solo tenían por delante un nuevo año, sino toda una vida: de las 41 personas fallecidas, 20 eran menores de edad, y algunas solo tenían 14 o 15 años. Para las familias, la vida dio de repente un giro irreversible.

“Incluso el país más civilizado puede fracasar cuando descuida la vigilancia”. 

La Repubblica

Seis años sin controles

La catástrofe conmovió a Suiza. Poco a poco fueron saliendo a la luz indicios de que esta tragedia podría haberse evitado. Para empezar, Jacques Moretti, quien administraba el bar junto con su esposa, instaló un techo de gomaespuma inflamable como aislante acústico, en su reforma de 2015. Al parecer, esto no llamó la atención del ayuntamiento en la inspección del local. Además, a partir de 2019 el ayuntamiento dejó de inspeccionar el bar, y el cantón, que tiene la obligación de supervisar, aparentemente no comprobó si las autoridades locales cumplían las normas de protección contra incendios.

Impactados por la catástrofe, los cantones suspendieron la revisión de las normas de protección contra incendios prevista para 2026, que contemplaba una flexibilización de las mismas y una mayor autonomía para los gerentes de los establecimientos. La tragedia de Crans-Montana pone de manifiesto lo que podría implicar una relajación de la normativa.

41 personas perdieron la vida y más de 110 sufrieron heridas, la mayoría de ellas de gravedad. ¿Cómo pudo ocurrir una catástrofe de estas dimensiones precisamente en Suiza?

La imagen de Suiza se ha deteriorado

¿Cómo es posible que en un país que valora tanto la perfección y el cumplimiento de las normas se produjeran fallos tan graves? En la percepción generalizada de muchos suizos, un desastre así solo ocurre “en el extranjero”: si se han producido graves incendios en discotecas de Macedonia del Norte o Brasil, es porque allí se toman a la ligera las normas de seguridad, si es que acaso existen… pero eso no pasa en Suiza. Este sentimiento de superioridad, muy arraigado en el inconsciente colectivo suizo, hace que una catástrofe ya de por sí brutal y trágica resulte aún más difícil de asimilar.

Quizá esto explique por qué algunos se han apresurado a señalar con el dedo al Valais, acusándolo de descuidar los controles y no supervisar a las autoridades, pues en ese cantón casi todo el mundo se conoce, por lo que se suele hacer la vista gorda y reina la ley del silencio. Sin embargo, esto es olvidar un poco rápido que esa cercanía reina prácticamente en todo ese pequeño país que es Suiza, cuyo funcionamiento depende en gran parte del sistema de milicia, de la autonomía de los municipios y del principio de subsidiariedad. Probablemente, una catástrofe como esta –en la que prácticamente todo lo que podía salir mal, salió mal– también podría haber ocurrido en cualquier otro rincón del país.

La imagen de una Suiza fiable y segura también se ha visto empañada en el extranjero, especialmente en Italia, donde el tono se ha ido endureciendo. Y es que seis jóvenes de este país vecino de Suiza perdieron la vida en el incendio, y más de diez resultaron heridos, algunos de gravedad. Las críticas se dirigen sobre todo a la Fiscalía del Valais, acusada de cometer errores y de actuar con amateurismo en la gestión del procedimiento. Así, la pareja Moretti no fue ingresada de inmediato en prisión preventiva, no se incautaron sus teléfonos móviles y una orden de registro emitida el 1.o de enero no se ejecutó sino hasta mucho más tarde.

Voces más moderadas

Algunas de estas críticas pueden parecer algo hipócritas, ya que la confianza de los italianos en su propio sistema judicial es una de las más bajas de Europa. Se acusa al gobierno de Giorgia Meloni de aprovechar la tragedia con fines políticos internos, sobre todo con vistas al próximo referendo en torno a una reforma judicial destinada a reforzar la influencia del Ejecutivo sobre las autoridades de investigación y los tribunales. Se sostiene que Meloni ha provocado la escalada del conflicto con Suiza para enviar un mensaje a sus compatriotas: allí están a la vista las graves consecuencias que puede tener una justicia independiente.

Aun así, también se escuchan voces más moderadas, como la del diario italiano La Repubblica, para el que “No es solo una tragedia, sino una derrota cultural, una ilusión que se hace añicos ante la brutal realidad: incluso el país más civilizado puede fracasar si baja la guardia”. 

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