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“La votación electrónica y la banca electrónica no se pueden comparar”

03.04.2020 – Interview: Marc Lettau, Susanne Wenger

Desde el verano pasado, el voto electrónico está en punto muerto en Suiza. Esto es motivo de decepción para muchos suizos en el extranjero. El Canciller Federal, Walter Thurnherr, nos comparte su punto de vista al respecto y reitera su convicción: más vale seguridad que velocidad.

Panorama Suizo: Señor Thurnherr, ¿ha dejado alguna vez de votar?

Walter Thurnherr: No recuerdo haberme perdido ninguna votación. Siempre envío mi voto por correo, ya que es un método rápido y muy práctico, a menos que el votante sufra de discapacidad visual o radique en el extranjero.

Si la participación electoral en Suiza disminuyera en un tercio, ¿sería eso un motivo de preocupación para usted?

Actualmente, la participación electoral es ya inferior al cincuenta por ciento. Eso significa que, aproximadamente, la cuarta parte de la población decide sobre todos los temas. En mi opinión, esto es preocupante.

Pero eso es exactamente lo que ocurrió en las elecciones del Consejo Nacional de 2019: la participación de los suizos que residen en el extranjero disminuyó significativamente.

En este caso, probablemente conocemos la causa: la falta de votación electrónica. Pero esto podría volver a cambiar. Creo que sería peor si no se supiera por qué disminuye el interés de los votantes en las elecciones.

Debido a que actualmente no se puede votar por vía electrónica, la redacción de “Panorama Suizo” está recibiendo muchas cartas de suizos en el extranjero que manifiestan su descontento. ¿Comprende usted estas reacciones?

Sí, por supuesto; sobre todo, por parte de aquellas personas que anteriormente tenían acceso a la votación electrónica y se habían acostumbrado a ella. Esta situación es especialmente molesta para aquellos suizos que residen por un breve tiempo en el extranjero y después vuelven a Suiza, ya que se verán directamente afectados por lo que se decida.

Actualmente, la votación electrónica se encuentra “en punto muerto” en Suiza. ¿No está más bien clínicamente muerta?

“En punto muerto” no significa que esté muerta. Pero tampoco significa que todo se va a resolver de un día para otro. Todavía no está claro cómo seguirá el asunto. Eso depende de distintos factores. Quienes se oponen a la votación electrónica están recogiendo firmas para una iniciativa popular que exija una moratoria. También hay varias propuestas pendientes en el Parlamento. Está por verse si encontraremos a un operador que pueda ofrecernos un sistema seguro.

Acerca de su estado de ánimo con respecto a la votación electrónica, Walter Thurnherr reconoce: “A veces cambia mi sentir”.

¿Se siente usted optimista al respecto?

Bueno, a veces cambia mi sentir. Hace cuatro años se rechazó en el Consejo de los Estados, con escasa mayoría, una moción para que la Confederación obligara a los cantones a ofrecer la votación electrónica hasta las elecciones de 2019. Ya en ese momento decíamos: “Más vale seguridad que velocidad” y hacíamos hincapié en la autonomía cantonal. Después, durante la consulta sobre la votación electrónica, casi todos los cantones estuvieron a favor, pero la mayoría de partidos se opusieron. Correos de Suiza intentó introducir un sistema de votación electrónica totalmente fiable, pero se detectaron en él varios errores graves, algunos incluso vergonzosos, por lo que Correos retiró de nuevo su sistema. También hubo un cambio de actitud generalizado.

¿A qué se refiere?

Hace quince años se decía que Internet era algo muy bueno para las democracias y muy malo para las dictaduras. En la actualidad, se piensa más bien lo contrario. Debido a todo eso, uno dice ahora: hay que tener cuidado de no cometer errores. Pero estoy seguro de que si hubiera dos o tres cantones con un sistema totalmente fiable, los cantones vecinos se preguntarían “¿Por qué ellos pueden y nosotros no?”. Muchas cosas han surgido de esta manera en Suiza.

Las señales de la capital federal respecto a la votación electrónica son contradictorias. Por una parte, usted como Canciller Federal ha recibido el encargo de concebir, junto con los cantones, una nueva fase de ensayo de la votación electrónica, de aquí a finales de año. Por otra, el Parlamento ejerce cada vez más presión para que se desista de la votación electrónica. En vista de esto, ¿a qué pueden atenerse, digamos, una suiza en Sídney o un suizo en Uagadugú?

Si se han informado bien, ambos saben cómo funcionan las cosas aquí. El ámbito político suizo es una verdadera máquina de consultas, a veces bastante caprichosa: avanza un paso y luego retrocede dos. Todo necesita su tiempo. No olvidemos que los debates en torno al voto por correo empezaron en los años 1930, mientras que este tipo de voto sólo se introdujo en 1994 en toda Suiza; el cantón del Tesino lo adoptó para asuntos cantonales apenas hace algunos años.

El Consejo Federal desistió, en el verano pasado, de introducir el voto electrónico generalizado y quiere ahora que se realice una nueva fase de ensayo. Pero se vienen realizando pruebas desde 2004, en varios cantones.

En la nueva fase de ensayo pretendemos ir más allá de lo que hemos ido hasta ahora y poner a prueba un sistema totalmente fiable. Ese es un requisito para generalizar el voto electrónico. El sistema de Correos de Suiza tenía algunas deficiencias. El objetivo de la nueva fase de ensayo es superar esos obstáculos. Esto está en consonancia con nuestra política de avanzar de forma lenta, pero constante.

Thurnherr durante la entrevista de “Panorama”: “Nunca existirá una seguridad absoluta”.

La votación electrónica ha sido criticada, sobre todo, por motivos de seguridad. ¿Es factible una votación electrónica segura?

Nunca existirá una seguridad absoluta. Todos los procesos electrónicos pueden ser pirateados o dañados. Por eso, incorporamos obstáculos para que el esfuerzo que esto requiera sea excesivo para el hacker y su intento no pase desapercibido. El objetivo es la máxima seguridad posible, como en los aviones o las centrales nucleares. Quienes exigen una seguridad absoluta tampoco deberían viajar en avión.

Muchos electores de la “Quinta Suiza” no comparten esos escrúpulos en materia de seguridad: argumentan que hacen uso de la banca electrónica y acceden a los servicios gubernamentales por vía electrónica. En esos casos, los riesgos se consideran aceptables.

Eso no se puede comparar. En la banca electrónica se trata de relaciones individuales entre un cliente y un servidor; en la votación electrónica se trata del sistema en su conjunto. El daño sería incomparablemente más grave. La simple sospecha de que se puedan piratear las votaciones perjudicaría al sistema democrático. Por eso, los requisitos de seguridad que debe cumplir la votación electrónica son mucho mayores que los de cualquier otro sistema electrónico. Por eso es que no tenemos muchos amigos entre los proveedores de sistemas de votación electrónica.

Pero también se puede manipular el voto por correo y, de hecho, varios miles de votos enviados pierden su validez, por ejemplo, porque les falta la firma.

De hecho, esto tampoco es comparable. El voto por correo puede ser objeto de manipulaciones aisladas, pero no a gran escala. En el caso de la votación electrónica, el temor es que alguien pueda acceder al servidor y modificar el resultado de la votación por completo. Las voces críticas exigen, y con razón, que seamos precavidos cuando se trata de nuestros procesos democráticos. Por eso, tenemos que explicar lo que hacemos para que la votación electrónica sea lo más segura posible.

¿Existen alternativas a la votación electrónica para que los suizos en el extranjero puedan ejercer su derecho a voto que por ley les corresponde? ¿Por ejemplo, el envío electrónico de la documentación electoral?

El envío electrónico no me parece una buena idea. Es indudablemente menos seguro que una votación electrónica totalmente fiable. Además, sólo beneficiaría a aquellos suizos que viven en países en los que los servicios postales son demasiado lentos para que la documentación llegue y regrese a tiempo, pero son lo suficientemente rápidos para garantizar que lleguen a tiempo a Suiza. Por otra parte, la votación electrónica no está pensada sólo para los suizos en el extranjero: también permitiría a 350000 ciegos y personas con discapacidad visual en Suiza ejercer su derecho a voto. El envío electrónico, en cambio, no les serviría de nada.

Entonces, ¿por qué no votar en la embajada del país de residencia?

Cuando vivía en Moscú, podía entregar directamente el sobre con mi voto para que se fuera con la valija diplomática. En cambio, si hubiera vivido en Vladivostok o Irkutsk, esto no me hubiera parecido una idea tan buena, pues habría tenido que viajar a Moscú en avión para cada votación. Otra propuesta que se plantea es poder designar a una persona en Suiza para que rellene la papeleta de votación según las instrucciones del elector que se encuentra en el extranjero. Pero, ¿quieren realmente los suizos en el extranjero desistir del secreto de voto? Naturalmente estamos abiertos a mejoras. Por ejemplo, hemos ampliado en una semana el plazo a partir del cual se envía la documentación electoral. Pero también podrían implementarse otras alternativas en caso de que se ponga fin a la votación electrónica en forma democrática.

¿No podría la “Quinta Suiza” tener su propio distrito electoral?

Para eso tendría que cambiarse la Constitución. Actualmente, 760000 suizos viven en el extranjero. Ellos podrían promover una iniciativa popular. Sin embargo, me temo que eso no cambie nada respecto a los problemas del servicio postal en algunos países de residencia.

El fondo del problema no es realmente el canal de votación, sino más bien el sentimiento de injusticia que experimentan los suizos en el extranjero. El día de las votaciones se hace patente que no todos los suizos gozan de los mismos derechos que por ley les corresponden.

Comprendo la frustración de quienes desean participar en la toma de decisiones y no pueden hacerlo. Pero el voto por correo se introdujo bajo reserva de que no podía garantizarse la entrega de la documentación electoral a su debido tiempo. Lo recuerdo muy bien, porque en aquel entonces dirigía el Servicio para suizos en el extranjero, del Departamento Federal de Asuntos Exteriores. Cuando el correo brasileño entregaba la documentación electoral demasiado tarde, eso no confería ningún derecho para exigir que se repitiera la votación en Suiza. Por lo demás, la postura suiza a este respecto es bastante tolerante. Los suizos en el extranjero mantienen sus derechos políticos incluso si viven en el extranjero desde hace varias generaciones. Esto también es algo que no debe olvidarse.

Thurnherr: “Comprendo la frustración de quienes desean participar en la toma de decisiones y no pueden hacerlo”. Fotos Danielle Liniger

Acerca de nuestro entrevistado: Walter Thurnherr es Canciller Federal desde 2016 y es, por lo tanto, la máxima autoridad en materia de elecciones y votaciones. Nació en Argovia y cursó estudios de Física. Antes de ocupar su cargo actual desempeñó distintas funciones en la administración federal y en el servicio diplomático, en particular en Moscú y Nueva York.

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