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  • Política

El pueblo rechaza el frenazo propuesto por Ecopop

11.12.2014 – Jürg Müller

El 30 de noviembre, el pueblo rechazó muy claramente la drástica limitación de la inmigración con aspectos ecológicos. Aun así, no están resueltos los problemas con la UE.

Los iniciadores de Ecopop luchaban solos. El Consejo Federal, todos los partidos representados en el Parlamento, las asociaciones económicas, los sindicatos y las organizaciones de protección medioambiental estaban en contra. Pese a todo reinaba un gran temor de que el pueblo aprobara también la iniciativa Ecopop, mucho más radical que la iniciativa contra la inmigración masiva, lanzada por la UDC y aprobada el pasado 9 de febrero de 2014. Y es que la iniciativa popular titulada “Alto a la superpoblación – sí a la preservación duradera de los recursos naturales” respondía a muy diversas preocupaciones: contenía aspectos ecológicos, prometía ayuda ante miedos asociados a la inmigración y las tensiones por el crecimiento demográfico, y era bienvenida en círculos xenófobos. 

El sorprendente rechazo masivo de la iniciativa, con un 74,1 % de votos en contra, muestra que, tras la escasa mayoría alcanzada por la iniciativa del 9 de febrero, la mayoría de los suizos no quiere hundir la política europea, dado que con la limitación extremadamente estricta de la inmigración deseada por Ecopop, habría que rescindir los acuerdos bilaterales con la UE. Y los ciudadanos son perfectamente conscientes de la importancia para la economía suiza de mantener unas claras relaciones con Bruselas. 

No obstante, el no a Ecopop no puede interpretarse como una corrección de la decisión del 9 de febrero. El pueblo quiere frenar la inmigración, pero no a todo precio. Aun así, en el debate sobre la migración hemos recuperado algo de nuestro típico pragmatismo suizo. Pero el no a Ecopop sólo nos concede un breve respiro, ya que sigue sin estar claro cómo aplicar la iniciativa contra la inmigración masiva sin obstaculizar el acuerdo de libre circulación de personas ni poner en peligro la vía bilateral. El margen de negociación con Bruselas sigue siendo exiguo. Y si no encontramos una solución con Bruselas satisfactoria para todos, pronto el pueblo tendrá que decidir qué es más importante: aplicar literalmente el artículo que el 9 de febrero se decidió incorporar a la Constitución o continuar con los acuerdos bilaterales, tan provechosos para la economía.

Privilegios fiscales se mantienen

Los extranjeros adinerados seguirán beneficiándose de los ventajosos impuestos a tanto alzado si viven en Suiza pero no trabajan aquí. Con un 59,2 % de votos en contra, el pueblo rechazó el 30 de noviembre la iniciativa popular “Acabemos con los privilegios fiscales para los millonarios”. Los iniciadores consideraban injustos los impuestos a tanto alzado, porque contradicen el principio constitucional, según el cual cada persona debe pagar impuestos acordes a su capacidad de rendimiento económico. Los opositores, que ahora han vencido, advertían del peligro de que muchos extranjeros ricos abandonaran Suiza, lo que perjudicaría a la economía. (JM)

La iniciativa del oro no deslumbró

La iniciativa del oro lanzada por la derecha más conservadora se basaba en tres principios: el balance del Banco Nacional Suizo (BNS) debería contar con un 20 % de oro, las reservas de oro no podrían venderse y tendrían que guardarse en Suiza. La iniciativa fue claramente rechazada por un 77,3 % de votos en contra. Los partidarios argumentaban que el oro es una inversión segura y nunca pierde su valor, al contrario de los billetes y los títulos de valores. Los detractores aducían que el BNS perdería su independencia y ya no podría defender eficazmente su nivel más bajo del cambio frente al euro, fijado en 1,20 francos. (JM) 

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