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Cartas al director

23.05.2016

Un año después del “shock del franco”. Las huellas de la moneda fuerte

Yo soy uno de aquellos que perdieron su trabajo por el shock del franco. Pero en vez de darme de alta como desempleado, emigré al extranjero y ahora trabajo allí …

Philipp Rederlechner, Izmir, Turquía

Suiza es sólo una ruedecita dentro del engranaje de la economía global. Naturalmente, el abandono del tipo de cambio fijo frente al euro conmocionó el mundo de las finanzas; pero hay otros muchos factores que determinan también la precaria situación actual de la economía mundial –como la caída en picado del precio de las materias primas, la reducción de las exportaciones de China, etc.–. A mí la fortaleza del franco me atañe de dos maneras: por una parte, el valor de mis acciones se ha reducido considerablemente durante la recesión; por otra, la fortaleza del franco me proporciona una renta más elevada en baht tailandeses, la moneda del país donde vivo.

Ernst Rütimann, Tailandia

La debilidad del euro, que posiblemente empeore pronto por el Brexit u otro shock político o económico, podría conducir a que el franco suizo se mantuviera a su nivel o, incluso, a un nivel más elevado durante varios años. Gracias a la flexibilidad de la mano de obra (disponibilidad para aceptar jornadas laborales más largas por el mismo salario o reducción de turnos por recortes salariales) se han conservado muchos empleos; pero me preocupa que la fortaleza del franco a más largo plazo tenga un impacto permanente sobre la industria suiza, especialmente en una fase en la que la demanda global se está ralentizando.

Christophe Winkler, Inglaterra

Sobre las votaciones del 5 de junio. ¿Abogados gratuitos para los refugiados?

Alabo la resolución de acelerar la decisión de quién tiene derecho a quedarse y quién no. Vivo en Australia, y por mi parte sería muy cauteloso con la introducción de un asesoramiento legal gratuito para los refugiados. Aquí lo hemos tenido durante años, con el resultado de que algunos refugiados han pasado meses, e incluso años en centros de detención, esperando que una decisión negativa sea revocada. Esto ha originado muchos temores, enfermedades mentales y automutilaciones. Todo eso es propiciado por abogados que les tientan con el incentivo de una vida maravillosa en Australia –pese a que el país sufre un creciente desempleo, como la mayoría de los demás países–. Al final todos acaban frustrados: los refugiados que esperan durante años sin poder entrar, y los australianos, a quienes los medios tachan de despiadados, pese a que acogen a miles de refugiados cada año. Los únicos beneficiados son los abogados, generosamente retribuidos con el dinero de los contribuyentes. En lo personal recomendaría que se aceleraran los procesos, e incluso que se diera asesoramiento legal gratuito para un solo recurso, y no para cientos

ad eternum et ad nauseam

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Diane Hobiger, Australia

Claro, deberíamos estar dispuestos a acoger a los refugiados, ¿pero a cuáles? Como todos sabemos por el caso de Alemania, con las grandes oleadas llegan también muchos que no están dispuestos a adaptarse. Muchos de ellos no son refugiados, sino gente que sólo busca un futuro mejor en Occidente.

Creo que Suiza debería cooperar con organizaciones como “Open Doors”, que conocen la situación de la gente, por ejemplo en Siria, y también saben quiénes de ellos son auténticos refugiados.

Doris Escurriola, Valencia, España

Nosotros somos ciudadanos de países desarrollados, bien alimentados y satisfechos; gozamos de libertad política y económica, y tememos que nos vengan a quitar algo, lo que de hecho no es el caso. Desgraciadamente el factor humanidad y el mandamiento del amor al prójimo quedan a veces totalmente relegados. Se difama en conjunto a los refugiados como exiliados económicos, y se olvida que esta gente huye de situaciones ocasionadas en parte por nuestro propio bienestar. El derecho de asilo es un derecho humano al que todos estamos obligados. Proporcionar asesoramiento jurídico gratuito a gente que no puede permitírselo, es algo que debe darse por descontado en un Estado de derecho. Un país en el que sólo puede ganar un proceso quien tenga suficiente dinero, ya no es un Estado de derecho.

Klemens Graf, Alemania

El eterno descando –swiss made–. Entierros originales en Suiza

¡Me gusta la idea de que una persona se convierta en un diamante tras su muerte! Yo también prefiero acabar siendo un diamante que ser devorada por los gusanos en un oscuro ataúd. Un diamante es algo muy bello y al menos puede alegrar la vida de mis descendientes. En vez de “Volver a ser ceniza y polvo” deberíamos decir ahora: “De la ceniza al carbono, del grafito al diamante”. Suena mucho más moderno, ¿no?

Karina Fenner, Alice Springs, Australia

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