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  • Buzón

Cartas al director

28.09.2016

Historia del ferrocarril en San Gotardo. La inauguración del túnel de base

¡Enhorabuena a Suiza! Un logro técnico superlativo, pero también un testimonio de la fuerza de voluntad (política) de la población, que apoya este magno proyecto.

Robert Rickenbach

Entre tradición y modernidad. La trompa alpina a ritmo de pop y jazz

Soy mitad suizo, mitad inglés, y desde hace cinco años me dedico a tocar una trompa alpina de carbono. Comparto algunos puntos de vista que expone el autor del artículo. Es para mí motivo de profunda alegría tocar a «Alfie», mi trompa alpina, en el centro de la ciudad de Londres, en Escocia, en nuestra hermosa costa de Devon. No soy muy estricto en cuanto a tradición y normas. Para mí la tradición es como la “gramática”: cuando se tocan varios instrumentos musicales, es imprescindible conocer su “gramática/tradición” para tocarlos correctamente. Pero como en el caso del lenguaje, cuando se posee una sólida base de su “gramática/tradición”, el vocabulario experimenta un extraordinario desarrollo. Para mí, los músicos que se despegan del pasado y ponen a prueba los límites de aquello que puede lograr la trompa alpina, son una increíble fuente de inspiración. ¡Ojalá pueda emularlos algún día, aunque sin pretender igualarlos!

N. Everett, Inglaterra

Nacido en Suiza en el seno de una familia con una larga tradición agropecuaria en los Alpes, cuando me mudé a Texas me llevé una trompa alpina. Suelo tocarla cerca de la medianoche para dar la bienvenida al Año Nuevo, aunque no me responda el eco de las amplias praderas que me rodean y no tenga a ninguna vaca “Longhorn” a la que deba llamar cuando viene la noche. El sonido de la trompa alpina me recuerda los fantásticos veranos que pasé con mi hermano en los Alpes y en las montañas de los Grisones, y muchos festivales en Suiza. Pero es un placer aún mayor escuchar la trompa cuando se mezcla con otros instrumentos, o como instrumento principal junto con otros. Su sonoridad tan particular despierta recuerdos y llega hasta el corazón.

Othmar Schwarzenberger, EE. UU.

Ya que toco personalmente la trompa alpina, estoy en contra de este tipo de música moderna que degrada las tradiciones. Si quiero tocar esta música, entonces lo hago con un saxofón.

Charles Schmid, Austria

Editorial: ¡A votar, aunque a veces nos cueste trabajo!

El editorial sólo concierne a una mínima parte de los lectores. No, yo no voté el pasado 5 de junio. Desde mi lugar de residencia en África me resulta difícil acudir a las urnas. Además, es preciso recibir antes los folletos de los que habla Marko Lehtinen, en un país como éste en el que el servicio postal es tan lento y las distancias tan enormes. En definitiva, soy un ciudadano suizo privado de su derecho de voto. No obstante, existe una solución que permite recibir su revista, escribiros, ocuparme de mis cuentas, etcétera, y esa solución es Internet. Mientras no sea posible votar por Internet seguiré siendo un ciudadano sin derechos. Puede que esto sea complicado; pero para un país orgulloso de tener el túnel ferroviario más largo del mundo, esto debería ser posible, ¿no? Pero ¿cuándo?

Yvan Stern, Sahara aRgELINO

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