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  • Política

Una nueva constelación bajo la cúpula del Palacio Federal

28.09.2016 – Jürg Müller

La mayoría de derechas se consolida entre las luchas por el poder y los “cambios de rumbo de los conservadores”, mientras que la izquierda se encuentra aislada y en alarma: poco a poco van tomando forma las nuevas correlaciones de fuerzas políticas.

Los socialdemócratas dan voces de alarma: afirman que la mayoría conservadora “ha perdido el sentido de la responsabilidad por el interés colectivo y el bienestar común”. Añaden que “la mayoría de derechas, capitaneada por la UDC, avanza sin miramientos. Ya no se logran consensos. La UDC marca las pautas, el PLR y el PDC obedecen ciegamente”. Este breve pero enérgico análisis del PS puede leerse en el “llamamiento a la incomodidad” del 25 de junio.

Esta consigna posee una larga tradición. Ya en 1984, a raíz de la no elección de Lilian Uchtenhagen, candidata oficial del PS para el Consejo Federal, el Presidente del PS, Helmut Hubacher, declaró, en un congreso del PS, que su partido seguiría haciendo política “terriblemente incómoda”. Sin embargo, en los hechos la fuerza de esta declaración explosiva fue más bien moderada. Con todo, la consigna de 1984 se retomó literalmente en el llamamiento del 25 de junio.

“Una agresiva política de regalos fiscales”

El trasfondo de la alarma de los socialdemócratas es la mayor fortaleza de la derecha desde las elecciones parlamentarias de octubre de 2015. Además, desde la pasada primavera la UDC, el PLR y el PDC tienen, con Albert Rösti, Petra Gössi y Gerhard Pfister, nuevos jefes de partido que proceden del ala derechista de sus partidos. En opinión del Presidente del PS, Christian Levrat, la “derecha unida” sigue también una “agresiva política de regalos fiscales”. Como ejemplo elocuente, el Presidente del partido menciona la III reforma del impuesto de sociedades, aprobada en junio por el Parlamento que, tan sólo a nivel federal, supone un agujero fiscal de unos 1 500 millones de francos. El PS ha lanzado un referéndum en contra de esta reforma, abriendo así el primer campo de batalla en el marco de la nueva “incomodidad”.

La Consejera Nacional bernesa Regula Rytz, Presidenta de los Verdes, habla entretanto de la “hora de los ideólogos” en los partidos conservadores y de derechas. La búsqueda de un equilibrio social se ha visto desplazada por un clientelismo político de cortas miras. Donde más perceptible es esa línea dura, según Rytz, es en la política financiera y fiscal. Pero esta línea es insostenible a largo plazo, ya que la población no deja de advertir que la “política de desmantelamiento masivo” pone en tela de juicio el compromiso internacional o el papel educativo de Suiza. Regula Rytz subraya asimismo el fuerte viraje a la derecha protagonizado por el PDC. Por ejemplo, mientras que en la última legislatura el partido apoyaba la estrategia energética, “ahora colabora en el desmantelamiento de las metas”.

Efectivamente, parece que el PDC, ahora capitaneado por Gerhard Pfister, se está reorientando. Pfister muestra una gran ambición programática. Ya varios meses antes de las elecciones del otoño de 2015, escribió en el “Basler Zeitung” un artículo titulado “Reflexiones en torno al cambio de rumbo de los conservadores”. Allí explicaba que pese a la clara mayoría conservadora en el Parlamento, de hecho “se impone la agenda socialdemócrata en lo relativo a cuestiones importantes”, debido a que el PLR y el PDC han ampliado demasiado su programa. Pfister consideraba necesario un “renacimiento de la política conservadora”. El requisito para ello es que “la UDC limite su radicalización, el PLR su afán de poder y el PDC su arbitrariedad programática”.

¿Cambio de rumbo de los conservadores?

Ésta es una clara crítica a su predecesor, Christophe Darbellay, quien cultivaba estrechos vínculos con los pequeños partidos de centro: los Verdes Liberales y el Partido Conservador Democrático (PDB). En un artículo de la edición de junio de la revista “Schweizer Monat”, Pfister se distancia ahora claramente de estos dos partidos. “Estos dos partidos no juegan ningún papel en el cambio de rumbo de los conservadores”, declara el nuevo Presidente del partido. Para Pfister, el cambio de rumbo –una expresión clave que usa una y otra vez– radica ante todo en “las posiciones comunes” con la UDC y el PLR.

Queda por ver si el trío conservador se pondrá de acuerdo sobre cuestiones fundamentales. En una entrevista con “Panorama Suizo”, el Consejero Nacional bernés y Presidente de la UDC, Albert Rösti, se muestra más prudente al respecto: si bien la colaboración entre los tres nuevos presidentes de partidos conservadores es muy positiva y “reina una gran confianza, no tenemos un proyecto común y la cooperación sólo se da en casos concretos”, resalta. Rösti opina que lo decisivo no son los directivos de los partidos, sino ante todo la nueva correlación de fuerzas en el Parlamento y el Consejo Federal. Añade que se percibe una “cierta mejora”, especialmente en materia de impuestos y retenciones, aludiendo a la III reforma del impuesto de sociedades. También en la estrategia energética se han “eliminado algunos aspectos problemáticos” y se ha logrado echar por tierra antiguas decisiones del Parlamento, asevera Rösti.

Una política europea sin unidad conservadora

Sin embargo, esto no debería ocultar las importantes divergencias que existen entre los conservadores, por ejemplo en materia de política europea, de asilo y migración. Para Rösti, la postura del PLR sobre la Iniciativa contra la migración masiva es motivo de irritación, ya que los liberales “se opondrían a su aplicación consecuente”. Rösti califica asimismo de “decepcionante” la postura del Consejo Federal que, si bien dispone de una clara mayoría UDC/PLR, toma decisiones izquierdistas en diversos asuntos.

Petra Gössi, Consejera Nacional del cantón de Schwyz y Presidenta del PLR de Suiza, piensa que al fin y al cabo las cosas no han cambiado tanto: “El Parlamento no funciona de modo muy diferente a como lo hacía antes de las elecciones de 2015; sigue habiendo una alternancia de mayorías”. Y en materia de política social, es muy posible en su opinión que se den algunos acuerdos entre el PLR y el PS. Como actualmente predominan los temas de política financiera, fiscal y económica, los acuerdos entre partidos conservadores figuran en primer plano y se ven facilitados por la existencia de claras mayorías.

Sin embargo, Gössi ataca a la UDC en un punto central: “La UDC hace todo lo que está a su alcance para hacer fracasar los acuerdos bilaterales con la UE, y ése es un juego peligroso. Para nosotros es inaceptable introducir topes y cupos a la hora de implementar la iniciativa contra la inmigración masiva. El mantenimiento de los acuerdos bilaterales constituye una prioridad absoluta para el PLR“.

Para Claude Longchamps, politólogo y Director del Centro de Investigación GfS Bern, el PLR ha trazado aquí claras líneas rojas, porque quiere salvar a toda costa los acuerdos bilaterales, por motivos económicos. A este respecto también existen puntos de convergencia entre los liberales y los izquierdistas. Por lo demás, tras las elecciones del año pasado y con los tres nuevos presidentes de partido la libertad de movimiento del PS se ha reducido a ojos vista. El Consejo Federal sigue funcionando sin tener en realidad una política de partido, asevera Claude Longchamps. Sigue habiendo muy a menudo alianzas cambiantes y representantes individuales de los cantones que se salen de la fila. Por el contrario, en el Consejo Nacional y en el Federal se advierte un claro cambio de enfoque.

Se ha perdido la mayoría genuina

En el Consejo Federal, el PS ha perdido “su mayoría genuina”, debido a la doble representación de la UDC y del PLR, analiza Longchamps. Esta mayoría, añade, había funcionado hasta ahora gracias a la Consejera Federal Evelyne Widmer-Schlumpf, del pequeño partido PBD. “La transición energética, así como la política bancaria, se basaban en la constelación siguiente: dos Consejeros Federales del PS, uno del PDC y uno del PBD”. De ahí que el Consejero Federal del PLR, Didier Burkhalter, se haya convertido hoy en una figura decisiva. Quizá vote de vez en cuando en favor del centro-izquierda, “pero no está integrado en esta constelación”, dice Longchamps. Al contrario, Didier Burkhalter es objeto de estrecha vigilancia, en particular por parte de la UDC, para quien el PLR es el socio principal.

El politólogo observa también una rivalidad entre el PLR y el PDC. Bajo la dirección del nuevo Presidente del PDC, Gerhard Pfister, los demócrata-cristianos querían ser, frente al PLR, “el partido más favorable a la economía”, y al parecer también estaban dispuestos a colaborar más con la UDC que con el PLR, por ejemplo en materia de política agraria y comercial. Al parecer, Pfister pretende que el PDC destaque más como nueva fuerza de centro y defiende valores conservadores en política social y familiar. “Su antecesor, Christophe Darbellay, miraba según el caso a izquierda y derecha, y se servía de lo que más le convenía”, afirma Longchamps. Esto le abría muchas posibilidades al PS. El Presidente del PS, Christian Levrat, obtuvo en ciertos campos políticos las mayorías necesarias, a través de “ofertas razonables” al PDC y el PBD, lo que le permitió participar en las decisiones de la agenda política. Pero hoy en día esto ya no funciona: “La izquierda ya no cuenta con un plan de batalla que le permitiría lograr activamente sus propia mayorías”, dice Claude Longchamps.

Jürg Müller es redactor de “Panorama Suizo”

Imagen  El Presidente  del PS, Christian Levrat, en la foto durante la asamblea de delegados del PS de  Suiza en junio pasado en Chur, se declara a favor de una  nueva política de “incomodidad” de parte de su partido. Photo Keystone

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