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Nik Bärtsch | Módulos e improvisación

09.12.2021 – MARKO LEHTINEN

Con sus grupos Ronin y Mobile, Nik Bärtsch es, desde hace tiempo, una figura conocida en el mundillo del jazz europeo. No obstante, Entendre constituye un hito importante en su carrera: no solo porque es el primer álbum en solitario tras doce publicados, sino también porque es la primera vez que el pianista zuriqués lanza álbum con el legendario sello “ECM” de la discográfica alemana que, desde la década de 1970, impulsa un jazz innovador, con toques etéreos, así como universos sonoros que han supuesto un cambio decisivo en este género. Además de álbumes de Jan Garbarek, Ralph Towner o Eberhard Weber, ECM publicó también el mítico concierto de Colonia, de Keith Jarrett.

Nik Bärtsch: «Entendre». ECM, 2021.

La publicación de Entendre viene a recompensar la labor de Nik Bärtsch, cuya música encaja perfectamente en el catálogo de ECM: una música tan intensa como un mantra, que respira y fluye, llena el tiempo y el espacio. El álbum, grabado en el magno auditorio “Stelio Molo” de Lugano, consta de seis piezas, cinco de las cuales fueron denominadas “módulos” por su autor, de 50 años. A la sexta le dio el nombre de “Déjà-Vu, Vienna”. Más que piezas de composición fija, en realidad son decorados móviles que se enlazan en forma hipnótica y rítmica, claramente estructurados aunque libres, controlados y a la vez extáticos, con un importante margen de deliberada improvisación.

“Mi música presenta estrecha afinidad con la organización del espacio arquitectónico y se rige por los principios de repetición y reducción, así como por una serie de ritmos que se interpenetran”, declara Nik Bärtsch. “Uno puede entrar en una obra musical e instalarse en ella del mismo modo que se instala en una habitación”: una definición algo abstracta e intelectual, que contrasta con el aspecto inmediato e intuitivo de su música.

Fotos Christian Senti

Entendre emana una especie de energía mística, al igual que muchas obras de este pianista. Incluso la figura de Bärtsch evoca esa dimensión mística: con su cabeza rasurada, su fina barba y su vestido negro que nunca puede faltar cuando sube al escenario, Bärtsch se asemeja a un monje oriental. De esta manera, el pianista nos ofrece una obra de arte total y coherente, cuya incorporación a ECM es tan lógica como bien merecida.

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