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La guerra de Rusia suscita un nuevo debate sobre la neutralidad

01.04.2022 – SWI swissinfo.ch | BRUNO KAUFMANN

Una de las exigencias bélicas de Putin es la neutralidad de Ucrania. Mientras tanto, Suiza acaba de reinterpretar su neutralidad. Países como Suecia y Taiwán también están haciendo ajustes sobre el difícil principio de no interferir. Debate.

La neutralidad fue "una inspiración y un ideal para muchos Estados en el siglo XX", indica Johanna Rainio-Niemi, historiadora especializada en neutralidad de la Universidad de Helsinki, Finlandia, uno de los cinco países de la UE que mantienen elementos de neutralidad en su política exterior. Y es que la neutralidad suele asociarse a la paz y la prosperidad.

Johanna Rainio-Niemi, Neutrality as Compromises: Finland’s Cold War Neutrality (2021); Rowman and Littlefield. Foto: researchportal.helsinki.fi

Tras el ataque ruso a Ucrania, varios países han "abandonado" su neutralidad tal y como se entiende internacionalmente. Entre ellos se encuentran países tradicionalmente neutrales, como Suiza y Suecia: "Suecia renuncia a la neutralidad", anunciaba la cadena de televisión pública ZDF tras la histórica decisión del Parlamento sueco a finales de febrero de apoyar a Ucrania con armas. Y el "New York Times" reconocía la decisión del gobierno suizo de sumarse a las sanciones de la UE contra Rusia con el siguiente titular: "Suiza deja de lado su larga tradición de neutralidad"

Misiles en Kiev, Járkov, Mariúpol

El ataque de Rusia a Ucrania nos deja en estado de shock. El dolor provocado es inconmensurable. La guerra también pone en jaque a Suiza. Debido a que este cierre de redacción se produjo con anterioridad a los hechos, no leerá nada al respecto en nuestro “Panorama”. Sin embargo, encontrará información sobre los acontecimientos en: swissinfo.ch

Esta percepción también se refleja en los debates políticos nacionales sobre el tema - curiosamente, bajo enfoques opuestos: en Suecia, por ejemplo, el partido nacional conservador de los Demócratas Suecos pide un cambio radical con la política anterior y la adhesión a la alianza militar de la OTAN. En Suiza, sin embargo, el partido conservador de derechas UDC califica de "fin de la neutralidad" la adopción de sanciones de la UE contra Rusia.

Sin embargo, esas palabras con sonido a despedida podrían ser demasiado apresuradas. "La neutralidad no se define por la cuestión de las sanciones. Eso no está establecido en el derecho internacional ni es un requisito político para un Estado neutral", afirma Pascal Lottaz, investigador sobre "política de neutralidad" en la Universidad Waseda de Tokio (Japón).

Pascal Lottaz, Neutral Beyond the Cold: Neutral States and the Post-Cold War International System (2022); Lexington Books. Foto: waseda.jp

Según Lottaz, que se crió en Friburgo (Suiza), el Convenio de La Haya "permite explícitamente a los Estados neutrales importar y exportar armas". Y eso independientemente de si un país está en guerra o no.

El Convenio de La Haya, acordado por las grandes potencias de la época a principios del siglo XX, sigue formando en la actualidad una parte importante del derecho internacional humanitario.

La neutralidad, coetánea de la democracia 

Históricamente, la "neutralidad" es contemporánea de la "democracia". Ambos conceptos fueron inventados en las antiguas ciudades-estado griegas y posteriormente encontraron una gran variedad de aplicaciones hasta que finalmente se convirtieron en modelos mundialmente conocidos en el siglo XIX.

Desde un punto de vista jurídico, hoy en día se considera "neutral" a un Estado que no pertenezca explícitamente a una alianza militar. En todo el mundo hay varias docenas de este tipo de Estados, principalmente en Europa y Asia. Pero también hay un país en América Latina, Costa Rica, que proclamó su "neutralidad permanente, activa y sin armas" en 1983.

Según Johanna Rainio-Niemi, la neutralidad es una "historia de éxito" para muchos países: la politóloga finlandesa incluye a algunos miembros de la UE como Irlanda, Austria y su propio país, Finlandia. Pero la historia también incluye países que no permanecieron indemnes a pesar de la neutralidad: por ejemplo, Bélgica en la Primera Guerra Mundial -invadida por Alemania- o Camboya en la Guerra de Vietnam, que fue atacada tanto por Corea del Norte como por Estados Unidos. "La neutralidad siempre tiene éxito cuando sirve a los intereses de todas las partes implicadas o, al menos, cuando a ninguna de ellas le parece una amenaza existencial", señala Pascal Lottaz, investigador suizo sobre la neutralidad en Japón.

En el pasado, los conflictos violentos entre países han dado lugar a nuevas formas de neutralidad. Entre ellas se encuentran soluciones innovadoras para territorios en disputa, como el archipiélago de Åland, en el Mar Báltico, entre Suecia y Finlandia (1920), o el Tratado de Spitsbergen de 1925, que pacificó el archipiélago de Svalbard, en el Océano Ártico, hasta el día de hoy. En 1959, todo un continente quedó "neutralizado" con el Tratado Antártico. Actualmente, la neutralidad se debate también intensamente en el Sudeste Asiático: tanto la alianza de Estados ASEAN como la isla de Taiwán, en el Pacífico, están considerando esta postura para evitar las crecientes tensiones militares entre China y Estados Unidos.

Para los expertos en neutralidad, como Pascal Lottaz, está claro que "mientras haya conflictos internacionales, la neutralidad seguirá teniendo futuro. La gran pregunta es cómo podemos utilizarla de forma provechosa para la paz”.

Sobre el autor: Bruno es el coordinador de la sección “Democracia directa” de SWI y escribe sobre la democracia en el mundo. Desde hace más de treinta años es corresponsal de la radio pública suiza SRF en los países escandinavos. swissinfo.ch | ir al artículo original

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