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  • Política

“¿La fortaleza del franco? Una oportunidad para producir de otro modo”

07.05.2015 – Stéphane Herzog

Especialista en la reducción de los tiempos de producción, la catedrática americana Suzanne de Treville ve en la fortaleza del franco una oportunidad para Suiza.

Para la catedrática americana de gestión Suzanne de Treville, el hundimiento de la tasa mínima de cambio es, paradójicamente, una oportunidad para las empresas suizas. “Ciertos empresarios me han dicho que estaban desesperados. Pero yo creo que, al mismo tiempo, su disponibilidad para explorar nuevas propuestas será mayor, un poco como la de una persona que ha tenido un problema cardiaco grave, que después es más receptiva a consejos sobre su alimentación”, piensa esta investigadora, catedrática de la Escuela de Altos Estudios Comerciales de la Universidad de Lausana (HEC). Y subraya su confianza en la economía suiza, apoyada en “espléndidas bases”.

A finales de marzo, Suzanne de Treville voló a Washington, donde participó en un congreso organizado bajo los auspicios del Departamento de Comercio Americano. Se trataba de externalizaciones. Para esta investigadora formada en Harvard, éstas crean a menudo problemas que no se saben resolver, particularmente porque cortan el vínculo entre la investigación y el desarrollo y la producción de bienes. “Las empresas siguen obnubiladas por las reducciones de costos que permiten las externalizaciones de producción y servicios”, lamenta esta ex estudiante de Harvard. Por esa razón, ella utiliza una herramienta de análisis capaz de revelar los costos reales, y por tanto también las pérdidas, de tales desplazamientos al extranjero: el llamado Cost Differential Frontier.

Panorama de sus propuestas en tres puntos

Calcular los costos reales de las externalizaciones:

Desde mediados de los años 90, las empresas suizas comenzaron a externalizar toda o parte de su producción, sobre todo hacia Asia. ¿La meta de esta operación? Reducir los costos de producción hasta en un 30%. Pero los costos reales de estas decisiones permanecen ocultos, opina Suzanne de Treville. Varias razones entran en juego para explicar este fenómeno, entre otras la prolongación de los tiempos de entrega, la dificultad de controlar la calidad de los productos y la separación entre producción e investigación y desarrollo, que mina la innovación. Así pues, se trataría de revelar estos costos gracias a herramientas de análisis financiero cualitativo. Para eso se ha diseñado el Cost Differential Frontier, una herramienta de análisis creada con su colega Norman Schürhoff, catedrático de finanzas en la HEC de Lausana. “El directivo tiene que hacer cálculos matemáticos”, resume esta investigadora. Para ella es la única forma de aplicar medidas “contraintuitivas” y sin embargo necesarias.

Producción de bienes de calidad y estandarizados:

Numerosas empresas suizas ofrecen productos de alto valor añadido, como por ejemplo Fischer Connectors, cita Suzanne de Treville, un grupo que ofrece millares de productos diferentes (cables). “Son productos volátiles, que exigen una producción local y flexible para poder responder y adaptarse a la demanda”. Así pues, no es en absoluto recomendable externalizar su producción, a riesgo de perder competitividad. Eso es lo que le sucedió al fabricante de paneles solares Flexcell en 2012, que se decantó por bifurcar su producción hacia productos estándar, compitiendo así con aparatos producidos en China, pero que ya no satisfacían las exigencias suizas.

Suzanne de Treville propone a las empresas suizas combinar dos enfoques. Se trata de ofrecer productos de alta tecnología, pero fabricando paralelamente “productos B”, almacenables, lo que no se puede hacer en caso de mercancías de gran volatilidad. Ahora bien, este gesto implica de nuevo decisiones contraintuitivas cuya utilidad sólo es demostrable con el apoyo de herramientas de análisis matemáticos. “Se trata de dotar a las máquinas de un excedente de capacidad”, propone esta investigadora. Durante los picos de demanda, la fábrica produce lo que constituye su punto fuerte, donde sus márgenes son grandes y sus clientes “cautivos”. Durante los momentos de calma, utiliza su fuerza para productos estándar que no necesitan esta fuerte capacidad de producción. Así pues, hay que aceptar el aumento de capacidad.

Reducir los tiempos

“No se pueden reducir los tiempos de entrega sin crear un excedente de capacidad”, dice Suzanne de Treville. Por el contrario, una fábrica que no produce bienes con alto valor añadido, sino de entregas justo a tiempo, experimentará una prolongación de sus plazos. “Durante este tiempo, la competencia ofrecerá un producto estándar y el cliente abandonará el producto A, que sin embargo satisface mejor sus necesidades”, opina. Poniéndose manos a la obra, Suzanne de Treville envió en el mes de marzo a varios estudiantes de la HEC para que analizaran cuatro empresas suizas. En ellas identificarán un producto A dotado de una elevada volatilidad y un producto B estándar almacenable. Una modelización matemática permitirá a continuación reducir los tiempos de producción. “A veces pregunto a los directivos si serían capaces de acortar sus plazos de 20 días a una semana para aumentar su competitividad. A menudo me responden: ¡Claro, qué pena que sea imposible! Piensan que aportar un excedente de capacidad reducirá la utilización de maquinaria. Pero nuestra caja de herramientas demuestra que esta solución funciona.”

stéphane herzog es redactor de “panorama suizo”

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