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La formación de nuevas generaciones, piedra angular del FCB

17.03.2016 – Oliver Gut

En mayo, el FC Basilea será probablemente campeón suizo por séptima vez consecutiva. Gracias –en particular– a su sección de formación de nuevas generaciones, este club armoniza de manera ejemplar el éxito deportivo con el éxito económico.

Este hombre se llama Breel Donald Embolo, aunque es discutible si la palabra “hombre” es adecuada para designar a este jugador profesional del FC Basilea, un delantero que cumplió 19 años en febrero y es por tanto un adolescente. Probablemente siga creciendo, y su carisma aún tiene algo infantil. Pero en la presente temporada, al final de la cual todo parece indicar que este club será campeón por séptima vez consecutiva, no hay ningún otro jugador en el que se cifren todas las esperanzas de un éxito continuado del FC Basilea, como en este jovencito con cara de pícaro.

Nombrado recientemente mejor futbolista de la Super Liga, en su primer año como titular Breel Embolo ya es el principal jugador ofensivo del Ligaprimus vom Rhein. Más aún: este juvenil de origen camerunés es uno de los talentos más solicitados en el fútbol internacional. En la pausa de invierno, el Topclub VfL Wolfsburg ofreció a la Liga Alemana 30 millones de francos para ficharlo, para rescindir inmediatamente su contrato con el FCB, vigente hasta 2019, e incorporarlo a su propio equipo. Nunca se había ofrecido tanto dinero por un jugador con pasaporte suizo o de la Liga Suiza. Los basilienses agradecieron la oferta, pero la declinaron.

Una empresa autofinanciada

El hecho de que puedan permitírselo indica que la historia de éxitos del equipo azulgrana va mucho más allá de una coleción de copas de oro de campeonatos. En el FCB, tanto el éxito deportivo como el económico discurren paralelamente, uno no existiría sin el otro. Se trata de una interacción permanente, prácticamente una espiral positiva en la que se encuentra esta compañía futbolística de Sankt Jakob. Pero esto no se da en forma automática: es el resultado de un buen trabajo a todos los niveles, principalmente en la cúpula. El Presidente del Consejo de Administración, Bernhard Heusler, es el primer nombre que debe mencionarse. En 2009, este jurista basiliense especialista en Economía asumió, aún como Vicepresidente, la gestión operativa del club. Y si el FCB había recuperado el esplendor de los años 60 y 70 gracias al mecenazgo de la entonces Presidenta Gigi Oeri, bajo la cautelosa dirección de Heusler se convirtió en una empresa independiente y autofinanciada de fútbol y entretenimiento, que hasta ahora ha ido dejando cada vez más atrás a la competencia nacional, según lo indican todos los parámetros.

Mientras que el resto de los clubs con presupuestos de 10 a 30 millones de francos sueñan con ganar títulos, el presupuesto de base del FCB es el doble del de sus rivales más acaudalados. Y esto sin contar con sus reservas: debido a que suele tener éxito en la Copa de Europa y a que sus mejores profesionales son candidatos a figurar entre los gigantes de las grandes ligas extranjeras, los basilienses ganan por lo general más dinero del que gastan, gracias a las primas deportivas y los fichajes.

A últimas fechas el FCB logró acumular 30 millones de francos. Y cabe suponer que esta suma pronto se incrementará, por varios motivos: porque el ejercicio de 2015 arrojó un saldo positivo; porque Mohamed Elneny, un jugador observado muy de cerca al principio y luego fichado por 800 000 francos, finalmente siguió haciendo carrera en el equipo de profesionales y fue transferido por casi 14 millones de francos al Arsenal FC, la multimillonaria Premier League inglesa. Y por último, debido a que tienen a Breel Embolo.

Si todo marcha como previsto, esta primavera Breel Embolo contribuirá de manera significativa al éxito deportivo del FC Basilea. Tan sólo el próximo título de campeón vale unos 20 millones de francos, porque representa una cualificación directa para la lucrativa Liga de Campeones. Además, todo el mundo piensa que en la pausa veraniega Embolo logrará dar el salto a uno de los grandes clubs extranjeros, a cambio de una indemnización que probablemente aportará al FCB más de los 30 millones de francos que habría pagado Wolfsburg.

Embolo será el ejemplo más joven y billante de que vale la pena invertir en las nuevas generaciones. Y es que cuando se trata de explicar las razones del éxito del FC Basilea, es forzoso reconocer que el departamento de juveniles es uno de los pilares de este edificio. Desde la incorporación de Gigi Oeri al FCB a comienzos de este siglo, el apoyo y la mejora cualitativa de los juveniles es una de las principales metas del club. También gracias al dinero de la mecenas y la competencia profesional de gente como Peter Knäbel, director técnico de los juveniles de 2003 a 2009, se elaboró e implementó un concepto que a grandes rasgos sigue en pie hasta la fecha y produce regularmente jugadores de primera categoría. Capitaneado por el actual Director del fútbol profesional de la Asociación Deportiva de Hamburgo, el FCB empezó no sólo a trabajar con los mejores juveniles de la región, sino a atraer jugadores de toda Suiza a Basilea, donde estos diamantes en bruto fueron pulidos hasta convertirlos en jóvenes profesionales. Los frutos de esta labor se cosecharon regularmente cinco años después, con jugadores como Ivan Rakitic, Eren Derdiyok, Yann Sommer, Fabian Frei, Valentin Stocker, Xherdan Shaqiri o Granit Xhaka. Todos ellos jugaron con el FCB, para luego ser traspasados al extranjero, con grandes beneficios. Cada uno de ellos es hoy jugador de selecciones nacionales. Rakitic es incluso titular del gran FC Barcelona, con el que ganó la Liga de Campeones en 2015 y llegó a la cima –y se confía en que Xhaka y Sommer también hagan una trayectoria similar.

¿Quién conoce a Werner Mogg?

Para hacer carreras tan brillantes no basta tener talento y formar parte de un sistema que funcione de manera eficaz; es necesario, además, tener entrenadores competentes que preparen a las nuevas generaciones. El FCB cuenta hoy por hoy con muy famosas figuras entre sus entrenadores –pero también con especialistas menos conocidos, aunque no por ello menos importantes: Werner Mogg, por ejemplo, entrenador jefe del equipo de los U16, que hace unos días alcanzó la edad de jubilación. Él, que formó en el FC Aesch a Alex Frei y Marco Streller cuando eran juveniles, fue contratado por el FCB en 2002, y no tiene previsto jubilarse, gesto muy positivo para los azulgrana. El suyo es el nombre más citado por los jugadores que gracias al apoyo del FCB lograron dar el salto al primer equipo del club y finalmente al extranjero, cuando se les pregunta de qué entrenador aprendieron más.

Como todos los entrenadores de juveniles a partir del nivel U14, Mogg tiene su oficina en los terrenos del moderno campus para las nuevas generaciones de deportistas, en las instalaciones deportivas de St. Jakob.

Construidas por 20 millones de francos e inauguradas en agosto de 2013, disponen de cuatro campos de juego de césped natural y otro de césped artificial. En el edificio principal se encuentran, además de oficinas, una cantina, una cafetería abierta al público y vestuarios para todos los equipos, así como una sala de pesas y aparatos, otras para terapia y piscinas revitalizantes.

Este proyecto también se benefició del impulso decisivo de Gigi Oeri, entretanto Presidenta honoraria del FCB. Gigi Oeri sigue invirtiendo anualmente 2,6 millones de francos en la Fundación “Nachwuchs Campus Basel” [Nuevas generaciones del campus de Basilea] que preside. Estos fondos no sólo sirven para financiar el funcionamiento de las modernas instalaciones, sino también para solucionar los problemas escolares y laborales de los juveniles y asegurar el funcionamiento de la residencia del FCB en Lehenmatt, donde viven las futuras estrellas durante su formación futbolística –exactamente como lo hicieron antes de ellos Fabian Frei o Valentin Stocker. Con todas estas acciones, el FC Basilea no sólo quiere ofrecer una formación completa a los futbolistas, sino educar lo mejor posible a los jugadores para convertirlos en jóvenes adultos responsables, capaces de salir adelante incluso si no se hace realidad su sueño de llegar a ser una estrella futbolística.

Todo esto lo ilustra perfectamente el ejemplo de Breel Donald Embolo: cuando a primeros de noviembre de 2014 jugó contra el Ludogorez Rasgrad y se convirtió a sus escasos 17 años en el jugador suizo más joven que logró meter un gol en la Liga de Campeones, el éxito no se le subió a la cabeza, pese a todos los elogios que recibió. Siguió haciendo su aprendizaje comercial, de modo que al día siguiente, uno de los más solicitados talentos futbolísticos de Europa asistió puntualmente a sus clases en la Escuela Profesional.

Oliver Gut es redactor deportivo del “Basler Zeitung”

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