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  • Deporte

El momento ideal

22.01.2018 – Andreas W. Schmid

Martina Hingis ascendió muy pronto a la cima del tenis, para luego caer en la vorágine del dopaje y, finalmente, volver a cosechar éxitos. Ahora acaba de retirarse.

Martina Hingins volvió a dar la vuelta al mundo durante cuatro años. Una vez más, la deportista suiza más famosa disfrutó de la magia del tenis, con sus alegrías, éxitos y aplausos, hasta que a finales de octubre se retiró por sorpresa. No fue su primera retirada, pero nadie duda de que ésta es la definitiva y de que no habrá vuelta atrás.

“Tarde o temprano tiene que llegar el día”, declaró, y esto se comprende fácilmente: esta mujer de 37 años ha pasado en su carrera por todos los altibajos que depara el destino. Finalmente, consiguió llegar de nuevo, en dobles, al número uno del ranking mundial. Así se cerró el círculo: en 1994, una Hingis adolescente, luciendo su aparato dental, irrumpió en el mundo del tenis provocando una sensación fulminante. 23 años más tarde volvería a estar en lo más alto, convertida en la Gran Dama del tenis profesional. Así ponen fin a su carrera los grandes deportistas. “Es el momento ideal”, declara la propia Hingis.

La número uno más joven, con 16 años

Cuando se retiró por primera vez en 2003, era demasiado pronto. Desde pequeña, tanto ella como su madre y entrenadora Melanie Molitor habían dedicado su vida a este deporte sin fronteras. Aunque desde muy pronto se hablaba del surgimiento de un talento excepcional en el valle del Rin, su irrupción entre las mejores no fue una obviedad. ¿Cuántos talentos no pudieron estar a la altura de unas expectativas desmesuradas? No así Hingis: a los 16 se convirtió en la número uno más joven del mundo. En los años siguientes disputó numerosos partidos, que entraron en la historia de este deporte. Fue inolvidable cómo en la final de 1999 del Abierto de Francia, yendo contra la etiqueta, dio alcance a Steffi Graf para comprobar si realmente había enviado la bola fuera de la cancha. Aniquilada por la derrota, se quedó tirada en el suelo bajo el abucheo del público. Hoy, esa experiencia le da risa: “A esa edad, se hacen cosas que sería mejor no hacer.”

A pesar de no ser tan atlética como las representantes del power tennis, Hingins había estado durante años entre las mejores gracias a su juego inteligente y a su muñeca privilegiada, ¿y ahora quería dejarlo todo, con tan sólo 22 años? Nadie lo entendía muy bien... ¡ni siquiera ella misma! No pasó mucho tiempo hasta que Hingis volvió a la cancha. El regreso no se le dio nada mal, ganó tres torneos y volvió a colocarse en el Top Ten. Sin embargo, volvió a retirarse, esta vez no del todo por propia voluntad: en un control antidopaje en Wimbledon, dio positivo por cocaína y fue suspendida durante dos años. Algunos medios no tuvieron reparos en ensañarse: “Presumida y, además, adicta a la cocaína”. Su imagen pública quedó hecha añicos, aunque hoy declara que ella no lo percibía así: “En mi círculo, siempre me apreciaron...”.

Hingis desapareció de los focos, para aparecer de nuevo en los titulares, aunque ahora solamente por los problemas con su pareja. Su trabajo como asesora en el mundo del tenis tuvo escaso éxito. Sin embargo, otras jugadoras con quienes entrenaba comentaban que seguía estando a la altura de las mejores.

Nuevo regreso y tercera retirada

Eso es lo que ella deseaba averiguar, y resultó ser la mejor decisión de su carrera. En 2013, volvió al mundo de la competición, pero sólo como especialista en dobles y mixtos. Ahora, Hingis no sólo marcaba puntos en la cancha, sino también en los corazones del público. Tanto dentro como fuera de la cancha parecía más relajada que nunca. Si antes se sospechaba que no se divertía jugando al tenis, sino que se concretaba a hacer sin rechistar lo que le mandaba su madre, ahora, superados los treinta, a nadie se le hubiera ocurrido reprocharle algo así. La antigua niña prodigio se había convertido en una mujer madura, en paz consigo misma y con el mundo, que por fin gozaba de la estima de todos y que fue admitida en el Salón de la Fama. Además, seguía celebrando muchos éxitos deportivos.

Ahora, después de 23 años y 25 títulos de Grand Slam, ha llegado el momento de retirarse. Pero no por eso se convierte en jubilada: “¡Eh, que la vida no se acaba!”, exclama Martina Hingis. Le apetece cuidar sus caballos, aparecer de vez en cuando en las canchas de tenis de su madre, pero sobre todo “tomarlo con calma”, como ella lo dice. ¿Piensa formar una familia? Ya tiene una pareja: el médico Harry Leeman. “Y queremos tener hijos”, añade Hingis.

Andreas W. Schmid es especialista en tenis y periodista de Coopzeitung

Imagen  She has played her last shot. Martina Hingis, pictured here at a training session with the Swiss Fed Cup team in 2016, plans to take life easier from now on. Photo: Keystone

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