Menu
stage img
  • Deporte

Hombres mediocres

06.05.2015 – Claudia Schumacher

En junio, las futbolistas suizas participarán por primera vezen el Campeonato Mundial. Aun así, este éxito aporta poco dinero y apenas llama la atención.

Llueve a cántaros sobre la cancha de fútbol. Las mujeres luchan valientemente, los hombres reprimen una carcajada. Las futbolistas del FC de Zúrich juegan contra las del club bernés BSC Young Boys. En el campo de juego también hay tres mujeres futbolistas de la selección nacional que viajarán a Canadá en junio para jugar en el Campeonato Mundial: Fabienne Humm y Cinzia Zehnder, del club zuriqués, y Florijana Ismaili, de Berna. Es la primera vez en la historia del fútbol que las suizas pueden participar en el Campeonato Mundial.

En el partido de aquel sábado de marzo se encuentra en las gradas de los espectadores del centro deportivo zuriqués con césped Heerenschürli un puñado de familiares de las jugadoras. El fútbol femenino apenas despierta interés público en Suiza, ni siquiera en las últimas semanas antes de los Mundiales y pese a que se trata de un momento histórico. En la redacción deportiva de un gran periódico de difusión en varias regiones, nadie se presenta como voluntario para ser reportero e informar desde los Mundiales en Canadá. Las revistas que se afanan por informar inmediatamente sobre cualquier amorío y los coches que compran los futbolistas apenas se ocupan de las futbolistas femeninas. Ni siquiera «Playboy», donde aparecieron retratadas las futbolistas de la selección nacional alemana, ha dado señales de vida, aunque algunas de las suizas harían sin duda un papel más que digno en esa revista.

Tan emocionante como un sorteo de lotería

¿Por qué, se pregunta uno, siguen en la sombra las futbolistas en un país como Suiza, entusiasmado por el fútbol? “El juego es, en general, tan interesante como un sorteo de lotería cuando uno no ha rellenado ningún boleto”, escribió una vez un columnista del «NZZ am Sonntag» refiriéndose a las experiencias vividas por los espectadores del fútbol femenino. Y opinaba que las señoras eran lentas. Y flojas, también técnicamente. Por cada pase que logra una jugadora hay unos diez fallidos, lo que en resumidas cuentas refleja las reservas y los prejuicios habituales contra el fútbol femenino. Además hay muchos que lo encuentran antiestético. Este deporte sigue teniendo la mala fama de ser el escenario de las lesbianas peleonas con bigote.

¿Pero corresponde a la realidad? En el partido de Zúrich, bajo una lluvia torrencial, la capitana del FCZ, Humm, rastrea la cancha con la mirada. En este momento tiene la pelota, lanza al aire la pierna derecha, no logra atajar la pelota y tropieza. Dos hombres en las gradas de los espectadores se ríen, pero sólo momentáneamente, enseguida se muerden los labios – porque saben que no es políticamente correcto. Poco después, la pelota lanzada aterriza en la basura, al otro lado del campo de fútbol. En otra ocasión, es una espectadora la que recibe un pelotazo en el hombro, con lo que se le cae la salchicha de la mano.

Pero también hay exactamente tantos tiros errados y jugadores poco concentrados cuando en la cancha juegan hombres. Técnicamente, algunas mujeres futbolistas no tienen nada que envidiar a los hombres. Pero lo cierto es que hay grandes fluctuaciones en el fútbol femenino, lo cual también está relacionado con el hecho de que todavía sigue teniendo en general el estatus de deporte de aficionadas. Actualmente sólo hay tres suizas con un contrato profesional. Pero ninguna de ellas juega en un club suizo. Lara Dickenmann, de Kriens, ha estado siete años con el club francés Olympique Lyon, y desde abril juega con VFL Wolfsburg; Ramona Bachmann, de Malters, juega en Suecia, y Vanessa Bürki, de Grenchen, ha sido contratada por el FC Bayern.

No hay razón para ignorarlas

Lo cierto es que las mujeres juegan más lentamente y con menos fuerza que los hombres, lo que muy probablemente nunca cambiará. Pero ésta no es una buena explicación para la falta de popularidad del fútbol femenino. En atletismo no le preocupa a nadie que las mujeres necesiten un segundo más en las pruebas de 100 metros y que en el salto con garrocha inicien el descenso un metro por debajo de la altura a la que lo hacen los hombres. En algunos países de Escandinavia, en Alemania, en EE.UU. y en Japón, el fútbol femenino también tiene otro estatus que en Suiza. En EE.UU., el fútbol es más bien considerado como un deporte femenino.

Desde hace años se observa claramente que las jugadoras se esfuerzan por librarse de la imagen de marimacho, que hace perder atractivo a este deporte. Así pues, las mujeres se muestran marcadamente femeninas. El porcentaje de futbolistas suizas con pelo largo es mayor que el de la población general. Algunas jugadoras tienen un cuerpo verdaderamente menudo, muchas salen al campo de juego maquilladas y se mueven con gracia. Incluso para ojos masculinos muy sensibles no existe, en este sentido, ninguna razón más para ignorarlas.

Trabajo al cien por cien además del entrenamiento

Durante el partido entre las zuriquesas y las bernesas uno se entretiene de verdad después de un rato, observando a la derechísima Humm con su estilo de juego claro y dinámico, o mirando a Cinzia Zehnder, de 17 años, una jugadora de gran talento con largas y delgadas piernas que le confieren una cierta rigidez y que parece plantearse siempre una interrogante. Pero entonces mete un gol. Y cuando las bernesas marcan a su vez un gol en el minuto 70, Zehnder canaliza su descontento lanzando un segundo tiro a portería, con lo que llega al decisivo 2-1.

Zehnder está haciendo el bachillerato; termina este verano. Y por suerte puede posponer los exámenes para jugar en el Campeonato Mundial. Humm ha trabajado hasta hace poco al 100% como empleada comercial. Ahora, con vistas al Campeonato Mundial, ha reducido al 80%, para poder prepararse mejor. Este deporte, por el cual las jugadoras de la selección nacional hasta ahora apenas reciben dinero y sólo una atención marginal, les exige mucho. Es un hobby que requiere mucho tiempo. Tienen que entrenarse cinco veces por semana – y ocuparse ellas mismas de todo. Tras los partidos son ellas las que desmontan las porterías con sus propias manos después de los ejercicios de enfriamiento.

“Es estupenda, cree en nosotras”

El mayor problema del fútbol femenino suizo son las finanzas. Falta dinero y un fomento real de las mujeres en los clubes. Y aunque cada vez hay más chicas a las que les gusta jugar al fútbol y los padres ya no se oponen, siguen sin ser miembros de pleno derecho. A menudo, las jóvenes promesas no cuentan siquiera con sus propias duchas en los clubes locales. Tales debilidades estructurales hacen que muchas pierdan la motivación. La falta de disponibilidad por parte del club de fútbol a invertir en el fútbol femenino repercute en la insuficiente apreciación de las chicas.

Desde que está claro que la selección nacional femenina suiza participará en el Campeonato Mundial de 2015, al menos se les ayuda más. “Muchas jugadoras han recibido un programa individual”, cuenta Zehnder después del enfriamiento. En su caso, mide 1,80 metros y pesa 60 kg, lo principal es la musculación, la alimentación rica en proteínas, los ejercicios con aparatos de gimnasio. Otras tienen que trabajar más bien la parte atlética o la condición física. Las jugadoras han asistido a conferencias sobre nutrición y reciben además clases de entrenamiento mental, como es habitual desde hace tiempo en el deporte de élite.

La entrenadora de la selección nacional, la alemana Voss-Tecklenburg, que entrena a las suizas desde 2012, se encarga del resto. Voss-Tecklenburg antes era futbolista y disputó 125 partidos internacionales, fue tres veces futbolista alemana del año y en 1995 todavía jugaba cuando los alemanes se proclamaron subcampeones del mundo. Sobre su filosofía como entrenadora dice: “Yo misma era una jugadora agresiva, por eso me gusta el fútbol agresivo”. Fabienne Humm dice de Voss-Tecklenburg: “Sencillamente, es estupenda, cree en nosotras.” Y añade que ha inoculado al equipo “la mentalidad alemana”, dice Humm riéndose. Es una característica positiva: no rendirse, correr tras cada balón. Creer en los propios puntos fuertes. “Ella nos enseñó que también somos alguien.” Así, de un grupo de chicas inseguras a las que simplemente les gustaba jugar al fútbol, ha formado un equipo.

¿Y cuáles son las expectativas realistas en vistas del Campeonato Mundial? “Lograr llegar a los octavos de final”, dicen Humm y Zehnder.

Provocadora publicidad

Cuando las futbolistas hacen publicidad en Youtube para sí mismas y su deporte se muestran rebeldes y enérgicas. Arrastran tractores tirando de una maroma y espetan a los futbolistas profesionales masculinos la pregunta: «Do you have the balls?» – “¿A que no tienen agallas para grabarlo con nosotras?”, a pesar de que es justamente la comparación con los hombres la que hasta ahora ha perjudicado al fútbol femenino.

El fútbol femenino tiene todavía un largo camino por recorrer en Suiza, hasta que un día, quizá, sea tomado en serio. Y aunque hace poco el Presidente de la FIFA, Sepp Blatter, anunció que quería que el fútbol femenino llegara tan lejos como el masculino, lo cierto es que se supone que, teniendo ya 79 años, no vivirá ese día.

claudia Schumacher es redactora del «nzz am sonntag»

En Vancouver, contra las campeonas del mundo

Del 6 de junio al 5 de julio se celebrará en Canadá el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA 2015. Para las suizas se tratará de un auténtico desafío desde el principio: El primer partido, el 8 de junio, lo disputarán en Vancouver contra el país aún campeón del mundo: Japón. Más de la mitad de las jugadoras suizas han firmado contratos con clubes extranjeros. No obstante, la sección femenina del FC de Zúrich, como mejor club de fútbol femenino de Suiza, tiene el mayor contingente de jugadoras de la selección nacional. Es casi seguro que Fabienne Humm, Cinzia Zehnder y Nicole Remund participen en Canadá; también Selina Kuster tiene muchas posibilidades. Y si llegan a los octavos de final, las suizas habrán alcanzado la meta.

top