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Gira por Estados Unidos

17.03.2016 – Marko Lehtinen

Anna Rossinelli causó revuelo al anunciar su nuevo proyecto: haría una gira de tres meses por EE.UU. con su banda, y allí investigaría sobre las raíces de la música rock, se dejaría inspirar por los gospel y los blues, y finalmente se dirigiría al estudio de Nueva York para inmortalizar el resultado de sus vivencias en un documental y un álbum.

Hasta ahí, todo bien; pero esta cantante de Basilea quería financiar su proyecto a través del llamado crowdfunding o micromecenazgo y ponerse en marcha como quien dice con un adelanto de sus oyentes. La consecuencia fue una auténtica oleada de airadas protestas, un movimiento de indignación. ¿Por qué deberían sus fans financiar su “viaje de autorrealización” por EE.UU. con decenas de miles de francos? El asunto salío publicado en prácticamente todos los periódicos, y esta líder que se las sabe todas desde su actuación en el Festival de la Canción de Eurovisión, empezó a cuestionarse seriamente.

Pese a todo, lograron reunir el dinero, y Rossinelli y sus músicos Manuel Meiser y Georg Dillier peregrinaron al otro lado del Atlántico, cantaron con un coro de gospel en Dallas, improvisaron con un músico ambulante en Los Ángeles, escucharon a varias bandas en Nueva Orleans, tocaron con el ex teclista de Joe Cocker, se reunieron con innumerables músicos... y grabaron estos encuentros, como hicieron con su nueva obra en Wall Street, a la que incorporaron ciertas experiencias vividas en el transcurso de este viaje.

De “Takes Two to Tango” resultó un álbum que muestra a una Anna Rossinelli más madura: es la obra de una mujer que fluctúa magistralmente entre el pop alternativo y la canción de autor, impresiona con su expresiva voz y se ha despedido definitivamene de su pose aniñada.

Anna Rossinelli: “Takes Two To Tango”, Universal Music

Las diez canciones también forman una unidad, lo cual no es nada obvio, teniendo en cuenta la manera como nacieron. Y las grabaciones de las cantantes invitadas, de las armónicas, los coros o las guitarras discretamente incorporadas al material, no constituyen un fin en sí mismas. No obstante, “Takes Two To Tango” realmente no suena más americano o más “negro” que la música anterior de Rossinelli; es un álbum suizo en sumo grado, y también un álbum muy bueno. Sigue pues en el aire la pregunta de si el costoso y polémico viaje a Estados Unidos y todo el revuelo en torno han valido la pena.

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