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  • Cultura

El Gran Mythen visto desde Australia

13.01.2017 – Marko Lehtinen

Lucienne Fontannaz-Howard, artista suiza que reside en el extranjero, fue invitada al lago de los Cuatro Cantones para pintar las montañas que enmarcan la localidad de Brunnen. Antes, había inmortalizado este mismo paisaje plasmándolo en 50 lienzos, a partir de simples recuerdos y fotografías.

El panorama es idílico: una artista tiene su estudio directamente frente al Océano Pacífico. Brilla el sol y hace calor, como siempre. Pero en la pared cuelgan fotos e imágenes de un ambiente totalmente distinto. En vez de mar y arena se ven verdes praderas, bosques y sierras montañosas. El paisaje que rodea la localidad de Brunnen, junto al lago de los Cuatro Cantones, dominado por la imponente mole del Gran Mythen, se ve por todas partes en el estudio de Lucienne Fontannaz en Sydney, donde la artista de 71 años se dedica a representar esa Suiza bucólica. En Australia ya había pintado 50 cuadros de pequeño formato, antes de volver a pintar el mismo paisaje en Suiza, directamente frente a las montañas.

Fue invitada al lago de los Cuatro Cantones por la Organización de los Suizos en el Extranjero, la Galerie Leewasser y la Fundación para la Plaza de los Suizos en el Extranjero, como Artista Residente: una experiencia inspiradora, comentaría más tarde la artista.

Sra. Fontannaz, antes de ir por primera vez a Brunnen usted ya pintaba cuadros de ese paisaje en su estudio de Sydney. ¿Cómo lo hacía?

Lucienne Fontannaz-Howard: Recopilaba tarjetas postales, folletos e imágenes de libros y del Internet. En esas fotos, el cielo sobre Brunnen siempre era de color azul acero, así que me dejé inspirar por esa atmósfera. Creo que mis primeras interpretaciones del paisaje eran más bien poéticas, en espera de mi estancia en el lugar.

Cuando llegó a Brunnen, ¿le pareció un lugar inspirador?

Sí, me quedé impresionada por la vista a las majestuosas montañas. En todas las direcciones se veían cimas con formas inusitadas. Y también había prados verdes que llegaban hasta muy arriba, y bosques que se extendían hasta las orillas del lago. Además, por encima de todo esto, el cielo era realmente de color azul acero.

¿En qué medida coincidían los cuadros que había pintado en Sydney con la realidad en Brunnen?

En Australia opté conscientemente por una representación positiva del paisaje, guiándome por las leyendas de la “Era Dorada”. Para mi gran sorpresa, los cuadros coincidían con bastante exactitud con la realidad que encontré allí.

Después pintó allí mismo. ¿En qué se diferencian los cuadros pintados en Brunnen de los que había pintado antes?

La vista directa sobre el paisaje, la luz a las distintas horas del día y los colores que aparecían por la tarde, antes de la puesta del sol, me permitieron ampliar mi paleta y experimentar con el uso de los colores. Fue una experiencia hermosa observar los diferentes sombreados de la hierba, el follaje y los árboles. Después de poco tiempo tuve que comprar más lápices verdes para poder captar toda esta gama de colores. Además, aprendí bastante sobre la historia de Brunnen –por ejemplo, que antiguamente era un pueblo de pescadores–. Esto me inspiró a pintar cuadros que reflejan mi íntimo encuentro con este lugar tan especial.

Usted ya había pintado antes, a principios de la década de los 90, montañas suizas desde el otro lado del mundo. ¿Por qué?

De alguna manera quería pintar mi propio estado de ánimo y evocar la esencia de las montañas y los lagos suizos. Los recordaba muy bien, y los echaba mucho de menos. Me sentía siempre muy cerca de esas montañas que había conocido. Eran casi una parte de mí y me atraían de vuelta. Era algo tentador, pero también caprichoso, con un lado oscuro. Quería explorar y plasmar estos sentimientos en mi arte.

El tema de las montañas siempre estuvo presente en usted como suiza en el extranjero…

Sí, echo de menos los Alpes, los lagos de montaña, las caminatas por estos estupendos paisajes en las distintas estaciones del año. Cuando las formaciones de nubes sobre el Océano Pacífico se convierten en lejanas montañas, a la vez muy presentes y totalmente inalcanzables, o cuando nado en el mar y veo a los surfistas deslizarse sobre las olas como esquiadores sobre nieve en polvo, me invade el paisaje que conocí durante mi niñez.

Lucienne Fontannaz-Howard es originaria de Bex, en el cantón de Vaud, y desde 1976 vive en Sydney, Australia. Es titular de un máster en Pedagogía del Arte, Gestión Artística y Artes Plásticas. Ha trabajado como profesora de arte y ha sido curadora; sus cuadros y libros han sido expuestos en Canadá, Australia, China y Suiza. La principal fuente de inspiración de Fontannaz han sido y siguen siendo paisajes: la costa del Océano Pacífico cerca de Sydney, el desierto australiano, pero también paisajes suizos como las praderas de los Prealpes en las cercanías de Gruyère o las vistas a los Alpes.

Imagen  La artista y las montañas – Lucienne Fontannaz en Brunnen, junto a algunas de sus nuevas obras.

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