Este verano, los campamentos se estrenaron cerca de Zweisimmen, en el cantón de Berna; pocos días después, se celebró el primer Swiss Trip a través de los Prealpes. Los campamentos suelen empezar con el establecimiento colectivo de las normas básicas: el grupo se reúne para decidir cómo quiere organizar la convivencia durante las siguientes dos semanas, lo que constituye una base fundamental que se establece en todos los campamentos de verano. Estas normas buscan garantizar la seguridad, aunque en ocasiones se pongan a prueba y alguno que otro participante compruebe hasta qué punto los monitores están dispuestos a hacerlas cumplir.
Además, en cada campamento, los participantes aprenden a manejar una navaja suiza, con la que pueden tallar algún objeto. Tampoco puede faltar la tradicional velada internacional: cada participante lleva alguna comida o bebida típica de su país de residencia y presenta, mediante carteles, tanto las especialidades como el país del que provienen. Y, por supuesto, lo más divertido llega después, cuando todos juntos se reúnen para degustar los distintos platos.
Una experiencia inolvidable
Entretanto, también han concluido con gran éxito los tres campamentos de vacaciones en Wengen y Rechberg, así como el segundo Swiss Trip en la Suiza occidental. Ya fuera haciendo senderismo por la montaña, escalando en el parque de cuerdas o dándose un refrescante chapuzón en los lagos y ríos, disfrutando de excursiones a ciudades suizas o pasando veladas de juegos juntos, los campamentos han dejado recuerdos imborrables. Los niños y jóvenes descubrieron distintas regiones de Suiza, conocieron nuevas culturas y entablaron amistades más allá de las fronteras. Las actividades deportivas y la convivencia en el campamento ofrecieron cada día momentos especiales, centrados siempre en el intercambio cultural. Al mismo tiempo, los participantes aprendieron más sobre sus países de origen y descubrieron diversos rincones de Suiza, ya fuera en tren, a pie o en una lancha neumática.
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